domingo, 31 de diciembre de 2023

BANDIERA BIANCHA Y ¡¡¡FELIZ 2024!!!

Al 2024 he entrado enarbolando la Bandiera Bianca. Con ansias. Hasta eufórico. Por eso lo de la canción de Battiato, ya que no quiero ningún lío (por mi parte, prometo contribuir y no meterme con nadie), y menos aún enredarme en esos cruces de rifi-rafes e insultos, que nunca nos llevan a ninguna parte, y cuyos chirriantes sonidos encrespan y aturrullan al ánimo mejor templado. Y menos todavía, lo último de todo, defender a aquellos que esgrimen las armas como los más contundentes e infalibles argumentos.

Sí yo, con la bandera blanca bien apretadita en el puño, me niego a comulgar con semejantes desatinos. Porque creo que, aunque no nos guste oirlo, la culpa de (casi) todo lo que nos ocurre, y sobre lo que vertimos nuestras insistentes quejas y reclamaciones, está en nuestras manos. Por lo que las soluciones también deben estarlo. Si no algo de este mundo nuestro no me cuadra. Luego hay que buscarlas. Las soluciones, digo. Con insistencia. Mucha. Tercos, terquísimos. Y pienso, entonces, que la bandera blanca es la mejor invitación para, primero y bajo los esos de ese coro que susurra minima inmoralia, minima inmoralia..., , saludarse y, después, estrecharse las manos; segundo, desplegarla como un mantel sobre la mesa y que decore nuestras más pacíficas y felices celebraciones; y, tercero y final, para cubrirnos y tapar nuestro cuerpo con ella, llegada la noche, y dormir como benditos, como sólo las almas en paz saben, y merecen, hacerlo.

 


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viernes, 29 de diciembre de 2023

SÓLO UN DESEO PARA EL AÑO NUEVO

No me gustaría abusar. Y por ello para este 2024, que se nos
ha venido encima, me pido un sólo deseo. Pero con éste tendría más que suficiente. Tanto que, en su momento, hasta le dediqué una poesía; ésta que aquí os dejo. Y que espero que os guste o que, por lo menos, no os dis-guste... mucho.

 Un deseo,-

                                                           Quisiera revelar

                                                           mi deseo oculto:

quisiera caminar

entre las calles de ninguna ciudad

y encontrar en ellas

una lámpara de aceite,

frotarla con mimo

y acertar a ver que frente a mí,

entre las vagas formas del humo,

se estira un Genio sonriente.

Y quisiera que en ese momento

el tráfico se detuviera,

para que sus palabras geniales

resuenen nítidas en mis oídos,

y no pueda incurrir

en el clásico e imperdonable error

de estar junto a un Genio que me habla

y confundir sus palabras

con un sueño cualquiera

que no alcanzara a descifrar.

Y así, el Genio me concede

los tres deseos,

pero yo sólo deseo uno.

Con ése me sobra.

Siempre lo he deseado

y no entiendo a las personas

que no se conforman con tenerlo

y piden aún más.

Pero yo no,

yo quiero ser valiente,

sólo valiente,

valiente a secas

y basta.

Y me olvidaría de los otros dos deseos

que aún me quedarían por pedir.

Y a ver qué pasa.

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lunes, 25 de diciembre de 2023

NO TODO VALE O EL MITO DE LA CAVERNA


Hoy es Navidad pero yo estoytrabajando en la búsqueda de un contundente antídoto contra ese "todo vale", frase en la que podría contenerse la mayor parte de los desmanes a los que nuestras postmodernas sociedades parecen encaminadas y encaminarse y donde, entre otras calamidades, se encuentra la Violencia de Género con sus mareantes, crecientes e inadmisibles cifras; adquiriendo en dicha actualidad un bochornoso liderazgo, incrementado, por si aún nos supiera a poco con lo que tenemos, por el desgraciado protagonismo que en ella adoptan nuestros "futuribles", esos menores de edad que violan y matan y, en muchas ocasiones, a otros u otras "futuribles"que tampoco alcanzarán, obvia y desgraciadamente, la mayoría de edad,

Por ello, la vertiginosa curva ascendente (hasta los mismísimos cielos, irónicamente) de estos delitos "genéricos" nos debería obligar, y a mí me obligas a poner pie en pared y preguntarme por si en nuestras mochilas "razonables" podemos ser o, más directamente, soy (humildemente) capaz de encontrar al "terremoto" un remedio, una deslegitimación tan brutal como las formas a las que la propia Violencia pretende poner en la picota y, de paso, conseguir que en el remedio nuestra humanidad halle, igualmente, asimismo,, mantita y refugio. Y a ello pienso dedicar las próximas líneas. Las circunstancias nos retuercen los pescuezos poco a poco y el aire comienza a no llegarnos ni al cuello de la camisa. Luego me daré toda la prisa que pueda. Sin dormirme en los laureles. Y si a alguien consigo convencer, que espere hasta el final y levante, entonces, el pulgar hacia arriba o me escriba un animoso SMS (+34 628938363). Se agradecerá la atención.

Y de este modo y para empezar, propondría seguir las andanzas de un adolescente de 15 años (potencial violador y/o asesino) en su puntual devenir duario. Y veremos cómo el Bien (de la comunidad), aquello que se sitúa en favor de una convivencia ordenada y, tolerablemente, pacífica, en un ¡alto ahí!: no todo vale, se sitúa siempre en una esfera preferible, y muy por encima de su antagonista o encarnizado enemigo: del Mal o del todo vale, de aquéllo que quiebra la sosegada convivencia y que, bien analizado, se verá que no deja de representar una (flagrante y cruenta) minoría.

Pero vayámonos al piso de Paco. Porque Paco se llama nuestro protagonista, nuestro adolescente de 15 años. Paco es alto, muy alto, y fuerte, muy fuerte para sus años. Tampoco resulta especialmente risueño y le cantan malas pulgas. Vaya, que buscarle las cosquillas resulta más sencillo que encontrar una oración en la Biblia, como escuchábamos decir en aquel prodigio que es Retorno al pasado, la película que Jacques Tourneur rodara en 1947. Sí además, entre sus colegas, Paco es todo un líder y en los estudios, todo un zote. Pero que no nos oiga esto último. Porque Paco es todo un primer candidato a engrosar las filas de cualquier "manada"; un perfecto representante de ese "todo vale" al que pretendemos darle caña de la buena.

Pero Paco insiste con sus argumentos o, ¿qué nos enseñan- dice/pregunta- los políticos, ésos que ocupan los más altos puestos en el Gobierno de la Nación?, ¿no estamos hartos de verles trincar y trincar, saltarse a la torera las leyes que ellos mismos han redactado y aprobado, cometer todo tipo de prevadicaciones y, no contentos con eso, en cuanto son pillados in fraganti, niegan la mayor (los muy tercos), negándose por supuestísimo a presentar una decorosa dimisión y, en su lugar, se sujetan al butacón con la misma saña con que un niño se agarra al pezón de su madre? Y, vamos a ver, ¿no deberían ser, precisamente, ellos, al estar ocupando las cumbres de la pirámide social, el espejo en el que todos deberíamos mirarnos, el ejemplo que todos deberíamos tratar de imitar? Pues bien, eso hacemos: mirarnos e imitarles. Así que todo vale, caballero. (Salva de risitas). 

Pero menos  coñas, Paco, le contestaría yo para, a continuación, proponerle un trato: olvidarnos de la Política y de los políticos. A fin de cuentas, Paco, ellos tienen los días más o menos contados. Quizá puedan estar al frente de un Ministerior cuatro años, quizás ocho, o si tú quieres Paco, más todavía pero, gracias a Dios, ninguno ocupará el cargo eternamente, y un buen día saldrán, definitivamente, del despacho y, aunque ahora nos cueste creerlo, otro buen día nos habremos olvidado de ellos.

Y Paco erre que erre: la semilla ya la han dejado plantada y ésa se adhiere a la tierra y a las personas de tal manera que es imposible actuar como si nunca hubiera existido. Germinará y dará sus frutos; sus putrecfactis frutos. Y yo entonces, vale Paco, vale, admito "pulpo" como animal de compañía, pero déjame llevarte por otro lado. Y Paco, sí, pero al huerto, ni pa´dios. Y se parte la caja. Y yo, entonces, le dejo reír a sus anchas y espero a que el cachondeo se atenúe, y dando el rodeo preciso, y poniéndome muy tieso, le haría una proposición (a sabiendas que el juego y el dinero hacen siempre las delicias de nuestros jóvenes), una apuesta: como yo soy mayor que tú y vivo solo desde hace años, si no consigo demostrarte que NO TODO VALE, te doy 100 euros pero, si por el contrario, consigo demostrártelo, o sea te demuestro que NO TODO VALE tú, que eres más joven y que todavía vives con tus viejos, me invitas a una cerveza. ¿Qué te parece?, le preguntaría para confirmar los términos de la apuesta. Yo, por mi parte, sólo te pido un cuarto de hora para exponer mis argumentos y te aseguro que firmarás  convencido que NO TODO VALE. Sólo 15 minutos. ¿No es mucho tiempo, verdad? Ni siquiera para ti, Paco, que parece que te comes las prisas. Y en mi mirada de chacal expondría el reto. Y Paco duda ante mi órdago pero, después de unos segundos en los que el cabroncete me aguanta la mirada, me diría, ¡de acuerdo, tío., tú ganas! Pero 15 minutos, ¿eh?! Si te pasas 1 segundo, también me pagas 100 euros, y como no me habrás convencido, me soltarás otros 100 pavos más, ¿de acuerdo ahora? Y yo, qué remedio, si mi deseo es arrivar a buen puerto. Así que nos estrechamos, muy cumplidamente, las manos y Paco me suelta entonces, ¡empieza, tío, que yo ya he empezado a cronometrar! Y le miro: Paco no miente. Por lo que empiezo. El tiempo vuela. Y empiezo por donde siempre se suele empieza: por el principio, Y empiezo contando que...

Son las 7 de la mañana, Paco. Tú estás dormido. Durmiendo plácidamente en tu camita, cuando suena el despertador. Y te levantas para ir al Colegio. Subes la persiana. Y la habitación se ilumina con la radiante e inesperada luz de un día de otoño. Suponte que estamos en otoño. ¡Corta el rollo, Manolo- me interrumpe el maleducado de Paco- que a este paso se te hace de noche y te quedas sin 200 euros! Y yo, OK, pero no vale interrumpir, Paco porque creo que voy a necesitar los 15 minutos completos, ¿de acuerdo? Sí y, como si le lanzara un guante, le hago creer que lo considero un digno rival. Quizás lo sea o quizás no, pero traga. OK, McCay, me dice y añade, ¿puedo fumar? Y yo, claro que puedes. Pero ¡chitón! Y continuo...

Estábamos en primavera. Tú, recién levantado de la cama, coges el móvil y vas a encenderlo pero, ¡qué coño!, no hay cobertura., ¿qué coño pasa? Te meneas y diriges el móvil por el cuarto buscando señal, pero nada. ¡Joder! Alguien debería haberte dicho que el equipo de Yolanda Abad lleva trabajando desde hace varias horas en una avería que se ha ocasionado por una caída de la red, no se sabe aún porqué motivos, pero el equipo de mantenimiento a las órdenes de la señora Abad lleva casi 3 horas intentando reparar el entuerto pero sin darse mucha prisa. La empresa le debe aún la nómina del mes pasado y, como TODO VALE, para qué ponerse nerviosos y darse prisa. No como tú, Paco, que te cagas en todos tus muertos, tiras el móvil de mala hostia sobre la cama, te quitas el pijama y en pelota picada te metes bufando en la ducha. Giras el grifo pero ¡hostias ahora!: ... de agua nada. De la cebolleta no cae ni gota. Sólo silencio. Y tú te súper mosqueas, claro. Y giras, nuevamente, el grifo de súper mala hostia. ¡Bueno eres tú! Pero nada: todo igual. Y pegas no un grito sino, más bien, un alarido. Llamas a tu madre, Y tu madre, curada de espanto, te lo aclara. Parece que han cortado el agua. Aunque en realidad lo que ocurre, y ella no sabe, es que Miguel Santana, el encargado de poner a punto la corriente de agua que circula por las tuberías del distrito al que pertenece tu casa, no ha avisado a ningún compañero y no ha acudido a trabajar. Claro, TODO VALE y como se ha despertado con una horrible jaqueca, ha pasado de todo, se ha dado media vuelta y en la cama calentito se ha quedado. Y tú, Paco, sin tu (sagrada) ducha mañanera. ¿Y el puto móvil? Estamos sin cobertura. El mío tampoco funciona, te dice tu madre enseñándote su móvil.´Paciencia, Paco, te consuela.

Sí, no pasa nada, ¿verdad? No lo recuerdas, pero te supones que nos es la primera ni será la última vez que salgas a calle sin ducharte. Pero mañana se habrá arreglado lo del agua y podrás, entonces, estarte bajo e agua 1 hra, si te apetece. Así que pelillos a la mar, y la cobertura se habrá reestablecido. Sí, no hagamos de todo un drama aunque, hoy, tampoco podrás lavarte la cara ni los dientes... Putada, pero no pasa nada. Te vistes, coges los libros y a desayunar. Mi cafectito rico, rico, con tres cucharadas de azúcar. Y listo. Pero, ¿hay que repetirlo? Agua, cero, luego "cafecito", también cero. Miguel Santana ha empezado, nuevamente, a roncar, y como TODO VALE, ¿no te acuerdas?, no se ha molestado en avisar a ningún compañero. (Miguel es fijo, desde hace varios años, en el Consorcio de Aguas y sólo se expone a una, más o menos, severa reprimenda). Paco, ¿te cagas ahora en todos sus muertos?, ¿vas a tener que salir de casa sin ducha y sin "cafecito"? ¡Esto sí que es "por primera vez en mi vida"! Y tu madre, ¿de cachondeo?, te propone que te bebas un vaso del vino de tu padre y comas una galleta con mantequilla. Y tú la miras, entonces, con esos ojos con rayos X que, de vez en cuando, se te ponen debajo de las cejas y te piras sin responder pero pegando un portazo que podría derrumbar la casa.

Y ahora, Paco, frente al ascensor (vives en un 6º) las cosas continúan peliagudas y retorcidas. Esta mañanita todo parece dispuesto a sacarte de quicio lo que, todo hay que decirlo, no resulta muy complicado. Porque el puto ascensor tampoco funciona. Golpeas con rabia sus putas puertas. Y una vocecita desde muy lejos, concretamente desde 6 pisos más abajo, te informa que ya han llamado a Averías pero que han avisado que tardarán en llegar. Parece que como TODO VALE un par de sus empleados han cogido vacaciones cuando, en realidad, no les tocaba. Aunque como eso es muy discutible, han quedado en aclararlo en la próxima reunión del Sindicato. Así que toca esperar, Paco, o bajar a pata si no quieres llegar tarde al Colegio. Y Paco, cagándose en lo más granado, opta por lo segundo y enfila las escaleras, una a una hasta el portal. ¡Bien cagado en todo, bueno es él!

Aunque, por fin, estás en la calle. A ver qué coño pasa ahora. Porque el móvil sigue sin dar señales de vida. Y apenas tiene 1 año el cabrón. O sea que de cobertura, nada. Así que cuando salgas de clase tendrás que darte una vueltilla por el establecimiento autorizado, porque una vez reparada la causa que dejaba sin cobertura al distrito X de la ciudad Y, uno de los operarios dejó el cable que activa el móvil de Paco Hoyos, ése justamente, y ningún otro, suficientemente suelto como para que no se active mientras no haya nadie que lo localice y lo ajuste como es debido. Y al operario en cuestión, mientras se tomaba un café de máquina, se le ha pasado por la imaginación que, tal vez, ese cable se ha quedado algo flojo, pero como no está seguro y como TODO VALE, qué más da. No va a volver atrás por esa "chorrada". Necesita un respiro, y lo máximo que puede pasar es que un cliente no pueda usar su móvil durante 8 horitas, hasta que Juan Ruiz, por ejemplo, uno de los operarios del turno de tarde, baje al "cuarto de máquinas", como le llama el Equipo, localice el cable y vea si se ha quedado efectivamente suelto, o no.

Así que de momento, Paco, lo del móvil, no tiene remedio. Aguanta. Pero, ¿qué es ese ruido? Un atasco enorme se extiende a lo largo y ancho de la calle. Bocinazos juntos e insoportables. Los semáforos no funcionan. ¿Se han jodido todos de repente? Sí, eso parece. Aunque Juan Esteban sabe que una equivocación, como otra cualquiera, y como cualquiera podría tenerla, le ha hecho colocar esa resistencia donde no debía colocarla ni por lo más remoto, se ha producido un cortacircuito y el panel que controla los semáforos de las calles Z, A y B se ha deshecho de un fogonazo. ¡Menudo cristo! Pero como TODO VALE, que no cunda el pánico. Poco a poco. Un cigarrito y ya veremos cómo salimos de este cristo. Claro, Juan Ruiz es un magnífico representante del TODO VALE. Tú, Paco, y él haríais buenas migas, seguro. Y ahora soy yo quien se sonríe.

¿Lo vas cogiendo, Paco? ¿Ves adónde te quiero llevar? No al huerto, precisamente, ni hasta el autobús porque, con este atascazo, el autobús que te lleva al Metro y desde donde, después de 5 paradas, apenas te quedan 300 metros hasta el Colegio, no va a llegar a su hora, Podrías llamar, no, no tienes móvil o coger un taxi en plena calle. Pero con este atasco, ¿dónde encuentras uno?, ¿y cuándo?

Y las bocinas continúan con su matraca. ¡No se casan! Y tu la cabeza, Paco, a punto de reventar. ¿Y el examen de Mate? ¡Hostias, el examen no! El que si vuelves a suspender, quizá te cueste el curso. Habías puesto una alerta en el móvil pero el móvil, ¡¡¡NO!!! O sea que ahora o coges un taxi, pero no me he traído la varita mágica. Y echas a correr como un descosido confiando en encontrar, mientras corres como un descosido, "algo" que te lleve al puto Colegio. Y a sudar tinta china, Paco. Y no sabes si es el agobio, la carrera o que has salido de casa sin ducharte, pero como que, entre prisas y prisas, un horrible olor a sudor te sube y se engancha de tus narices. Tu, Paco, siempre tan limpio, oliendo a cuerno quemado. Pero no pasa nada, ¿verdad, Paco? TODO VALE. Hasta oler a demonios, ¡bah!

Y a lo tuyo sigues. Quiza podrías ver el humo que te sale de la cabeza como por una chimenea. ¡Pero tú a lo tuyo, corre, corre y que la mala hostia no te saque de quicio! ¡No vaya a ser que las prisas sean aún peor que el sarampión! Y corres y corres y ¡qué asco, ¿verdad?! Esquivas los coches, las bocinas, los peatones y... seguro que, ni por ésas, llegas al jodido examen de Mates. Y, por si algo faltara, de repente resbalas con una puta hoja y chocas con el tío ese que iba haciendo footing. Y el tío ni te mira, y sigue bien recto. Claro, TODO VALE pero tú, con toda la sudada encima y el meñique bailando como gelatina fresca, al puto suelo donde las hojas de los árboles se acumulan y es que, se me habría olvidado comentarte, que los empleados del Servicio de Limpieza del Ayuntamiento, para hacer presión, han salido a la huelga mientras se deciden a firmar el próximo convenio regulador. Y como TODO VALE las cosas van con calma. Y la Patronal, empeñada en no dar su brazo a torcer; cosa que tu dedo, Paco, sí que ha hecho. Posiblemente, una falange rota. Lo siento, Paco.

Pero, ¿ves adónde he querido ir a parar con todo esto? ¿No te das cuenta? Si TODO VALE, tú te habrás quedado sin móvil, sin desayuno, y sin poder acudir al Colegio y presentarte a ese examen tan crucial, además de un dedo roto (tiene esa pinta). Claro, Paco, si TODO VALE, irónicamente TODO PUEDE FUNCIONAR MAL. O no, ¿quién sabe? Pero con la incertidumbre total, ¿quién podría querría vivir? Si TODO VALE, TODO DEPENDE, que cantaría Pau Donés (qepd), y nunca podremos decir con certeza a qué vamos a enfrentarnos. Luego tampoco sabremos qué hacer y cuándo hacerlo.

Y Paco, mudo, ¿casi convencido? Pero, por si acaso, yo continúo un poco más allá. ¿Y no te das cuenta, Paco, de que si esta vida puede vivirse y vale para algo, es porque NO TODO VALE? Y no sólo eso sino que, lo mejor de todo, es que, por ese motivo, podemos cambiar las cosas que nos rodean. Y hacerlas mejores. Nosotros no vivimos en el fondo de esa Caverna sobre la que Platón nos instruía. Donde estaríamos sentados y encadenados, ¡figuradamente, Paco, no te alarmes!, a una roca, sin poder girarnos, con los ojos siempre puestos hacia el frente donde unas sombras no dejarían de estarse quietas. Y así creeríamos que las sombras son el mundo real y no podríamos percatarnos de que esas sombras apenas si son las siluetas de unos hombres, de carne y hueso, que las producen al caminar delante de un foco que nosotros, desde nuestra posición, no vemos. Por lo que nosotros, encadenados a la roca, ni siquiera pensaríamos en cambiar un panorama que pensamos que es tan inamovible como la Muralla China. Pero nos bastaría con destarnos de las ligaduras que nos sujetan a la roca, levantarnos del suelo, volvernos sobre nuestros hombros y descubrir la luz que todo lo provoca. 

- Piénsalo un poco, Paco: detrás de lo que vemos hay otras muchas cosas que no vemos, y que hacen que día a día, todos los días, las cosas funcionen, porque NO TODO VALE, ¿te das cuenta?

- ¡Platón, la Caverna, me estás volvierndo loco, tío!.- me suelta en un pronto poco convincente Paco.

Por lo que yo insisto. Le tengo en mis manos.

- ¿Te das cuenta, o no?

Y Paco no contesta. ¿Será que admite la derrota?

- Y a los políticos y a la Política les hemos dejado en el trastero, ¿verdad?

Y, mal que le pese, Paco asiente.

- Así que hemos terminado- y consulto el móvil- Doce minutos y 20 segundos, ¿me guardo los 200 euros?

- Sí, sí, guárdate lo que quieras- me contesta Paco, el jodido, pero añade muy terco- De momento.

- Y no me olvido de la cerveza?

- Sí, la cerveza. Te debo una.

- Me la apunto, pero ahora ne voy.

- Sí, sí, vete que yo me quedo un rato- me dice Paco sin dejar de darle vueltas, o eso espero yo, y eso espero que todos los que hayan llegado hasta aquí hagan: darle una vuelta a esta imprescindible cuestión del lo siento, pero...

¡¡¡NO TODO VALE!!!


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viernes, 24 de noviembre de 2023

LAS FINALES Y LA EXPERIENCIA

El pasado domingo me iban a coincidir dos citas que no hubiera querido perderme, como suele decirse, por nada del mundo. Una de ellas era la Final del 4 1/2 de Pelota; en el Frontón Miribilla de Bilbao, para más señas. La otra, la Final de la ATP Finals, y valga la redundancia; la siempre conocida (o al menos lo ha sido para mí) como la Final del Master de Tenis; y ésta para ver, sin perderme un detalle, por televisión.

Y no mentiría si dijera que no me venía bien trasladarme a Turín, donde se jugaban este año las mencionadas ATP Finals pero es que, además, no tenía entrada, cosa que sí tenía hecho para el partido de Miribilla. Así que me decanté por éste. Y más contento que un 8. Porque en Turín, la final la jugaron Sinner y Djokovic, y a éste he jurado, por activa y por pasiva, no verle ya ni en pintura y, menos todavía, sobre una pista de tenis. Un mal tipo, o al menos eso es para mí: todo un ejemplo de lo que NO debe ser un deportista y, si me apuráis, de lo que NO debe ser una persona. Pero, qué le vamos a hacer, Djokovic es el mejor, y posiblemente, el mejor tenista de todos los tiempos. Aunque quitando ese detalle, ¡para él la perra gorda!

Aunque dejemos al serbio en paz, con sus malas maneras y su muy desagradable, y me temo que a estas alturas (Djokovic ya tiene 36 años), irreparable forma de ser y comportarse, y centrémonos, en su lugar, en la Final de Miribilla, en el enfrentamiento entre Jokin Altuna y Peio Echebarría, que éste sí que vi en vivo y en directo,... pero, ¡lástima!, no durante demasiado tiempo, porque Jokin despachó el envite con un concluyente y demoledor 22-9 que dejó a un Peio, errático, fallón y súper nervioso sin haberse enterado de qué la fiesta. Además, y por si fuera poco lo anterior, Jokin no falló ni una pelota, y así no hay manera que el capo de los frontones dé su brazo a torcer. 4ª txapela del 4 1/2 para sus repletas vitrinas, Peio a esperar tiempos mejores y yo, a casa, en el Bilbobus.

Pero luego me enteré que también Djokovic había ganado su Final y también de una forma concluyente y demoledora: 6-3, 6-3. Y entonces, repasando las estadísticas de su partido, comprendí que, en el fondo, habiendo visto sólo una de las finales, en realidad, ¡había visto las dos! ¡¡Un milagro!!, pero no, no era un milagro sino tan sólo otra coincidencia a las que antes me refería. Y si no fijaros: e
n las dos finales mencionadas se enfrentaban el súperfavorito y con más trofeos que pelos tengo sobre la cabeza (es un decir mentiroso), dígase Jokin o Djokovic, contra un novato en esas lides finales, dígase Sinner o Peio. Y además, los dos novatos habían mostrado pruebas de poder resultar un auténtico e insalvable escollo para los respectivos superfavoritos: Sinner había derrotado a Djokovic en su enfrentamiento durante la Fase de Grupos, en inglés Round Robin, y Peio había ganado 22-9 a un Erik Jaka al que Jokin apenas si había podido derrotar en un choque inolvidable, y en el último suspiro, por un agónico 22-21. Luego, y aparentemente, las espadas, en todo lo alto.

Pero desgraciadamente, ahí, en cuanto los escollos fueron pensados, se acabó lo que se daba: los superfavoritos, Jokin y Djokovic, ventilaron sus respectivas contiendas por la vía rápida, la vía del cloroformo que dirían los inolvidables Urízar y Azpitarte comentando una de sus velada de boxeo. Y es esto lo que me gustaría destacar; en los momentos donde el grueso de la carne está en el asador, en los instantes donde la suerte va a echarse, las estadísitcas no engañan y la experiencia no es que sea un grado, sino que es el grado.

A Sinner, en su 1ª Final del ATP Masters le temblaron los esquemas. Él que saca como un tiro hizo menos aces que Djokovic que, en estas lides, anda más moderado. Pues, no: 10 Sinner, ¡13 el serbio! Sinner tuvo dos pelotas de break, de las cuales no aprovechó ni una, o sea, 0/2, y Djokovic 8, de las cuales aprovechó 3, o sea, 3/8, o sea, la suerte quedó echada. Y por si esto nos pareciera poco, Sinner abatido entregó, significativamente, la cuchara cometiendo una doble falta en el último punto del partido ante la sonrisa endemoniada de Djokovic, la verruga en el rostro de la guapa, como me gusta llamarle, o el peor bicho en el magnífico panorama que presenta la ATP.

Pero también a Peio, en Miribilla, a más de 1000 kilómetros de Turín, le temblaron los mismos esquemas.¡16 errores no forzados! Sí, una pesadilla de órdago a la grande, una calamidad. Jokin sólo tuvo que hacer 6 tantitos para finiquitar la contienda y llegar a 22, mientras Peio se devanaba la sesera por saber qué coño le ocurrían a sus manos que temblaban como si el frontón fuera, en realidad, la cámara frigorífica de cualquier supermercado, porque dónde ponía el ojo, a la bala ni se la veía con un radar. Y Sinner, a más de 1000 kilómetros de distancia, pensando, seguramente, lo mismo pero en italiano. Y mientras sus respectivos depredadores (Jokin, 8 finales consecutivas en el 4 1/2, y tres txapelas de la modaldiad sobre su, increíblemente bien, amueblada cabeza; Djokovic, 9 finales del Masters y 7, con la de este año, ganadas) se relamían y no dejaban de ellos ni el hueso de la aceituna.

Así que el domingo vi una Final (de Pelota) y me perdí otra (de Tenis) pero, en realidad, vi las dos. Porque a las dos se las puece medir con el mismo rasero. El capo por algo es el capo. Y el aspirante por algo es el aspirante. Y esta ecuación sólo con el tiempo se puede alterar. Sólo el tiempo, la experiencia le llaman algunos, podrá conseguir que, en un futuro más o menos cercano o lejano, las manos ae Peio y Sinner se llenen de callos (literalmente en el caso de Peio) y dejen de temblar. 

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lunes, 30 de octubre de 2023

MUNDIAL DE RUGBY FRANCE 2023, LO MEJOR Y LO PEOR

Así que primero voy con lo mejor que siempre resulta más gratificante y que, además, y escribiendo sobre rugby en términos pugilísticos, siempre vence por K.O. a todo aquello que podríamos encuadrar bajo el epígrafe contrario, o sea, bajo lo peor y de lo que al final de estas líneas también daremos cuenta cuenta justa para no ser acusados de "caseros". Pero primero, eso: lo dicho, lo mejor del Mundial de Francia 2023 (y sin orden de preferencia):

1. Las lágrimas que derramaron los jugadores portugueses después de ganar su primer partido en un Mundial, a Fijy, una selección que no es moco de pavo precisamente, y a pesar de que la victoria les eliminaba del Torneo. Ver esas lágrimas (¡de alegría!) es el mejor el mejor tributo a un deporte en el que el honor (¿alguien sabe lo que es?) estará siempre por encima de los triunfos (a éstos sí que los conocemos, ¿verdad?).

2. Y sin dejar a Fijy: a su jugador Joshua Tuisova, durante el Mundial se le murió un hijo de 7 años, después de una larga enfermedad. Pero Joshua no acudió a los funerales  y continuó concentrado con sus compañeros para disputar y asegurar su plaza en los CF en el partido, al que anteriormente hacíamos referencia, que su seleccióon disputaba contra Portugal donde un punto bonus les servía para superar a Australia y sellar, de esta manera, su pase entre las ocho mejores selecciones.  

3. O el quién da más después del Irlanda vs Nueva Zelanda. Después de las ¡37 fases! que una enorme y heroica Irlanda realizó en la última jugada del ecnuentro buscando enmedar la fatídica suerte que ler persigue en los Cuartos de Final de los Mundiales. Al final 24-28. Otro Mundial será. Pero el partido quedará grabado en la retina de todos aquellos que lo vimos aquella tarde de octubre.

4. ¡Y cómo no! El inteligentísimo planteamiento de Rassie Erasmus, entrenador jefe de los Sprinboks, que dejó en apenas 11 tantos a los todopoderosos All Blacks en la Final. Cuando se dice que Sudáfrica le tiene tomada la medida a Nueva Zelanda no se sabe muy bien todo el esfuerzo y (seguro) todas las noches en vela que eso supone.  

Y en cuanto a lo peor, por el contrario, no habría mucho donde elegir, dejando en un aparte a la horrible megafonía que, a través de mi televisión, por lo menos, me impidió disfrutar de la maravillosa liturgia de los Himnos, ya que en la retransmisión las voces en directo del esforzado coro se entremezclaban en un batiburrillo desajustado y desintonizado con los propios cantos de los espectadores.

Aunque habría otro un detalle, y éste sí, super horribilis y que a mí me ha hecho cabecear perplejo, aunque después de pensarlo con un mayor deternimiento, no sea más que lo que lamentablemente debería haber tenido previsto. Porque no todo es tan prístino y ejemplarizante. Ni siquiera el rugby. Porque ni él puede librarse de esos contratiempos que nos asaltan en cualquier momento y desde hace ya tanto tiempo que, a veces, nos olvidamos de contar y los asumimos con una triste recogida de hombros, como algo que siempre ha estado y estará ahí (¡ay!), como el cielo continúa sobre nuestras cabezas. 

Y con ello me refiero al enconado y milenario enfrentamiento que existe entre Francia e Inglaterra y que, incluso, y más allá de sus diferencias políticas y de carácter llega a materializarse, incluso, en el uso del idioma. Quizá nuestra seña de identidad más sapiens. Porque si de imposible pudiéramos catalogar que un inglés te hable en francés, a duras penas conseguirás que un francés te hable en inglés. (Comprobado en persona: hace apenas 5 años en la cafetería de la Filmoteca de París, no encontré un camareta con  el que pudiera entenderme en el idioma de Shakespeare). Y de estas idiosincracias ni tan siquiera el rugby, el más bello combate entre caballeros, puede decir, ésta boca no es mía. ni librarse de sus lamentables resultados.

Y lo explico y que alguien me lo explique, por favor. La Final, y el Mundial con ella terminó el pasado sábado, 28 de octubre, Pues bien, Liga Inglesa de Rugby, más conocida como la Gallagher Premiership, había dado su pistoletazo de salida el día 13; o sea, 2 semanas, 15 días antes de que el Mundial bajara sus persianas. ¿Cachondeo, o una flagrante falta de respeto? ¿O es que estos gentlemen (sic), estos mandamases de la Federación Inglesa no podrían haber dejado pasar dos semanitas de nada y haber retrasado, por respeto al Mundial, sí, ¡cómo no!, el comienzo de su Liga sólo 15 diítas, como suele decir un colega? 

Claro, amigos, pero con Francia e Inglaterra se toca hueso reiteradamente. Sí, sí, Francia e Inglaterra, aceite y agua., perro y gato. Pero yo, por lo menos, estoy hasta los c. Como dos chiquillos que se negaran a crecer y que no se cansan de meter el dedo en el ojo del contrario. Y de girarlo después. Y aquellos mismos mandamases, a los que antes aludía, seguramente habrán discurrido (sic), esperar hasta el día 13, sí, mucho más que suficiente, porque cierto que hablamos de Rugby, y de todo un Mundial, pero no menos cierto es que lo organiza Francia y en algo tenemos que tocarles las pelotas haciéndoles ver, por ejemplo, que su Mundial nos importa, pero no demasiado, no hasta el extremo de aplazar el inicio de our business, de nuestra Gallagher.

Así, que les quede clarito, parecen terminar diciendo esos mandamases. France

well, welll… ma non troppo. Y vosotros podríais decirme, otra versión de la Monarquía versus la Guillotina, de Welllingtong versus Napoleón, otro más de lo mismo. Pero es que yo pensaba que el Rugby era otra cosa: sagrado, intocable, y que los ingleses sabrían respetar el Mundial. ¡Qué ingenuo, ¿verdad?! Por lo menos Sudáfrica, los infatigables bokkers, nos han echado un capote y han dejado a Inglaterra con la miel en los labios y fuera de la Final por un solo puntito (15-16). ¡Merecido se lo tenían los ingleses pretendiendo pasar Liga por encima del Mundial! ¡Semejante bravuconada no merece otro premio que la lucha por el 3º o 4º! ¡Y a callar, y aprender a ser más humildes next time! Aunque eso lo veo complicado. porque aparte de comer fatal, a estos ingleses parece no importarles eso de comulgar con ruedas de molino. Erre-que-erre. Así que peor para ellos. Aunque sólo por esto, por dejarles fuera de la Final, Sudáfrica se habría ganado alzar el trofeo de los campeones, la bonita Webb Ellis Cupl a los cielos para que Madiba pudiera volver a verla desde más cerca. 

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martes, 10 de octubre de 2023

CALABAZA PARA GUGGENHEIM

Cuando las cosas están bien, está bien que se digan y se cuenten. Creo que es de recibo. Luego si volvemos la tortilla del revés, habrá que estar de acuerdo con la setencia contraria o aquéllo que podríamos pronunciar concluyendo que cuando las cosas están mal, está bien que se digan y se cuenten.

Y a elllo voy. Porque del Museo Guggenheim he contado maravillas, y no creo que haya dejado pasar alguna de sus excelentes exposiciones sin el consiguiente bien o perfecto saliendo de mi boca. Pero claro que para todo hay un antes, una excepción (que confirmaría la regla), un por aquí no paso o el más categórico, esto no está bien, y lo siento mucho.

Y así fue como me sentí y lo que me ocurrió cuando vi la exposición de la artista japonesa Yayoi Kusama, uno de los iconos más aclamados y reconocidos del arte de nuestros días. Cierto es que quizá el día, el último día de la exposición, pudiera prestarse al desbarajuste reinante en el Museo, con decenas de visitantes colapsando las salas, niños y niñas para arriba y para abajo, mayores fotografiando los cuadros, esculturas e instalaciones de Yayoi o fotografiándose ellos mismos delante de cualquier artilugio que colgara de una pared. Pero me han contado, y no tengo motivos para dudar, de que otros días que no fueron, precisamente, el último ni uno de los últimos, el deprimente panorama no había sido muy diferente.

Sí, aquéllo era una jungla de visitantes, una manada de idas y venidas, un auténtico follón en el que el arte estaba pero no estaba, aniquilado por el gentío siempre irrespetuoso, siempre a lo suyo, como si, irónicamente, el individuo que lo conforma y lo hace posible le importara, más bien, cerocoma. Porque el arte necesita de cierta calma para poder apreciarse en la totalidad que se merece. Necesita interactuar con el espectador, entablar con él un diálogo a dos voces (¡sólo dos!) en el que ambos salen enriquecidos.

Porque La Gioconda, por ejemplo, no es hoy la misma que pintara en su momento el gran Leonardo, sino que sobre ella se han aposentado miles de miradas que la han reconvertido en lo que hoy es, en lo que su misteriosa mirada refleja. Y los visitantes y espectadores, ¡qué decir de ellos! La Gioconda tiene ese poder de haberles modificado el pensamiento aunque sólo fuera un poquito.

Pero la algarabía, los continuos roces y movimientos son el antídoto contra esos instantes mágicos. Y, por contra, el mejor medio (sic) para ver el arte de pasada, para un hoy te he visto, mañana no me acuerdo, para desear ¡escapar del Museo! y apalancarte fuera, en la terraza, apurando un cafecito.

Sí, y por todo ello, una buena calabaza para Guggenheim- al hilo de la muestra de Yayoi. Como les ocurría a aquellos perdedores en el viejo concurso del Un, dos, tres. Porque un museo debe ser siempre un museo y su asistencia a él aproximarse más a la entrada en un recinto sagrado, que a la estrepitosa y  atropellada visita al Corte Inglés durante el primer día de rebajas, tal y como este mundo tan posmoderno y guay (sic) parece empeñado en querer abrazar.

Sí, pero ya nos lo decía Canetti: hoy me asomé a la ventana y estaba todo lleno de gente. Así que a lo mejor quien avisa no es traidor. Luego, ¡cuidado con los populismos, con las masas "atilianas"- de Atila, claro! Lo poco agrada, lo mucho cansa. Y por una vez, y sin que sirva de precedente, habrá que darle la razón al refranero.  

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domingo, 8 de octubre de 2023

KAFKA EN LA ORILLA O LA MÚSICA PELIGROSA

En este blog me he referido múltiples veces a eso que llamo música peligrosa. El término no es enteramente de mi propiedad (yo que casi nada tengo). Quizá la primera vez que oí hablar de ella fuera en boca de Juan Querol, uno de los actores que participaron en el rodaje de mi ópera prima o Lo mejor de cada casa (Una semana en el parque).

Juan, creo recordar, tocaba la guitarra y no dejaba pasar un fin de semana sin asistir a uno o dos conciertos. Y el lunes, cuando se incorporaba al rodaje, yo siempre le preguntaba por los conciertos a los que había asistido. Y él muy serio solía decirme, nada, Toni, no te has perdido nada. Y cerraba la conversación apuntando un definitivo, nada de peligro.

Sí, aquéllas fueron las primeras veces que oía a alguien hablar sobre la música peligrosa. Yo sabía muy bien a qué se refería con ello el bueno de Juan (desde aquí un saludazo), aunque no acertara a describirlo con palabras. Hasta ayer mismo cuando terminé de leer la (decepcionante) novela de Haruki Murakami (Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023) Kafka en la orilla. Sí, quizá el título sea lo mejor de ella. Sí, el título y la definición de música peligrosa que dicta en la página 481 en la edición de Tusquets que yo he estado manejando. Escribe Murakami sobre el impresionante temazo de John Coltrane, My Favorite Things, y trascribo, Aquella música (My Favorite Things, claro) paciente y reiterativa va haciendo, poco a poco, que la realidad se desmorone y la va reconstruyendo de forma diferente. Desprende un hinóptico olor a peligro.

Of course, el paréntesis y el subrayado son cosa mía, el resto se lo debo al escritor japonés. Él habría depositado en mi cabeza toda una definición de lo que una música, realmente peligrosa, debe poseer en el encadenado de sus notas y acordes. Porque la música peligrosa se disfruta, pero a costa de pagar, en muchas ocasiones, un alto peaje, ya que después de haberla escuchado, posiblemente, ya no vuelvas a ser el mismo: la realidad, en la que vives tan confortablemente, se desmorona y, en su lugar, se va reconstruyendo esa misma realidad pero de una forma diametralmente diferente. Y esto, en muchas ocasiones, nos coge desprevenidos, nos rompe los esquemas con los que tan habituados estamos y nos lo cambia por otros distintos, y sin que nada podamos hacer por evitarlo. Es una experiencia ciertamente peligrosa pero es una experiencia que nos hechiza y a la que no queremos dar la espalda.

Por eso, la música peligrosa será siempre eterna, y nunca pasa de moda porque no entiende de modas, suena al margen de ellas y conttiene esa maravillosa capacidad de cambiarnos, de no ser siempre los mismos siendo siempre los mismos, de pensar que hemos descubierto un nuevo y virgen (para nosotros) territorio que se extiende ante nuestros ojos, abierto y ofreciéndonos infnitas posibilidades desconocidas hasta ahora, hasta que esa nota del piano de McCoy (más peligroso que un piel roja, y por seguir con My Favorite Things) nos ha encendido esa bombillita que estaba apagada.

PD,- Por supuesto que todo esto que refiero a la música, igualmente sucede con determinados libros, determinadas películas, cuadros, esculturas, o etc. 


 

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miércoles, 4 de octubre de 2023

LA ITALIANIZACIÓN DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA

Llevo dándole vueltas a esta entrada desde hace meses. No sé si resulta apropiada o responde, más mal que bien, a una de esas estrafalarias ideas que rodean mi cabeza quizá con demasiada asiduidad. Tendré que preguntárselo a mi psicoanalista (desde aquí un saludazo), en un rato que tenga libre.

El caso es que esto que de la italianización de la política española trata de responder a las últimas maniobras, estrategias, declaraciones y contradeclaraciones, a aquel donde dije "digo", ahora digo "Diego", al desastre más puro y más duro, y seamos de una vez claros, con que nuestros políticos, prácticamente sin una decorosa excepción que les avale, nos llenan las retinas y los oídos con sus, cada día más, impresentables actuaciones y desvaríos, que no discursos.

Sí, todo parece indicar que los políticos, y la Política con ellos, se han empeñado desde hace años en tocar fondo, y parece que ahora por fin lo están logrando, aunque los "curados de espanto" sabemos que el fondo siempre es una forma de hablar y que a un poquitín que nos lo propongamos podemos seguir descendiendo, y que al fondo le suceda otro fondo, y a éste otro, y así hasta que podamos calentarnos las manos en las ascuas del Infierno.

Sí, todo muy tremendo, ¿verdad? Apocalíptico. Pero si me he decidido, por fin, a escribir estas líneas, ha sido por eso mismo. Pero al contrario. O sea, para calmar los ánimos, para que el pánico no cunda y que respiremos tranquilos. Porque nada es tan (políticamente) tremendo como parece contando, además, con que los ciudadanos ya parece que hemos dado el primer paso para desembarfazarnos de este apocalipsis que parece que se nos viene a caer encima.

Y este primer paso no sería otro que haber corrido un tupico velo, habernos girado de espaldas cuando uno de nuestros políticos quiere decirnos algo importante (sic), habernos "desafectado" de esta política del "y tú más", del " y yo entonces, ¿por qué menos?", de los corpúsculos que, a diario, rellenan nuestras calles con sus pintorescas protestas, de gente a la que nada básico le falta para vivir, y termina las concentraciones tomándose un vinito, y tan amiguetes, en la terraza de cualquier taberna donde hayan decidido poner punto y final a la manifestación (LGTBI, referendum sí, referendum no, maltratos, acercamiento de presos, etc.).

Sí, y decía o escribía, "corpúsculos" porque el hartazgo o esa molesta sensación de salir para nada ya se adueñado de nuestros brazos (haciéndonos bajar las manos), de nuestros gritos (haciendo que shora apenas sean audibles por el cuello de nuestras camisas), por el mismo número de asistentes a la protesta (inexorablemente hasta el moño, y con crecientes ganas de volverse a casa, y que ésta sea la última).

Sí, el ciudadano ha dicho "¡basta!". Hasta los cojones, y no me creo nada. Pero yo insisto, y no se trata de ninguna broma, que esta situación me pone.... las pilas, me hace abrigar esperanzas. Porque al contrario que la Política, progresiva y éticamente deteriorándose, y de los políticos en cuyas manos jamás pondría la suerte de un ser que me importara acaso un cero coma, el país, la Economía no va tan mal. Al extremo de poder pensar que Política y Econmía son dos ciencias que, en nuestros turbulentos días, van cada una por su lado. ¡Quien lo diría! La Política más atada a los dimes y diretes de nuestros políticos de turno; la Economía más sujeta a las directrices que nos vienen impuestas desde Europa, desde este Mundo Globalizado en el que estamos viviendo.

Por todo ello, tranquis, que no cunda el pánico, que nuestros políticos, si ése es su gusto, metan sus cabezas en las aguas de la más insensata mediocridad, en las aguas del "a mí qué me importa". Mientras la Economía no se obceque en seguir sus pasos.

Y de ahí lo de la "italianización". Porque yo siemrpe cuando miraba a los italianos alucinaba con la inestabilidad política que les era cosustancial, con esos primeros ministros que duraban en su cargo lo que un caramelo a la puerta de un colegio, con sus Cicciolinas, con sus Berlusconis, sus constantes estiramietnos cutáneos y escarceos amorosos, y con los desastres y más desastres parlamentaios pero que a los italianos de a pie les importaba cero coma y seguían adelante como si nada, como si oyeran llorer pero que, sin embargo o quizá por ello, por ese a-la-Política-el-caso-justo, o sea muy-poco, continúan formando parte del G7, ¡de los siete países más industrializados del mundo!, manteniéndose en él con un decoro económico más que digno.

Por eso repito, no nos llevemos las manos a la cabeza cuando encendamos los televisores, ni nos asalten las sombras de una eminente catástrofe. Lo que nos está ocurriendo no es más que el mejor signo de que el país va (económicamente) bien, de que el país está italianizándose, de que la Política terminará encerrada (y castigada) en su cuarto y sin paga (jeje), dejando que la Economía se las arregle por sí sola, acatando las normas que le llegarán desde Europa o desde el Mundo Globalizado.

Sí, ya es hora (porque Ella lo habría querido así) de que la Política se haga a un lado, que giren sobre sus talones, que sus consignas no nos hagan más que esbozar una sonrisa de circunstancias, y dejar que pasen hasta la próxima ocurrencia. Sí, hasta el próximo y aburrido, ¡y tú más!... Y nosotros cada vez más italianos, cada día más cerquita del G-8.


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jueves, 31 de agosto de 2023

ASTE NAGUSIA 2023: EL MOMENTAZO

El Aste Nagusia 2023 ha sido la leche. Lo dicen los periódicos. Récord absoluto de visitantes. 1.800.000 personas, lo que no está nada mal para esta ciudad de 300.000 habitantes, habitante arriba, habitante abajo. Aunque si me pidieran que me quedara con algo de lo que he visto me decantaría sin dudarlo por la corrida de toros que pudimos ver los afortunados que acudimos a Vista Alegre el sábado 26 de agosto.

Ese día el Juli se despedía de Bilbao. Y el público estuvo emntregado. No nos regaló el Juli ninguna faena para el recuerdo, pero en su segundo toro se entregó. Sabía que era el último. Se entregó y quiso. Pero con la suerte suprema, con la espada, y ante el silencio sepulcral que inundó el coso, el Juli falló y, en estas lides ya se conoce la opinión de la Presidencia, del insigne Matías, si no se mata bien, en Bilbao no hay oreja que valga. Por lo que posiblemente fuera que se trataba de la última tarde del Juli entre nosotros, o por la insistencia de un público que, sembrando los graderios con pañuelos, pedía la oreja sin mayor dilación, por lo que Matias reculó de sus principios y concedió al Juli la oreja que el respetable reclamaba.

Pero lo más bonito del Aste Nagusia 2023 vino después, mientras el Juli, entre una enorme ovación, daba la vuelta al ruedo exhibiendo su trofeo. Una gorrita roja cayó en la arena. Y el Juli, como manda la tradición, la recogió y fue a entregársela a su dueño. Y justo en ese momento vio en la grada a un chiquillo (quizás 9 o 10 años) con la cabeza pelada, víctima, sn duda, de la implacable quimio. Y el Juli le devolvió la gorra y al momento, y sin pensárselo vez y media (porque si lo hubiera hecho el momento y el gesto hubieran perdido toda su magia), entregó al niño la oreja del astado y el crío, sorprendido pero esbozando una enorme sonrisa, se la guardó como si del más preciado tesoro se tratara.

Sí, me driéis que soy un flojeras, un sentimental, pero gestos como ése me congracian con la Humanidad, y a pesar de que el mundo taurino no sea, precisamente, el mundo en el que me gustaría pasar el resto de mis días, esos gestos me hablan de que no todo está perdido todavía, de que debemos mantener la confianza bien alta, de que hay gente (el Juli, esa tarde del 26) que merece muy mucho la pena por lo que yo, a pesar de todos los esfuerzos que me supone ponerme en pie, me incorporé y aplaudí con las manos, pero también desde muy dentro. La Plaza se caía. No era para menos. Momentos así hacen que la Aste Nagusia sea mucho más que 9 días de fiesta por todo lo alto, mucho más que la Marijaia y que tú, amable lector, o yo, que escribo esta apresurada entrada. Por eso, ese momento ha sido y será mi momeno favorito; todo un momentazo. 

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jueves, 24 de agosto de 2023

ROBBIE ROBERTSON, DEP.

 

Hoy le ha tocado al gran Robbie Robertson, guitarrista y líder de aquella magnífica banda que fue The Band, el mismo que encabezó la inigualable lista de músicos que desfilaron sobre las tablas de El ultimo vals, el concierto con el que The Band se despedía de los escenarios.

Y son ya demasiadas las bajas en mi lista de imprescindibles. Robbie ha sido el último. Por ahora. Es ley de vida, pero no por eso dejo de lamentarme. Sí, nos estamos haciendo muy mayores, muchachos, y debemos estar preparados para el final del camino, que no del viaje, aunque no por ello vaya a dejar de reservar unos minutos para escuchar a The Band, y pensar que Robbie nos ve desde allá arriba, o desde donde sea, mientras su viaje continúa adelante, mientras yo aquí abajo vaya pensando que cuando me llegue el turno, el golpe no me resultará tan tremendo, porque ya habrá muchos de esos imprescindibles que me habrán tomado la delantera y quizás estén aguardándome allá donde más a gusto estén.

Sí, DEP, Robbie.






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