lunes, 26 de febrero de 2024

LA CURIOSIDAD Y LOS EXTRATERRESTRES


Soy un asiduo seguidor del programa
Cuarto Milenio que dirige desde hace 19 temporadas  el vitoriano y gran apasionado por otros mundos que no son éste Iker Jiménez, y que los domingos por la noche se emite por el canal Cuatro. Aunque no os penséis que esta "asiduidad" va pareja con el interés. Bueno, sí, algo sí que va, ma non troppo. Y, en cualquier caso, siempre podría suscribir aquello de que en el país de los ciegos etc. y etc. Porque la tele de hoy en día bien que pudiera ser una réplica de los pistoletazos que hacen sonar al aire los jueces de salida en cualquier carrera de atletismo. Sí, enciendes la tele y echas a correr como un descosido. Mas llegados a las vísperas de los endemoniados lunes, estas ganas de correr brillan por su ausencia. Rendido estás. Por lo menos yo. Así que me apalanco frente al televisor y veo al bueno de Iker disertar sobre extraterrestres. Me entretiene, lo admito. Y sus contenidos me resultan, bastante a menudo, bastante curiosos. Me dan qué pensar.

Por ejemplo, una de las secciones que Cuarto Milenio ofrecía, uno de sus contenidos estrella, aunque hoy venido a menos, eran aquéllos relacionados con el mundo de los OVNIS y las visitas que, cada cierto tiempo, sí, bueno, de acuerdo: cada vez, cada más tiempo, y que Iker y sus tertulianos no ocultan y así reconocen, hacen a nuestro querido planeta, abordo de sus interestelares naves, y que también habría que apuntarlo, aún no se ha metido- que yo sepa- con nada ni nadie del más allá.

Pero, por lo visto, y nunca mejor utilizado el verbo, ello no habría evitado que extrañas naves, sin oficio ni beneficio, surquen nuestro espacio aéreo, se nos planten delante en mitad de la noche tranquilona, accionen las luces en toda su potencia cegadora, se esperen unos interminables segundos, en un suspense que-para-qué-te-cuetno, pero ¡ZASKA!, después de esos interminables segundos, se larguen por donde han venido y a la misma velocidad con la que se nos aparecieron. Y muchos han sido testigos de estas apariciones y... desapariciones, porque ninguno de esos objetos se ha quedado por estos lares terrícolas más que la duración de un suspiro.

Y sería aquí donde entra la tuerca; o sea, este blog en el que voy dando cuenta de mis neuras desde hace ya unos cuantos años y afirmo, entonces, desde mi cátedra de Científico Indocimentado, que estas visitas relámpago pueden obedecer a... y ser todo aquello que se nos ocurra que puedan ser, pero estemos bien seguros que no se trata de OVNIS que acogan en sus asientos o sean tripulados por seres humanos, como cualquiera de nosotros podríamos ser. Esos Objetos cargarán con lo que sea, pero con Humanos, nunca-jamás.

Y lo recalco desde la seguridad que tengo en que si algo nos caracteriza a los homines sapientes, si hay algo de lo que nuestra "sapiencia" no puede desembarazarse y que, de hecho, supone su primera y verdadera condición, es de la Curiosidad (dejadme que la escriba con mayúscula). Porque el homo sapiens si es sapiens es porque, primero, es homo curiosus y nunca pudo evitar mirar por el ojo de una cerradura o por ese pequeño hueco abierto en el muro. Le va en la sangre, en el ADN. Le intriga todo aquello que no conoce, que no sabe, a ciencia cierta, lo que es. Y pregunta, y le da vueltas y más vueltas (a la tuerca).

Por todo ello, si avistado, nada menos que el planeta Tierra, la nave vuelve por donde ha venido y a una velocidad más que notable, apuéstate una cena a que el piloto no se ha dormido nunca viendo la tele, ni ha cruzado un semáforo en rojo, ni ha gritado y saltado de alegría cuando su equipo ha marcado el gol de la victoria, ni se ha emocionado oyendo, por ejemplo, el Nessum Dorma cantado por Pavarotti. Sí, apúestate esa cena y no te irás a la cama con el estómago vacío, te lo prometo, porque esos seres nada curiosos serán todo aquello que quieras imaginar que puedan ser, pero humanos, ni por el forro.

Así que OVNIS, OK: naves no identificadas, OK, sí, OK, pero humanas, cero, cero patatero. Y es que la curiosidad pudo matar al gato, pero a nosotros, sapientes, nos dejó coleando y muy vivos.

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jueves, 22 de febrero de 2024

¡SUDEMOS TINTA CHINA!


He tardado en descifrar lo que quería decir. Y aún no estoy seguro de haberlo conseguido, pero el tiempo pasa y no quiero que pase demasiado. Así que allá voy aunque las cosas no pinten todavía demasiado claras. Así que con mallas, pero sin red. Porque el pasado 2 de febrero del presente año asistí a uno de los conciertos de abono de nuestra Orquesta Sinfónica de Bilbao, la BOS, mi querida orquesta, porque yo soy de Bilbao, como mi, no menos querido, Athletic.

El concierto, a priori- luego también lo fue a posteriori- tenía muy buena pinta. En la 1ª parte, el Concierto para orquesta de Witold Lutoslawski, una bonita y espectacular pieza de un coompositor desconocido, o casi desconocido para el gran público y que, por ello, siempre que tengo ocasión, me apunto. Para que, más que nada, los programadores de la Temporada no nos acusen de clasicorros, de amarrategis, y de que en cuanto programan algo diferente a los Beethoven, Mozart, Brahms o Dvorak, por citar sólo unos ejemplos-ejemplarizantes, el patio de butacas luce más vacío que una playa durante un día de tormenta. Luego, ¿Lutoslawsli? OK, contad conmigo.

Pero después, y ya metidos en la 2ª parte del concierto, escuchamos el alucinante, porque a veces parece que no tiene ni pies ni cabeza, y que es una pura virguería al alcance de unos pocos elegidos, Concierto nº3 para piano de Serguei Rachmaninov, en las manos de un tal Martín García García, del por las Notas al Programa, supe que había nacido en Gijón en 1996. O sea, un chiquillo de 26 años, como tantos otros y otras que parecen haberse adueñado de las listas de éxitos musicales, de libros más vendidos, de los conciertos más multitudinarios, de las portadas de revistas, de las millonarias entradas, y visitas a sus sitios web, de los canales más frecuentados en YouTube, de l@s influencers más influyentes (y valga la redundancia), de todo, en definitiva, lo que se cuece por la calle o se comenta en las Redes.

Aunque a lo que voy: este Martín no figura, precisamente, en esa lista. Seguramente le conozcan sus padres, sus amiguetes, su novia (si es que la tiene), y algún que otro compañero de fatigas pianísticas que, como él, habrá pasado más tiempo encerrado en su habitación practicando escalas y escalas que en una discoteca a la búsqueda de una rubia que me haga caso. Pero, más tarde, leyendo su apabullante curriculum fue cómo me vino a la cabeza la idea de la presente entrada.

Considerado uno de los pianistas con mayor proyección internacional, Martín ha ofrecido durante 2023 alrededor de 80 conciertos por todo el mundo (¡casi un concierto cada 3 días!), en Corea, México, Brasil, Japón, Estados Unidos, Canadá, Polonia, Italia, España, Portugal o (¡ufff!) Luxemburgo, actuando junto a prestigiosas orquestas como la NHK Symphony Orchestra, la Seoul Philarmonic Orchestra, Hamburg Symphoniker, Warssaw Philarmonic Orchestra, Lithuanian National Symphony Orchestra o la Orquesta de Brasilia.

Ya durante 2022, Martín había realizado más de 70 actuaciones en América, Asia y Europa, con hitos como su debut en el Carnegie Hall de Nueva York o su existosa gira por Japón, con 25.000 espectadores en sus 14 actuaciones, incluyendo en ellas al mítico Suntoy Hall de Tokyo, o el mismo Auditorio Nacional de Madrid.

Y reconocimientos no le han faltado. En 2021, Primer Premio en el Cleveland International Piano Competition. O el 3º puesto en el International Chopin Piano Competition, el certamen pianístico más importante del panorama musical, y en el que además fue galardonado con el Premio Especial de la Orquesta Nacional Filarmónica de Varsovia a la mejor itnerpretación de un concierto.. También Martín ha recibido críticas muy positivas y elogiosas de grandes maestros como Vladimir Krainev, Dimitri Alexeev, Arcadi Volodos, Dimitri Bashkirov, Joaquín Achúcarro o la misma Tatiana Copeland, ¡sobrina de Serguei Rachmaninov!

Graduado en la prestigiosa Escuela Superior de Música Reina Sofía, Martín estudió ¡durante una década! con Galina Egulazarova, recibiendo de manos de Su Majestad la Reina Doña Sofía la Mención de Alumno más Sobresaliente de su cátedra. Es también Máster en Piano por la Mannes School Music de Nueva York, donde durante 3 años estudió con el prestigioso pianista Jerome Rose.

Martín había iniciado sus estudios de piano ¡a los 5 años! con los profesores Natalia Mazoun e Ilya Goldfarb. Y antes de soplar las 12 velas ya había sido distinguido en numerosos concursos como el Piano Junior de Barcelona, el Piano Junior de Antón García Abril en Teruel, el Premio Santa Cecilia en Segovia, el Ciudad de San Sebastián, el Rotary International en Msocú o el Concurso de Juventudes Musicalres de España...     

¡Alto ahí, ufff,... ¿alguien da más?! Seguro que sí, pero seguro también, que no le conoce ni dios. Porque en estos días, que nos han tocado vivir, y en estos territorios (comanches) del Arte aún más, no hay nada como ser capaz de escribir tu curriculum en una sola línea, para saltar a la fama de la noche a la mañana, y sin más merecimientos que ése: un breve curriculum que pueda leerse en no más de 10 segundo. Sí, a mayor "cortedad" mayores posibilidades de que el éxito llame a tu puerta (sic).

Claro, por eso a Martín no le conoce de Dios. Su curriculum se dilata durante varios folios, por sus exhaustas noches en vela, por sus inmensos esfuerzos, por su obsesiva dedicación. Pero, ¡eso no cuenta!, parece que oímos por ahí. ¡Eso no tiene mérito! Y es que, por lo visto, tocar bien el piano después de haber aporreado sus teclas durante más de 4 lustros es lo menos que se le podría pedir a Martín. Todo lo que no fuera eso, parece que nos animaría a recomendar a Martín la visita a un buen logopeda. Y si para muestra quisiéramos un botón, ahí tendríamos a CTangana, otro ejemplo-aunque-éste-no-precisamente-ejemplarizante, el cual sin haberse asomado a un Conservatorio más que para resguardarse de un chaparrón, se ha forrado, se está forrando, peta sus multitudinarios conciertos, el éxito le sube hasta la coronilla, canta a dúo  con Shakira (¿y tú, Martín, con quién cantas a dúo?) y en las Redes Sociales sus "like" se cuentan por millones de pulgares apuntando al techo.

Sí, en estos tiempos que corren que se las pelan, parece que dedicarle 25 años al estudio del piano es estar 25 años haciendo el tonto. Porque sobre todas las cosas, sólo cuenta el triunfo, pero el triunfo a toda hostia, el triunfo más indocumentado y menos sufrido; si no, no tiene mérito, y el triunfo no te lo mereces. Y así acabamos con los sufridos (¡ay, pobres, que no se enteran!) empollones que, si no lo recordamos mal, nunca se habrían comido una rosca y nadie les llamaba para salir de juerga un sábado por la tarde. ¡Claro, estarán estudiando a tope para examen de dentro de... 3 semanas!

Sí, no sólo soplan malos tiempos para la lírica, sino también para todo aquello que huela a sudor, a esfuerzo. O se triunfa en, pongamos, una semana o dos, a lo sumo, o mejor lo dejamos y pasamos a otra cosa que "se nos dé mejor". Incidir y reincidir en el esfuerzo y el fracaso es, sin duda, una triste actitud para hacérsela mirar. El triunfo, rapidito- como lo son estos tiempos en los que se quiere triunfar- o para ti la perra gorda. Siempre entre afines anda el juego.

Pero entonces nos quedamos sin Martín y la alcinante versión del Concierto nº3 para piano de Rachmanikvov que nos ofreció en el Palacio Euskalduna de Bilbao aquel bendito 2 de febrero. Claro, si ya lo habríamos escrito antes, si a Martín no le cnnoce ni Dios pero, ¿por qué, entonces, no le damos la vuelta a la tortilla, y hacemos, o la Prensa hace-¡sí, el 4º poder!- que Martín García García sea más (re)conocido?, ¿por qué ese 4º poder no da cuenta de sus excelencias e hitos, aunque sea (habría que entenderlo) con una pequeña reseña, un pequeño faldón, una pequeña entrevista y, después poco a poco... Sí, un grano no hace granero, pero ayuda, coño.

¡Entonces Almas de la Prensa, por favor, ayuda: más Martín, y menos CTangana! No midamos todo según el rasero del vil metal. Porque, entonces, la espectacularidad nos ganará por la mano. Y la honda reflexión o los 15 o 20 años de sesuda dedicación al piano, otro ejemplo sí, resultarán menos espectaculares que una sombrilla de playa. Justo lo contrario que la ocurrencia, que aquel éxito de la noche al día del antes hablábamos. Y tal vez con ello consigamos que estos tiempos nuestros no vayan tan rápidos que nos pasen por encima, y que experimenten una abrupta desaceleración en la que puedan brotar, crecer y cundir la calma, la paciencia, la reflexión y donde, entonces, el prolongado esfuerzo se valore y recompense en los mismos- ¡sí, en los mismos, no pedimos más!- términos que el fogonazo del genio,


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miércoles, 14 de febrero de 2024

¿SÁNCHEZ? PERDÓN, PADRALBES

 No me gusta el refranero, ya lo sabéis, que miente el cabrito más que habla, pero demasiado a menudo recurro a él para dar rienda suelta a estas locuras que me rondan por la cabeza.

Así que ahora escribo aquello de que cuando las barbas de tu vecino veas mojar, pon las tuyas a remojar. Porque es esto y no otra cosa lo que los mandamases, los burukides del PNV han debido pensar cuando han designado a Imanol Padrales como candidato a Lehendakari en las próximas Elecciones Autónomicas Vascas en sustitución de un Iñigo Urkullu que, como el Eferalgan, se ha disolviendo con el tiempo en un inofensico vaso de agua, y sin dejar rastro. Pocos nos acordamos de lo que no ha hecho, y menos todavía, de lo que ha hecho. Sin burbujas; sin pena ni gloria, ¡lástima!.

Pero hoy no están los tiempos para quedarse con las caras largas y/o los brazos cruzados. Los mensajes, que llegan y pululan por los medios y las redes, son para ¡despertar ya!, apretarse los machos, coger al toro por los cuerrnos y tomar decisiones, Y la de Imanol es, sin duda, una de ellas. Quizá inesperada, pero indicativa de que algo se está moviendo en el seno de las tradicionalmente monolíticas y esclerotizadas estructuras del partido nacionalista. Para que no nos pase lo mismo que le está pasando al PP, que por muy bien que lo haga y por muy que lo haga el PSOE no hay manera de desbancar a Pedro Sánchez de su poltrona de Presidente. Y los burukides parecen haberse dado cuenta de que, tal vez, a ellos les pudiera ocurrir lo mismo con BILDU. Y entonces, ¡sí!, ¡manos a la obra!, y rapiditos que tenemos las Autonómicas a la vuelta de la esquina.

Y como listos no sé si lo serán, pero espabilados y con menos ganas de abandonar los cargos que atizar a la abuela con un palo, sí que lo son, han pensado, y no sin cierta razón y sin demasiados esfuerzos (¡porque esto de "pensar" es tan pesado!), que si Pedro Sánchez parece invencible a pesar de la lamentable deriva que están tomando sus últimas y torticeras decsiiones, porqué ellos no hacen lo mismo. Sí, para qué buscar una solución a nuestros posibles y próximos problemas, si la solución la tenemos aquí mismito, en cualquiera de los telediarios que nos azotan desde la 1 o la 2, en el estirado, pero apuesto porte, y en la sonrisa de suficiencia, pero cauitivadora que luce Pedro Sánchez, ¡sí Pedro Sánchez, el presi que le llamó aquella impresentable influencer con más de no sé cuantos miles de millones de seguidores, ¡Dios mío, ¿dónde estamos?!

Así que en lugar de buscar un nuevo candidato que tome el relevo del "descangayao" Urkullu, cojamos a Sánchez y hagámosle una fotocopia. Y luego le ponemos otro nombre. Por ejemplo, Imanol; Imanol Padralbes. Y seguro que las cosas, las Elecciones quiero decir, nos irán muy biien. Ni la menor idea tiene BILDU de la sorpresa que les espera. Se creen que pueden derrotarnoa pero no saben que, desde ahora, contamos con un arma infalible: la fotocopia en 3D del inexpugnable Sánchez. Y que se las prometan muy felices y que rían, porque nosotros, con Pedro, perdón, con Imanol reiremos los últimos y nuestra felicidad no será ya una promesa, sino la más realísima  realidad.

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domingo, 11 de febrero de 2024

"PUDO" SER UNA GRAN NOCHE

 

Sobre la ceremonia de entrega de los Goya 2024 que ayer, no, hoy todavía (la Gala duró ¡¡¡4 horas!!!) se ha celebrado celebró en Valladolid, ¿habría algo que apuntar? Si nos dedicáramos a jugar al fútbol, seguramente no. Pero ya que esto del 7º Arte nos toca directamente en la línea de flotación, dejaré por aquí un par de breves apuntes.

¿Entraba dentro de lo previsto que la sociedad en bancarrota de Bayona se metiera el atracón de “cabezones” que, finalmente, se llevó? Quizá no, aunque mejor pensado, quizá sí. No debemos olvidar que la película está nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera cuyo the winner is escucharemos el próximo mes de marzo. Sí, a la vuelta de la esquina. Y, seguramente, hubiera sido un despropósito o, en plan feo, una auténtica patada en el bajo vientre si La sociedad no  hubiera ganado. Claro, si la película de Bayona no gana el Goya, ¿cómo demonios va a ganar el Oscar?, podríamos preguntarnos más de uno conun indiscutible sentido común. Así que, por este lado, la Academia se habría comportado como una señora con l@s señor@s de Netflix, auténtic@s artífices de que la película haya llegado, finalmente, a ver la luz.

Pero es que, además, Jota, el director de La sociedad es un buen chaval. Parece que sus enemigos podrían contarse con los dedos de un manco. Cae bien a todo el mundo. Y, a pesar de sus devaneos por el extranjero (Lo imposible), quiere a España, o eso al menos dice, de todo corazón, quiere a su Cine a quien no le desea ni el más pequeño dolor de cabeza, y sí los mayores éxitos. Y él siempre barriendo para casa. Y, además, muy bien. Se apunta el primero para tirar del carro. Y lo asegura, incluso, como si estuviera dispuesto a hacerlo gratis. Y con esa cara de niño travieso, chiquitín pero, en el fondo, de fiar y que no habría roto un plato en su vida, y que te deja descolocado, en las antípodas de tantos engreídos cineastas que dejarían a oscuras al Rey Sol. Sí, ¿alguien daría más que Jota? Complicadillo…

Así que con estos argumentos parece justo que Bayona se hartara, en la noche del 10 al 11 de febrero (¡¡¡sí, la Gala duró más de 4 horas!!!)  zampándose Goya tras Goya. Tiempo tuvo. Je, je. Sólo que yo le pondría un “perito”, uno solo que ya habría adelantado un poco más arriba: esta sociedad de Bayona está en bancarrota. O escribiéndolo con otras letras: La sociedad de la nieve es un verdadero pestiño. ¿O hay alguna cosa que me cuenta de nuevo?, ¿que haga que mi entrada al cine aporte a mi cabeza algún nuevo pensamiento que no sea este de, ¿por dónde se sale de aquí? Y lo cierto es que tacharía, y sin que me temblara el pulso, la fatídica casilla donde leo “no”.

Pero qué más da. ¿A quién le importa que La sociedad sea el más fiel retrato de un bostezo hecho cine? Porque eso da igual. A ver si nos enteramos. Yo, el primero. Porque lo importante es que la película venda. Que todo pichichi hable de ella. Que el efecto boca-oreja o, ya que estamos, el efecto-bola-de-nieve-rodando-por-la-ladera se nos presente a todos en unas dimensiones tales que cualquier opinión en sentido contrario, suene como un exabrupto que pudiera prionunciarse delante de un Sagrario.

Sí, esto es lo que hay. Pero aunque callemos, no otorguemos. Por eso hago esto. Y que Jota, sí, que se traiga el Oscar para casa. Vale. Y a esperar el numerito que, en ese caso, nos montarán los estomagantes Javis (sí, dentro del armario ya sólo quedan las polillas). Y vale también. Todo para no perdérselo, si no tuviera otras cosas que hacer. Que seguro que las tengo. Y si no, me las invento. Qué pasa. Que esto es Cine. Que es pura ficción. Y que, ni por un momento, las mentiras nos alteren el sueño.
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sábado, 3 de febrero de 2024

CINE DE ACCIÓN, CINE DE PERSONAJES

Me parece que el cine, como cualquier otra manifestación artística que se precie o, en nuestro lamentable estado de cosas, se "menosprecie", está bien asentado y sujeto a las circunstancias sociales en las que tiene lugar. Y me temo que, hoy en día, éstas no pintan, precisamente, bien. O por decirlo, o escribirlo a la tremenda, habría que reconocer la brutal y de proporciones aún, desconodidas que está adoptando este fenómeno al que muchos aluden como "deshumanización"; o, también con otras palabras, la progresiva (¡ay!) pérdida de valor que el ser humano está sufriendo en este mundo nuestro-de-cada-día, lo cual no dejaría de verse denunciado y reflejado, principalmente y por su amplia, y valga la redundancia, visibilidad, en los diferentes medios de comunicación que nos rodean, nos avasalan literal o virtualmente.

Aunque lo verdaderamente, y no tanto preocupante, sino lo siguiente, sería el hecho de que esta circunstancia a nadie parece importarle demasiado. Como si nadie se sintiera aludido por la afirmación, como si los deshumanizados, claro que estarían incrementando sus filas y asociados pero, de momento, a mí ni me toca ni me tocará semejante calificativo. Y son, entonces, los demás, los otros que yo no soy, los que deben apechugar con las consecuencias y los platos rotos.

Claro, las circunstancias más peligrosas y destructoras casi nunca se exponen a simple vista. Por algo esta vista es simple y el fenómeno, del que damos cuenta en esta entrada, tan increíblemente retorcido y sibilino como la más dañina y diminuta de las moléculas que habitan conforman estos mundos nuestros.

Por eso, y para resultar más claritos que un cuaderno nuevo, debemos recurrir a otros fenómenos que tendríamos más a mano, más sabidos y comprendidos, para poder entender aquellos otros menos sabidos y comprendidos, por su ya aludida "oscuridad" con la que, habitualmente, se presentan. Sí, la deshumanización por ejemplo.

Y de esta forma, para comprenderla mejor, quisiera echar mano del Cine como de ese otro fenómeno que todos conocemos y sobre el que todos tenemos algo que decir. Vamos, el Cine como el fútbol. Pero, ¿cómo relacionamos, entonces, esta deshumanización que nos corroe, y sobre la que muy poquitos parecen darse cuenta de la extremadamente peligrosa deriva que lleva, con el Cine, con el 7º Arte? Y responder a esta pregunta, sería el motivo que me ha hecho redactar las presentes líneas. Sí, ¡y que a ambiciosos no nos gane ni Blas!

Y procedería, en primer lugar, a una muy subjetiva, ¿cuál no lo sería?, división de los modos en que se nos presentan los relatos cinematográficos. Así, y en uno de los platillos de la balanza, tendríamos lo que podríamos llamar Cine de Argumento o Cine de Acción, ya que en él es la acción la que lleva y maneja la batuta. Casi podría admitirse que el resto de los ingredientes, con los que se cocina una película, no cuentan tanto como la Acción o cuentan menos que Ella. Es la Acción la jefa del cootarro. Ella ordena y manda. Y lo demás, díganse los Personajes, la Iluminación, la Música, el Diseño de Producción, donde incluiríamos el Decorado, el Atrezzo, el Vestuario, el Maquillaje, etc., se pliegan a sus dictados y obedecen sin decir ni "mu".

Y por dejarlo aún más claro que el más radiante día del verano, ¿a qué tipo de películas estaríamos refiriéndonos? Y por ejemplo citarís a cualquiera de las entregas de las que consta el célebre Indiana Jones. En ellas el argumento, el qué-me-cuentas, la obligación de pasar un buen rato a toda costa, se impone como el timón que guía la travesía. Y conste que no hablo ni de mejor ni de peor. Conste que sólo escribo que en esas películas (5 como 5 eran los lobitos: En busca del arca perdida, Indiana Jones y el templo maldito, Indiana Jones y la última cruzada, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y la última, por ahora,  Indiana Jones y el día del destino), es el Argumento, la Acción aquello que ordena y manda. Hasta el punto que el resto de atributos que producen, literalmente, la película en cuestión, quedan relegados muy, muy atrás, y los espectadores bien pueden, entonces, centrarse en una única cuestión, en esa Acción de marras que, si está lo suficientemente bien urdida y tramada, podrá comerse como plato único, porque los espectadores-comensales saldrán del cine con el estomago lleno y sus cabezas y sus bolsillos, satisfechos. No, no se ha perdido el tiempo. El dinero, el precio de la entrada, bien gastado está, bien invertido estuvo,

Entonces, ¿nos vamos aclarando o nos hemos perdido en el último cruce? No es complicado: Cine de Acción, y todos los elementos que conforman la película girando en torno a Ella, como si de un majestuoso Sol se tratara. Aunque luego nos queda, por omisión, el otro tipo de cine. Sí, el mismo al que anteriormente hemos aludido (muchos lo llaman así, luego no pretendo colgarme ninguna medalla) como Cine de Personajes. En este el centno de gravedad, sobre el que pivota la Película, no es tanto la Acción como los Personajes. Los Personajes, y los Actores que les prestan cuerpo (y alma) por supuesto son, ahora, en este tipo de películas el centro sobre el que giran el resto de elementos que conforman la mencionada película. ¿O no hemos oído muchas veces aquello de "una película realizada al servivio de...- y aquí poner el nombre del actor o actriz protagonista"- o "una película diseñada para mayor gloria de...- y aquí, lo mismo: poner el nombre del actor o actriz protagonista".

Y para aclararnos, con este segundo grupo, en el Cine de Personajes entrarían aquellas películas que, en el Hollywood de la época dorada, estaban al servicio del Star System. Por ejemplo, La reina Cristina de Suecia (Greta Garbo), La carta (Bette Davis), Alma en suplicio (Joan Crawford), Un  lugar en el sol (Montgomery Cliff/Elizabeth Taylor), Rebelde sin causa (James Dean), Enamorarse (Meryl Streep/Robert De Niro), etc. y etc. Es decir, aquéllas en las que el Personaje (y repito para los que hayan llegado tarde, el Actor o la Actriz) es el elemento fundamental de la ficción, el motivo que hace que los otros elementos, Dirección, Cámara, Fotografía, Diseño de Producción, Vestuario, Montaje, Música, etc. y etc. se pongan en pie y a su lado.

Y es que en este Cine de Personajes, a diferencia de lo que ocurría en el Cine de Acción no importaría tanto lo que sucede, o sea el argumento, o sea la Acción, como a quién le sucede (a la Estrella, al Personaje claro) y cómo le afecta todos esto que le sucede. Y continuaríamos sin entrar en valoraciones. Nos seguimos olvidando de lo bueno y de lo mejor, de lo malo y de lo peor. Y nos centramos en lo que estas películas son, a efectos de la clasificación que queremos proponer: Cine de Acción, Cine de Personajes.

Así, por estos derroteros, escrito sea con todas las reservas a las que una clasificación tan amplia nos pueda arrastrar, se ha producido el Cine que hemos visto durante tanto años como un Siglo, el que tanto nos ha entusiasmado mientras ocupábamos una de las butacas frente a la gran pntalla de proyección. Entonces, aclarados, ¿no? Sí, pero, ¿a cuenta de qué nos hemos metido en semejante fregado, en semejantes clasificaciones?

Y me retrotriago a los inicios de la presente entrada. A la cuestión que la ponía en marcha. Y lo recuerdo: la deshumanización  que, hoy en día, cabalga a sus anchas y que parece no tener otros visos, otros planes que crecer y crecer hasta... ¡¿terminar engulléndonos a todos sin darnos cuenta?! Y habría sido en la previsión de ser tachado de catastrofista, aguafiestas o abuelo-cebolleta por lo que habría recurrido a un espectáculo tan popular y conocido como es el Cine, para que Él nos muestre esa deshumanización que venimos sufriendo y no alberguemos, de este modo, duda alguna  sobre su realidad, sobre que esta deshumanización es tan cierta como que a la noche le sigue el día.

Porque, ¿acaso no nos damos cuenta de que el Cine de Personajes, en estas jornadas que (mal)vivimos, ha sido literalmente engullido y triturado por el Cine de Acción?, ¿no acertamos a ver que, de esta manera, también el Cine se ha deshumanizado, que ahora es la Acción quien ordena y manda, maneja a los Personajes a su antojo como aquella corriente de agua zarandeaba y hundía en el fondo de una inofensiva corriente al Soldadito de Plomo, del gran Hans Christian Andersen?, ¿no vemos que los Personajes también se hunden en la Acción, sin que de Ella puedan beber más que el agua que terminará con sus vidas, dado el alocado, ingente, abusivo, trepidantísimo aluvión de acciones a las que deben enfrentarse y que les deja sin aliento; eso Sin aliento, como otro ejemplo de aquel Cine de Personajes que rindió pleitesía a un primerizo Richard Gere, y que pierde, por ello mismo, por el abrumador revoltijo de una-acción-detrás-de-otra en el que se ve envuelto, la fundamental alma, ese órgano con el que únicamente la Humanización puede ser corroborada?

Pero hoy, por desgracia, este Cine de Personajes parece haber hecho mutis por el foro. Claro no ha podría haber ocurrido de otro modo. La deshumanización lo ha desterrado a la isla más recóndita y desierta (y sin tesoro que valga). Y espero haberme hecho entender: lo habría dicho antes: hoy sólo importa lo-que-pasa, el presente siempre continuo y en vertiginosa continuidad. Y ahí se queda todo. ¿Y los Personajes? En el Cine de Acción no importan. ¿Y el Hombre? En la Vida parece que tampoco importa.

Y que nadie se rague demasiado las vestiduras (¿o sí?), porque en estas cruentas circunstancias el hombre sin importancia o sin atributos, robándole las palabras a Robert Musil, tendría aquello que se merece, aquello de lo que, deshumanizado y sin haberse enterado de la fiesta, se ha hecho acreedor: del Cine de Acción. Puro y duro. Del presente continuo. Del siempre-pasa-algo. Y aquí paz y después, gloria. O, ¿no asistimos una y otra vez, cuando hoy vemos una película, yo sí por lo menos, a una estrepitosa catarata de muchas cosas-que-pasan, y que arrastra a los Personajes y les deja detrás, en su vulnerabilidad (recordad que estarían jugando "fuera de casa", en el campo del Cine de Acción) de importar apenas como una parte de ese espectáculo, que hoy nos atruena los oídos bajo el imperio de la Acción? O, ¿qué es, por ejemplo, La doncella, la mltipremaida película del coreano Park-Chan-woo, más que un enorme y exagerado catálogo de situaciones que termina absorbiendo al Personaje, a la doncella en este caso, y aburriendo al apuntador ante ese aluvión de circunstancias que se nos viene y se nos cae encima, ante esa falta de verdaderos Personajes a los que hoy, como al Hombre verdadero, nadie parece echar en falta?

¡Claro, y qué dudas deberían cabernos! Por ahí podríamos situar uno de los motivos del éxito de este Cine de Acción o Cine de Argumento. Por su fiel concordancia con la misma deshumanización en la que vive y de la que vive, y a pesar- o por eso mismo- de las manifiestas e increíbles insuficiencias que muestra como cine, únicamente, de acciones, cine sin personajes, cine sin carnes ni huesos. ¿O qué son, si no, el Parque Jurásico, de Spielberg, o el mismo Batman firmado por Tim Burton, y no soy tan cruel como para citar su alucinante Charlie y la fábrica de chocolate, por recurrir a dos películas de indudable éxito comercial?

Y entonces, qué. ¿Nos cruzamos de brazos o buscamos un solución a semejante entuerto? Entre paréntesis dire´que ayer mismo, ¡casualidad, lo juro!, un hombre me comentó en la calle, a propósito de Oppenheimer, la flamante película candidata a todo en la próxima edición de los Oscar, y que yo aún no he visto, Toni, ¡es que pasan tantas cosas que me vuelvo loco!- las cursivas, mías, por supuesto. Sí, muchas cosas, amigo, un argumento endiablado. Sí, purito Cine de Acción. Y, llegados a este punto, yo propondría una auténtica entente cordiale. John Ford nos lo apuntaba. Más alto, quizá. Más claro, imposible. Decía, menos más, el sabio irlandés: una buena película es algo fácil de hacer.: sólo se trata de incluir a personajes simpáticos en situaciones interesantes.

Sí ésa es la clave: Cine de Acción o de Argumento (situaciones interesantes), pero ¡sin olvidarnos del Otro, del Cine de Personajes (personajes simpáticos)! Y así no sólo conseguiremos una buena película sino que, atendiendo a los Personajes, a los seres humanos, alcanzaremos un segundo objetivo, más importante aún si cabe, el más importante de todos en estos tiempos de zozobras humanas en el que vimos. Porque con ello habremos dado un paso decisivo hacia la recuperación de la maltrecha, pero imprescindible, humanización. Y además, y ya que parece que tanto insistimos en esto de los negocios y el diinero por encima de todo, a un precio más que razonable y asequible: el importe de una sencilla entrada de cine. Porque, ¡qué dudas deberían cabernos que apoyando este Cine Completo que propuganamos desde esta entrada: ese Cine de Acción que no se olvida del Cine de Personajes, y deshechando al Incompleto, al sólo Cine de Acción que no cuenta con los Personajes, habremos dado un importante impulso para que la Humanidad, que formamos entre todos, vuelva a estar de moda y resulte (ya que hablamos de cine) el más sonado taquillazo de la Temporada, un auténtico blockbuster con todas las de la ley!    


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