viernes, 3 de marzo de 2017

RECUERDOS A EDIE SEDGWICK

Yo sigo con mis historias; un poco a lo mío, que ya sabéis que ahora es el Éramos unos niños, de Patti Smith. El libro, lo dije en otra ocasión, cuenta la relación que mantuvo la cantante con el fotógrafo Robert Matlethorpe. Pero además cuenta muchísimas más cosas. Habla de Nueva York, habla de otra época, habla, por ejemplo, de unos años en la que el mundo estaba ahí enfrente, cuando sólo había que estirar el brazo para tocarlo, cuando te dirigías a él y él te saludaba amablemente, con dolor o con una sonrisa, o con una canción que incluyera a los dos.

Patti Smith vivió la decadencia de la Factory. Cuando ya habían disparado contra Warhol y éste se volvió aún más huidizo y misterioso. Pero allí conoció a la malograda, a la musa de todos aquellos que frecuentaban aquel mítico lugar, a la irrepetible Edie Sedgwick. Tal vez sea ella, su inocente belleza, el mejor resumen de aquellos años. A ella Patti Smith le dedicó el sentido poema que trascribo aquí abajo, pocos días después de su trágica muerte que el juez instructor calificó como “indeterminado accidente suicida” (¿?).

Luego lo he traducido al castellano (a ratos, libremente, como me gusta que "suene"); o sea, que todos los errores vuelven a ser míos. Y como complemento aprovecho e incluyo dos de las increíbles canciones que, esos “niños” que revoloteaban alrededor de Edie, le dedicaron: la Femme Fatale, de la Velvet, y el Just Like A Woman, de Bob Dylan, aquí con Tom Petty, otro QEPD: ¡cuántos se están yendo...!

Pero flipad. Porque talentos semejantes no sé si volverán a reunirse alguna vez en tan breve espacio de tiempo.
 
I don't know how she did it. Fire.
She was shaking all over. It took her hours to put her armiñ on.
But she did it. Even the false eye-lashes.
She ordered gin with triple limes. Then a limosine. 

Everyone knew she was the real heroine of Blonde on Blonde.


oh it isn't fair
oh it isn't fair
how her ermine hair
turned men around
she was white on white
so blonde on blonde
and her long long legs
how I used to beg
to dance with her
but I never had
a chance with her


oh it isn't fair
how her ermine hair
used to swing so nice
used to cut the air

how all the men
used to dance with her
I never got a chance with her
though I really asked her
down deep
where you do
really dream
in the mind
reading love
I'd get
inside
her move
and we'd
turn around
and she'd
turn around
and turn the head
of everyone in town
her shaking shaking
glittering bones
second blonde child
after brian jones


oh it isn't fair

how I dreamed of her
and she slept
and she slept
forever
and I'll never dance
with her no never
she broke down
like a baby
like a baby girl
like a lady
with ermine hair


oh it isn't fair
and I'd like to see
her rise again
her white white bones
with baby brian jones
baby brian jones
like blushing
baby dolls

Patti Smith
Seventh Heaven (1972)

No sé cómo lo hizo. Fuego.

Estaba temblando. Le llevó horas maquillarse.

Pero lo hizo. Incluso se puso sus pestañas postizas.

Y pidió una ginebra con triple de lima. Y después, una limosina.

Todo el mundo sabía que era la verdadera heroína del Blonde On Blonde.

 
No es justo, no,

no es justo, no,

rodeaba a los hombres

con su pelo brillante,

con sus piernas larguísimas,

tan pura,

tan rubia,

solía pedirle

que bailara conmigo

pero con ella nunca tuve

la mínima oportunidad.

 
No es justo, no,

su pelo brillante

se movía tan dulcemente,

cómo acariciaba el aire,

cómo todos los hombres

bailaban con ella.

Pero yo nunca tuve la mínima oportunidad

aunque le preguntara,

dónde construyes los sueños,

en esa mente que vive para el amor.

Entré en sus gestos

y nos volvíamos hacia ella,

y ella se giraba

y cualquiera en la ciudad se volvía

hacia sus temblorosos

y brillantes huesos,

aquel segundo niño rubio

después de Brian Jones.

 
No es justo, no,

cómo soñaba yo con ella

y ella se durmió,

se durmió para siempre

y ya jamás bailaré con ella.

Ella se ha roto,

como un crío,

como una niña,

como una mujer con el pelo brillante.

 
No es justo, no,

me gustaría volver a verla levantarse,

ver sus blanquísimos huesos,

con el pequeño Brian Jones,

con el pequeño Brian Jones

sonrojándose como

las muñecas de las niñas.

 
Femme Fatale

 
Just Like A Woman


 

 
 

 
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jueves, 2 de febrero de 2017

BILLIE HOLLIDAY, PATTI SMITH, FRANK Y LOU

Un buen coleguita, uno de los mejores, me regaló el otro día Éramos unos niños, los recuerdos que Patti Smith conserva sobre su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe.

Me había comentado que el libro le había enrollado bastante y a mí el título me pareció súper bonito.

Además andaba con la idea de hacerle un homenaje a la buena de Patti después de la enrollada que se metió con Bob Dylan sustituyéndole durante la entrega de los últimos premios nobeles y cantando, a pesar de sus nervios o gracias a ellos, quién sabe, una increíble y emocionantísima versión del dylaniano A Hard Rain (o echar un vistazo a la entrada que hice en este mismo blog el pasado 12 de diciembre, Bob Dylan y el dichoso Premio Nóbel: finito).

Y en estas estoy. Llevo un par de días con el libro. Y en una de sus primeras páginas, cuando aún es una chiquilla, Patti escribe que hubiera deseado que el poeta Frank O´Hara le hubiera dedicado unos versos como hizo con la malograda y mítica Billie Holliday. Y, entonces, me puse a buscar el poema. Éstas son las cosas que me enrollan cuando leo cualquier libro: sacarle punta, que una de sus páginas me lleve a la página de otro libro, si se da el caso, que una de sus líneas o ideas me aclare o me haga dudar de otra idea que ya daba, precipitadamente, por buena; que el libro, en definitiva, viva conmigo durante unas semanas.

Y así di con The Day Lady Died, el poema en el que O´Hara homenajea a Bille Holliday. Y el título me enganchó por la solapa. Cómo no iba a hacerlo, cómo no me iba a acordar con él del The Day John Kennedy Died que el siempre imprescindible Lou Reed dedicó al “día en que John Kennedy murió” y que, sin que sirva para darle coba, y menos aún ahora que Lou andará por donde ande, siempre me ha parecido una de sus mejores y más entrañables canciones (que Trump agache la cabeza, por favor).
Luego aquí os dejo con los dos; con Billie Holliday y el poema de O´Hara y la personal traducción (se admiten sugerencias) que he hecho porque me apetecía probar, y con John Kennedy en el recuerdo de Lou.

¡Que los disfrutéis!

The Day Lady Died
By Frank O'Hara (1926-1966)

It is 12:20 in New York a Friday
three days after Bastille day, yes
it is 1959 and I go get a shoeshine
because I will get off the 4:19 in Easthampton   
at 7:15 and then go straight to dinner
and I don’t know the people who will feed me
I walk up the muggy street beginning to sun   
and have a hamburger and a malted and buy
an ugly NEW WORLD WRITING to see what the poets   
in Ghana are doing these days
                                                        I go on to the bank
and Miss Stillwagon (first name Linda I once heard)   
doesn’t even look up my balance for once in her life   
and in the GOLDEN GRIFFIN I get a little Verlaine   
for Patsy with drawings by Bonnard although I do   
think of Hesiod, trans. Richmond Lattimore or   
Brendan Behan’s new play or Le Balcon or Les Nègres
of Genet, but I don’t, I stick with Verlaine
after practically going to sleep with quandariness

and for Mike I just stroll into the PARK LANE
Liquor Store and ask for a bottle of Strega and   
then I go back where I came from to 6th Avenue   
and the tobacconist in the Ziegfeld Theatre and   
casually ask for a carton of Gauloises and a carton
of Picayunes, and a NEW YORK POST with her face on it

and I am sweating a lot by now and thinking of
leaning on the john door in the 5 SPOT
while she whispered a song along the keyboard
to Mal Waldron and everyone and I stopped breathing

Son las 12,20, en Nueva York, un viernes
tres días después del día de la Bastilla, sí,
estamos en 1959 y busco un limpiabotas
porque me bajaré del 4: 19 en Esthampton
a las 7,15 e iré derecho a cenar
y no conozco a la gente que me dará de comer.
Bajo por la calurosa calle cuando el sol empieza calentar
y cojo una hamburguesa y una caja de leche malteada y compro
un mugriento ejemplar del NEW WORLD WRITING
para ver qué están haciendo los poetas estos días por Ghana.

Me dirijo al banco
y Miss Stillwagon (Lucy, de nombre, escuché una vez)
no ha mirado mis cuentas ni una vez en toda su vida
y en el GOLDEN GRIFFIN me hago con un Verlaine de bolsillo
para Patsy con dibujos de Bonnard y aunque
piense en Hesiodo, en el transexual Richmond Lattimore o
en la nueva obra de Brendan Behan o en Le Balcon o en Les Négres
de Genet, no lo haré, y sigo con Verlaine,
hasta que prácticamente me vaya a la cama con mis problemas,

y por Mike entro en el almacén de licores de PARK LANE
y pido una botella de Strega y
después regreso por donde he venido, hasta la Sexta Avenida
y la tabaquería del Ziegfeld Theatre y
 pido un cartón de Gauloises y un cartón
de Picayunea, y veo por casualidad  un NEW YORK POST con la cara de ella

y ahora estoy sudando mucho y pensando
en reclinarme sobre una esquina cualquiera del 5 SPOT
mientras ella susurra una canción sobre el teclado
para Mal Waldron y todo el mundo y yo dejamos de respirar.  

The Day John Kennedy Died
por Lou Reed (1942-2013)




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jueves, 19 de enero de 2017

PSICOSIS & SHOSTAKOVICH, + PARECIDOS RAZONABLES


Escuchad estos dos fragmentos musicales. No os llevará mucho tiempo y creo que merecen la pena.

El primero corresponde al célebre tema principal compuesto por Bernard Hermann para la no menos célebre Psicosis, de Alfred Hitchcock,
 
 
 
Psicosis se estrenó en los cines de EEUU el 16 de junio de 1960. Las fechas tienen en este caso su importancia, porque la segunda pieza, que os propongo escuchar, es el magnífico Cuarteto nº8, de Dimitri Shostakovich, y en concreto, para los objetivos de esta entrada, su célebre 2º movimiento.

 
Shostakovich compuso su octavo cuarteto durante los días 12, 13 y 14 de julio de ese mismo año, 1960. Durante ese verano Shostakovich había viajado a Dresde por motivos laborales, y la visión de la ciudad alemana, ¡15 años después de los devastadores bombardeos que sufrió por parte de la aviación aliada!, aún le causaron una imperecedera impresión.

Así el Cuarteto nº8 responde a esos sentimientos. Shostakovich dedica la partitura: a todas las víctimas de la guerra y del fascismo. Sus acordes y desacordes, por usar ahora el título de la película de Woody Allen, no dejan lugar a las dudas, y creo que los parecidos razonables que se pueden establecer entre estas dos excelentes y casi coetáneas partituras (¿o no nos resulta ahora sorprendente la afinidad de sus fechas de composición?) no pueden pasarnos desapercibidos.

El horror cinematográfico, el frágil y perturbador Norman Bates, en el caso de Hermann, y el horror real de Shostakovic entre las ruinas de Dresde se estrechan temblorosos las manos.

Hermann y Shostakovich me parecen, sin duda, dos artistas de primer orden. Con sus trabajos para Psicosis y el Cuarteo nº8 consiguen que la orquesta, sus cuerdas “chillen” literalmente afiladas, sin consuelo ni final aparente. Los pensamientos desquiciados de Norman Bates, sus víctimas brutalmente acuchilladas y hundidas en la ciénaga que rodea el Bates Motel, y los habitantes de la desolada ciudad alemana, constituyen las imágenes que esos “gritos” quieren describir musicalmente, y sobre los que tanto Hermann como Shostakovic querían, por diferentes motivos eso sí, llamar nuestra atención: los arcos de violines, violas y contrabajos atacando y quebrando violentamente las cuerdas dispuestas en pacíficas líneas rectas son, sin duda, los limpios y crispados pentagramas sobre los que discurre el horror.
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miércoles, 18 de enero de 2017

DONALD TRUMP: TELÉFONO ROJO: VOLAMOS HACIA WASHINGTON

Dice un topicazo que la realidad supera a la ficción. Pero quién podría poner en duda esta cuestión. La ficción estaría limitada por nuestra humana capacidad de “inventar” mientras la realidad únicamente lo estaría por nuestra aptitud de “ser”. Para “inventar” es condición necesaria que primero “seamos”. Pero para “ser” sólo hace falta eso: “ser”. No se necesita ninguna condición previa ni mucho menos necesaria.

Así que los ejemplos en los que la realidad supera a la ficción se cuenta y seguirán contándose por cientos o por miles, y el que se eche las manos a la cabeza es que no le ha dado suficientes vueltas o que se asombra ante cualquier menudencia.

El último caso lo tenemos con el ínclito Donald Trump. Toma posesión del cargo de “Hombre más Poderoso de la Tierra” dentro de unas horas. Y el gabinete que piensa formar para afrontar sus primeros cuatro años de mandato presidencial no tiene desperdicio. Como para echarse, literalmente, a temblar. Hasta el punto que aquella ficción que ideó Stanley Kubrick en 1964 y que por estas tierras se llamó ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú se queda reducida a un amable; lo que ya es decir porque la película de Kubrick tira con bala y su parodia es corrosiva diversión en estado puro.

Pero Trump sale airoso del envite. Él gana. Kubrick pierde. La realidad gana. La ficción pierde. Y esto ya es mucho más preocupante porque es cierto.

Un tipo apodado Perro Loco (Crazy Dog), y no diría más, a los mandos del Pentágono; si el gobierno de George W.Bush fue bautizado en el 2001 como "el equipo de los millonarios" por una vergonzante riqueza conjunta de unos 250 millones de dólares, esta cifra -según The Washington Post- es apenas un aguinaldo, una décima parte del "tesoro" de Wilbur Ross, futuro secretario de Comercio, unos 2.500 millones de dólares. No está mal. Y sin contar con que parece ser que la procedencia de alguno de esos millones despierta más que algún recelo razonable. Aunque Wilbur se empeñe en frotar sus cuentas corrientes, nunca será oro todo lo que reluce. Dejémoslo de momento ahí. Con uno de mis odiosos refranes.

Y seguimos. Betsy DeVos, ministra de Educación y esposa del hijo del fundador de Amway (¿?) que heredó una fortuna de 5.100 millones de dólares (¿?). Elaine Chao, ministra de Transportes e hija de un magnate del transporte marítimo. Steven Mnuchin, propietario de un hedge fund, esos fondos de inversión libre que tienen como objetivo prioritario obtener la máxima rentabilidad a través de todas las estrategias y productos de inversión que estén al alcance del profesional o profesionales que gestionen el dichoso hedge fund. Vaya, un experto conocedor de la selva financiera de Wall Street, un buen aficionado a la “barra libre” como futuro secretario del Tesoro.
 

Pero tampoco el resto del team tiene desperdicio: el Vicepresidente, Mike Pence, hombre "de bajo perfil", conservador en lo social y muy devoto a la fe cristiana; Jefe de Gabinete: Reince Priebus, político de Wisconsin, presidente del Comité Nacional Republicano, que cultivó una sólida amistad con el jefe de la Cámara de Representantes, Paul Ryan y puede alinear, de esta forma, al Congreso con Trump; Estratega jefe y consejero principal del presidente: Stephen Bannon, director del equipo electoral de Trump hacia el final de la campaña, su historia empieza en la Marina, continúa en el Pentágono, pasa por Hollywood como productor de películas políticas ultraconservadoras y culmina como director del portal de ultraderecha de noticias Breitbart, uno de los más exitosos de Estados Unidos; una de sus voces más radicales, misóginas y racistas.

Y más: asesor de Seguridad Nacional: Michael Flynn, crítico de la política exterior y de Defensa de Barack Obama,, pidió trabajar de manera más estrecha con Rusia e incluso se reunió con Vladimir Putin el año pasado, director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de 2012 a 2014 y recientemente conocido por sus expresiones contra el Islam; Director de la CIA: Mike Pompeo, ocupa una banca en la cámara baja por Kansas desde 2011, miembro de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del Tea Party, el sector más radicalizado del Partido Republicano, ex militar graduado por la academia de West Point y por la Universidad de Harvard, uno de los mayores críticos de la política exterior de Hillary Clinton en el Congreso, llegó a acusar a los líderes políticos del mundo musulmán de ser "cómplices potenciales" si no denunciaban los atentados islamistas.

Y otras "perlas": Secretario de Salud: Tom Price, cirujano ortopédico, congresista por el estado de Georgia desde 2005, se ha convertido en estos últimos seis años en uno de los mayores críticos de la reforma de salud de Obama conocida como "Obamacare", por lo que su nominación termina de confirmar que el próximo gobierno no mantendrá el actual sistema; Fiscal General: Jeff Sessions, con un pasado plagado de denuncias por racismo, llegó a ser fiscal en Alabama de la mano del ex presidente Ronald Reagan y desde 1997 es senador por el mismo estado, gran soporte en la cámara alta de los proyectos de George W. Bush, leal a Trump desde el principio de su campaña presidencial mientras gran parte del establishment del Partido Republicano le daba la espalda. And the last but not the least, Embajadora ante la ONU: Nikki Haley, gobernadora de Carolina del Sur, casada con un veterano de Afganistán.

Así que por una vez que cunda el pánico. Atémonos los machos porque la ficción, el bueno de Kubrick y su teléfono rojo se quedan tan anticuados como Graham Bell ante la realidad que se nos viene encima desde este mismo 2017. Y el gran Peter Sellers, y sus personajes del capitán de aviación de la Royal Air Force, Lionel Mandrake, de presidente de los Estados Unidos, Merkin Muffley, y del alucinante Dr. Strangelove (Doctor Insólito, sic), asesor (ex nazi) del presidente, agua de borrajas ante el elenco de Trump. Lo mismo que les sucede al descerebrado mayor Kong (¿de King-Kong?) que interpreta Slim Pickens o al histriónico George C. Scott en su papel de General Buck (Macho, sic) Turgidson. Por no mencionar ya al siempre excelente Sterling Hayden como el General Jack D. Ripper (destripador), auténtico “cerebro” de la trama al creer descubrir  que los rusos están detrás de su impotencia sexual al haber envenenado el agua (sic et sic), o al bueno de Keenan Gin como el Coronel Bat (murciélago) Guano o a Shanne Rimmer como Capitán G.A. “Ace” (el as) Owens.
 
Sí, mucho me temo que Kubrick se vaya a quedar corto ante los disparates de Trump. Luego habrá que estar muy al loro. Más de lo habitual. Es lo que sucede cuando la realidad quiere compararse con la ficción. Ésta retrocede espantada a un segundo lugar como un juego de niños para el que, si se quiere ver, hay que pagar una entrada. La realidad, sin embargo, siempre es más económica. Con ella nunca hay que rascarse los bolsillos. Siempre la tenemos ahí delante, gratis total, aunque, muy a menudo y por desgracia, nos salga muchísimo más cara.

PS,- Aunque trankis porque a comienzos de 2018 apenas si ya quedan algunas de estas "lumbreras" en sus posiciones originales. Donald Trump los ha ido fulminando sin percatarse que a los que pone en su lugar son "más de lo mismo", sin percatarse de que, en este caso, el problema está en quien extrae la bolita con el nombre del sustituto.
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martes, 17 de enero de 2017

EL HOMBRE DEL AÑO: ¿IGLESIAS O RAJOY? (sic)

Seguimos con las clásicas recapitulaciones sobre el año que ha terminado. Así que el otro día mientras veía la tv, algún noticiario me imagino, no me acuerdo, una pregunta se sobreimpresionó sobre uno de esos faldones que suele aparecer en la parte inferior de la pantalla, ¿quién es para usted el Hombre del Año en España: Mariano Rajoy o Pablo Iglesias? Y a continuación se leía un número de teléfono donde el interesado o interesada, en participar de la encuesta, podía emitir su opinión después de sufrir (me imagino) alguno de esos vergonzantes y típicos contratiempos en los que nos enredan los 902.

Pero sobre esto último no voy a entrar porque además de no llamar y desconocer, por lo tanto, si estos “vergonzantes y típicos contratiempos” tuvieron o no lugar, la naturaleza de la pregunta sobre el Hombre del Año ya me resulta de por sí suficientemente llamativa.

Porque muy mal andamos si en esta elección debemos optar por uno de estos dos políticos. ¡Socorro! Peor que mal. Por lo que inmediatamente me puse a pensar en otros dos candidatos entre los que yo plantearía la pregunta…. Y pasaron los segundos. En blanco. Y esperé un poco más. No podía la pregunta contener al “conjunto vacío” entre sus interrogaciones. ¡Busco a un hombre ejemplar! Y, sin embargo, trascurrieron otros cinco minutos y… lo mismo. No, pésimo: en blanco y avergonzado de sentir que la pregunta era, en el fondo, una pregunta trampa porque el Hombre del Año no tenía nombre ni apellidos.

Luego se me ocurrió poner manos a la obra para que, otro año, esto no volviera a suceder. Y en eso estoy ahora. Aunque sea un currelo inmenso. Lo reconozco. Pero también creo que, solo con la intención, esta inmensidad se hará más pequeña cada día. Y esto también vale. No me cabe duda que buscar a los mejores ya nos hace mejores.
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sábado, 7 de enero de 2017

CINE ESPAÑOL: ENTRE LA PENA Y LA NADA YO TAMBIÉN ELIJO LA PENA


Entre la pena y la nada elijo la pena, es una de mis frases favoritas, para qué voy a negarlo, y para qué voy a negar también que William Faulkner, su autor, es uno de mis escritores de cabecera (otro sería el gran Stevenson, por supuesto), y que Las palmeras salvajes, la novela donde figura esa frase, fue en su día uno de los hitos que me marcaron como lector y ser humano.

Dicho lo cual apunto a que si la frase me ha vuelto a la cabeza estos días lo ha hecho a cuenta de las sesiones que la “2” dedica diariamente a rescatar la Historia de nuestro cine, un ejercicio tan de agradecer como demoledor (últimas entregas: El triangulito, Stico), de tragar saliva y, en la mayoría de los casos, de vergüenza ajena (¡de dónde venimos!, ¡qué país era éste!) y, también, de las próximas entregas de premios a al Cine Español, heredero de aquel (no olvidemos este detalle para ser justos en su valoración), que tendrán lugar durante las semanas venideras: esos Forqué, Feroz, Goya y algunos otros que seguro que ahora me dejo en el tintero o en el desván de mi maltrecha memoria.

Y claro el motivo de que Faulkner y su bonita frase de Las palmeras salvajes me ronde la cabeza no podría ser otro que la necesidad que tengo de reconocer que si el Cine Español no es hoy gran cosa y es lo que es, lo es, y en gran medida (aunque nos parezca una verdad de Perogrullo), porque nunca ha sido gran cosas, porque si realmente algo ha sido, ha sido casi la nada o una nada con honrosas y multimencionadas excepciones (las Viridiana, los Verdugos, los Plácidos, los Espíritus de la colmena, y para qué seguir) que hacen que esa nada brille todavía con mayor esplendor. Esto es lo que hubo y lo que hay.

Por esto me acuerdo de Faulkner, de sus Palmeras salvajes y de su pena, y reconozco, agachando la cabeza, que igual que él anunciaba que entre la pena y la nada elegía la pena, yo también me quedo con ella. ¡Qué remedio! ¡La nada, como a Faulkner, me aterra, me asusta demasiado! Y con la pena, por el contrario, podré un año más sentarme frente al televisor y leer todas las noticias que se correspondan con los susodichos premios Forqué, Feroz y Goyas y aquellos otros de los que ahora, mientras escribo estas atrompicadas líneas, no me acuerdo.

La nada haría que, en su vacío, no existieran estos Premios ni que hubiera en la prensa una raquítica línea que leer sobre nuestro cine. Con la pena, sin embargo, puedo consolarme y creer que todo esto es transitorio, y que, de igual forma, que yo desde el suelo aún soy capaz de levantarme, el Cine Español no tiene porqué ser menos, y también él algún día se levantará ante el asombro (¡tenían aquellas semillas una calidad tan venenosa y lamentable!) de propios y extraños.

 

 
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jueves, 22 de diciembre de 2016

EL MEJOR PLANO DEL CINE ESPAÑOL 2016


El año se termina y, en cuanto al cine patrio, pronto empezarán la lista de premios, goyas, forqués, feroces y demás galas  que proclamarán la buena salud de nuestro 7º Arte aunque, también, nos alertarán sobre los peligros de lanzar las campañas al vuelo (jejeje) y de que la lucha, una lucha sin cuartel, a largo plazo, en la que nunca debemos bajar los brazos ni relamernos (jejeje) en las espectaculares y esperanzadoras recaudaciones, continúa…

No voy a insistir en el descorazonar panorama que se nos echa en cara desde la pantalla blanca cada vez que nos metemos en un cine. ¡Qué se le va a hacer! Mientras no sepamos ver, sí, ver (ya que hablamos de cine), el tamaño de ka herida y asumir la gravedad de la gangrena no acertaremos a buscar al cirujano más adecuado (si es que este galeno existe en alguna parte) para taponar la hemorragia, y seguiremos tan campantes, riéndonos como siempre de nuestra propia sombra, con el mismo y deprimente cine nuestro de cada día.

(Porque, ¿alguien, por ejemplo, ha pensado alguna vez en la casi-nula calidad de nuestras Bandas Sonoras?, ¿alguien ha reparado en que sin música no hay cine que valga? Y no me estaría refiriendo sólo a la música que se escucha con los oídos sino a la que también debe sentirse en la piel, entre plano y plano. ¿Sería, entonces, una canallada insertar el tema de Camille- Brigitte Bardot- que Georges Delerue compuso para Le Mepris, de Godard? No lo sé, pero yo lo hago).

 
Aunque también echo el freno. No nos distraigamos. Me niego a seguir emulando al abuelo cebolleta y a su eterna e improductiva mala leche, y me voy a quedar con lo bueno que, si continuamos hablando de cine, siempre lo hay, aunque cada tarde nos cueste más y más esfuerzos dar con las dichosas pepitas doradas.

Así que si en este 2016 me tuviera que quedarme con una (¡sí, la hay!), posiblemente no lo dudara y recurriría a Graffiti, el multipremiado cortometraje de Lluís Quílez. Reafirmarme, de esta manera, en que en los cortometrajes se encuentra lo más atractivo del cine español quizás sea un buen petardo en la línea de flotación de los grandísimos (sic) productores españoles (algún día habrá que meter mano al tema) y no una exageración. Si tenemos ocasión y ganas de ver En la azotea, Timecode o el mismo Graffiti, y compararlas después con los más aclamados largometrajes del año, posiblemente la exageración ya no nos parecerá tanta exageración.

Y aunque con Graffiti, quizás hubiera que matizar más de la cuenta, o más que con los otros dos cortometrajes mencionados, por unos brevísimos e inolvidables minutos, la más pura, valiosa y bella pepita asoma en su celuloide como un parpadeo genial. Y sí, éste será mi plano; me lo guardo como recuerdo del 2016 cinematográfico; el mejor plano del cine español que he visto durante este año que se nos acaba.

Y me refiero, cómo no, al increíble y mágico momento (muy atentos, en el enlace que os dejo abajo el plano se encuentra en el minuto, 26 segundos) en el que el apocalíptico protagonista de la historia cree ver el rostro de una bella mujer entre las ramas heladas de un árbol. Porque bastará un segundo, una leve panorámica para que esa mirada se desvanezca y reaparezcan, en su lugar, las mismas hojas tristes y mustias.

El instante me sobrecoge, y su mínima duración no hace sino reafirmarme en su excelencia, en que la belleza también se inscribe sobre la fugacidad de una fracción de tiempo o de la vida, ¿por qué, no?, sobre el aleteo de unos ojos que, tal vez, nos miren atentamente o que… tal vez, no nos miren o que… tal vez, ni siquiera sean unos ojos.

Que lo disfrutéis.

¡¡¡Feliz Navidad!!!


 
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