martes, 30 de diciembre de 2025

POEMA PARA UN FINAL DE AÑO

Os dejo este poemita para el Año Nuevo. Espero que os guste y que os haga entrar en Enero con una sonrisa y con el más firme propósito de "arrimar el hombro": que nadie se escaquee: todos hacemos falta.

Poema para un final de Año,-

Apretemos los dientes;

los puños si es preciso,

aunque confiemos

en no pasar a mayores.

Y dejemos sitio. No

nos amontemos

sobre la línea de salida.

Todos podremos participar.

A nadie se le impedirá

estrenar el Año. Aunque,

eso sí, habrá una ineludible

condición: no girar la vista

hacia atrás. Lo que se hizo,

hecho está. No le demos más vueltas.

Firmemos el armisticio.

Dejémoslo en que nadie

tuvo la culpa en exclusiva.

Fumemos la pipa de la paz.

Porque ahora lo que ciertamente

nos atañe será lo que viene,

y confiemos en que no sea

lo que se nos viene encima.

Y a partir de ahí,

que lo sepamos negociar,

suavizar las esquinas, desplegar

con los primigenios tablones

la lanzadera que nos permitirá colgar

en los cielos la Estrella que nos asegure

que aún estamos a tiempo, que nada

se ha perdido para siempre,

que nadie ha llegado tarde,

que ninguna Inscripción ha sido

arrojada al cesto de las basuras

por presentarse fuera de fecha,

que todos, sin excepción, cumplimos

los requisitos, que en definitiva

la carrera cuenta con todos sus participantes

en regla. Así que nadie empuje.

Porque aún falta unos segundos

Y romperemos después la cinta,

cruzaremos ese espacio que nos abre

el Año Nuevo. Cuando el pistoletazo

haya sonado, cuando es estruendo

haya emborronado el aire, que nadie

se espere.  Saldremos a por todas todos

como una desbandada de felices palomas,

explorando territorios aun vírgenes. Las plumas

se mullirán con el viento. Y no importará

quién encabece la estampida. Será suficiente

con que las bajas hayan sido convenientemente cubiertas

para que a nadie se le eche demasiado de menos. 

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lunes, 1 de diciembre de 2025

LA PARTITURA EN COMÚN: LA HUMANIDAD SOBRE UN CUARTETO DE CUERDAS

Vi y escuché el otro día en la plataforma digital de Medici tv el espléndido Cuarteto de cuerdas nº2 de Benjamin Britten. Aunque lo realmente importante no estuviera tanto en qué música se interpretó como en los músicos que la interpretaban y que eran, en esa ocasión, Blake Pouliot y Stephen Waats con los violines, Teng Li con la viola y Stephen Elliott con el violonchelo.... Y tampoco exactamente con los músicos en sí mismos si no, más bien, con sus rasgos físicos porque uno era un rubiales con ciertas reminiscencias arias- Pouliot;, otro, un negro- Elliott; otro, posiblemente, y por su extrema palidez y prominentes narices, un judío- Waats y una joven oriental- Teng Li.

Pero todo esto, me atrevería a decir, también era lo de menos; sí, intrascendente. Cada músico de su pàdre y de su madre. Y punto. Y dificílmente podríamos agrupar para la ejecución de una obra- no sólo musical- a personas de aspecto y orígenes más antagónicos y, sin embargo, ningún conflicto se produjo entre ellos. El Cuarteto de Britten se deslizó por mis oídos como la seda más exquisita. El sonido que unas manos tan diferentes accionaban, y que brotaba de los instrumentos, se me antojó sublime. Sí, eran cuatro músicos como cuatro fueron los Mosqueteros, de Dumas. Sí, aquéllos de los que habéis oído alguna vez eso tan bonito de, ¡uno para todos, todos para uno!

Y esto me dio que pensar, ¡cómo no! en estos tiempos tan convulsos que nos ponen, demasiado a menudo, la piel de gallina. El mundo se agita. Parece que se resquebraja, que más bajo no puede caer, que las tropelías, que en él se producen diariamente, parecen que nunca tendrán fin. Sí, ¿ adónde demonios vamos con él; con el mundo, quiero decir?

Pero, sin embargo, el cuarteto, que vi y escuché, rezumaba paz y quietud, y perdón por la reiteración, por los cuatro costados. Era el paraíso que cantaria Lou Reed; y además, y sin contar apriori con todas las bazas a su favor; esto es, con un supuesto ario, un negro, un supuesto judío y una oriental. ¡Menuda mezcla! ¿¡Menudo cócktel molotov?! Como el prólogo de un chiste malo.

Y para nada. Porque ningún empujón se produjo. A nadie se le echó de su sitio. Ninguna mala u ofensiva expresión se escuchó. Ninguna explosión nos alteró los nervios. Sólo la fantástica música de Britten penetraba en mis sentidos y me conmovía con su maestría. Y lo pensé de seguido: ¿por qué el mundo no puede revestisrse con el espíritu de... un cuarteto de cuedas, ya que ha sido él quien me ha dado vela en este entierro?

Y para resolver este puñetero interrogante habría dado con una respuesta, tras una sesuda reflexión y que ahora paso a ofreceros en las líneas siguientes. Habla o suena el Cuarteto; un Cuarteto formado por personas, tan diferentes entre ellas como lo pueden ser sus nombres, pero que habrían acordado someterse previa y voluntariametne a una partitura común para los cuatro, el Cuarteto de cuerdas nº2 de Britten, adaptada a sus respectivas caracterísitcas o instrumentos, en este caso.

Y el sonido que se produjo entre ellos me subió al Cielo, como el título de esa excelente y casi desconocida, ¡ay!, película de Luís Buñuel. Pero, ¿dónde estaba la clave de semejante milagro?- y no me arrepiento para nada por usar semejante exageración. Y claro, la clave estaba en Britten, en su Cuarteto para cuerdas nº2, en su partitura,... claro, ¡EN LA PARTITURA!

Sí, eso es. Y es por eso que afirmo que el mundo también necesitaría una partitura en común que todos los hombres y mujeres supieran leer; en la que todos reconozcamos nuestras aptitudes y podamos, por ello, tocarla. La dificultad se trasladaría entonces hacia la búsqueda y encuentro de semejante "joya".

Pero me atrevería a apuntar para calmar, más que nada, los posibles ánimos crispados que estas últimas palabras hubieran podido producir, que nos fijemos en cómo en cuanto las cosas nos vienen mal dadas- y parece que cuanto más mal dadas, mejor- (cfr,- acordémonos del COVID) nos ponemos enseguida en marcha, manos a la obra y damos con la "joya". ¡Eureka! O con el Cuarteto, trasmutado para esta ocasión, en Comunidad Científica, encontrando la solución, la melodía más exacta y gratificante. Y continúo explicándome...    

Porque, para qué negarlo- y a las pruebas me remito, sí, a las vacunas contra el COVID, sí, ¡porque no se descubrió una sino varias!, en cuanto los hombres y mujeres nos unimos  para hacer frente a un proyecto que nos agrupa bajo un sentido o una partitura en común, salimos increíblemente bien-parados con independencia de esas cosas- ¿menudencias?- que tanto nos desunen como son las ideas políticas, los acuerdos éticos y morales, el sexo, el color de la piel, el idioma que hablamos, etc.

Sí, correcto, o fíjemonos si no en la fulminante rapidez con la que la Comunidad Científica llegó al descubrimiento de la(s) vacuna(s) contra el COVID, o en ese Cuarteto, con el que principiaba estas líneas, que ha sabido interpretar impecablemente a Britten con total independencia de los caracteres- ¿menudencias?- que individualizan a sus integrantes.

        

Entonces, si hasta aquí estamos de acuerdo, ¿qué nos pasa en esos otros aspectos que llenan nuestros telediarios y redes sociales con imágenes y mensajes de vergüenza ajena, terribles, de hacernos volver la cabeza? Y ahora ya no me cabría duda alguna sobre las razones que sostienen a estos diarios disparates: nos falta esa partituta en común, la que colocada sobre nuestros atriles personales, convenientemente adaptada a nuestras características, nos hace arrimar el hombro, tirar todos-a-una para que podamos, de esta forma, adscribirnos a un Cuarteto que se disponga a inaugurar un concierto o a una Comunidad Científica concentrada en buscar... el remedio contra el cáncer. ¿Y no sería, entonces, nuestro fallo el no saber definirnos bajo la común etiqueta de "simplemente "humanos"?, ¿y que, en su lugar, siempre nos haga falta más y más: las jodidas coletiñllas, "humanos científicos", "humanos músicos"?

Yo, y en previsión de que esta entrada me haya quedado pelín árida, os dejo a cambio con el increíble tercer movimiento (Chacona) del ya mencionado Cuarteto para cuerdas nº2, de Benjamin Britten con la ChamberMusic Society of Lincoln Center ¡Que lo disfrutéis! ¡Y que seais buenos! 


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miércoles, 12 de noviembre de 2025

SIN OFICIO NI TALENTO EL DINERO ES KK...

En estos días que se nos vienen encima, y en los que diferentes Premios al Cine irán haciendo sucesivamente acto de presencia con los Forqué, los Goya, los Platinos, los Oscars, etc. quizás sea éste un buen momento para reflexionar sobre estas cosas que se vienen sucediendo a 25 imágenes al segundo.

Porque de lo que siempre nos habríamos quejado ahora parece que ya se ha arreglado. ¿Dinero? Sí, dinerito, aunque ahora, gracias a las valiosas desgravaciones fiscales, lo tendríamos a punta pala. Nada nos falta para gritar, ¡acción!, como es debido.

Pero, ¡cuidadín! Que nada, nada, es un decir, ya que sin oficio ni talento, el dinero es como un reluciente altavoz... para roncos.

Sí, cuando se insiste en no saber y en no querer aprender, porque a listos no nos ganaría nadie, cuando los verdaderos oficio y talento quedan postergados frente a la más osada ignorancia, el dinero sería como ese micrófono que quisiera emplear un cantante afectado por una terible ronquera para hacerse oir en el Bernabeu, por ejemplo, delante de 100.000 enforveridos fans, por ejemplo también. Sus miserías cantarinas quedarían entonces más al descucierto. Y los gallos despiertarían incluso a aquél que siempre ha presumido de dormir de un tirón.

¿Y no está ocurriendo algo de todo esto al Cine Español de nuestros días, cuando los flamantes presupuestos arropan y calientan sus nuevas producciones y aquellas épocas de vacas flacas parecen haber hecho, ¡por fin!, mutis por el foro? ¿Cuando la palabra "digno"- en cuanto adjetivo que presupone ciertas penurias presupuestarias- ya no tiene cabida en este nuevo y ostentoso diccionario nuestro de pasta dura?

Seguramente... El dinero cubre e hincha los presupuestos, sí, pero también desnuda nuestras miserias que, ahora "hinchadas", se nos aparecen más claras- y no preceisamente apetitosas- que nunca. Ya no nos valdría con aquello que siempre solíamos aducir como excusa ante las flagrantes insuficiencia de una película, es que con tan poco dinero, es que... No, ahora lo que hay es suficiente- y si no, a pedir más que diría Sánchez. Pero, sin embargo, lo que seguimos viendo, por desgracia, sobre nuestras pantallas continúa aburriéndonos como ostras. Y además nos hemos quedado sin la excusa monetaria.

Ahora incluso los retakes parecen haberse vuelto a poner de moda. De esta manera, si algo no cuadra o no nos gusta como queda en la mesa de montaje, pues no pasa nada, se vuelve a rodar o se rueda lo que falta nos hace, que por dinero no sea, y tan a gusto. Pero es curioso, por lo visto, ni los retakes nos enmiendarían ls plana. Claro, sin oficio ni talento, sería como si ese cantante, al que hemos aludido líneas arriba, sí, el de la ronquera, no se hubiera quedado conforme con su bochornoso concierto e insistiera en regalaranos un bis para mayor suplicio de los que aún no no nos habríamos ido a casa.

Claro, sin oficio ni talento hasta los retakes serían otra forma, no ya de perder dinero- que, al tener mucho, poco nos importaría- sino de perder el tiempo- que de "tiempo", en cambio, nunca andaríamos sobrados.

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miércoles, 29 de octubre de 2025

SOBRE EL ODIO Y A SANGRE FRÍA: UNA PREGUNTA

Me la planteé hace meses, la pregunta, quiero decir, coincidiendo con la polémica que se entabló a cuenta de la publicación, sí o no, de la novela de Luisge Martín que iba a titularse El odio, porque ahora parece que no se v a titular de ninguna manera, ni va a tener páginas, ni será nunca una novela publicada.

Y a decir verdad poco me importa. El odio no va conmigo. No lo echaré de menos. Ni a él ni a la novela de Luisge. Yo tiro hacia otro lado. Y me vendría entonces a la memoria A sangre fría, la excelente novela de Truman Capote con la que comparte la premisa inicial de un brutal asesinaro. Pero A sangre fría sí que fue publicada, y con elogiosas críticas  y ventas millonarias. Y me pregunto entonces: ¿dónde está, realmente, la diferencia? La diferencia que media entre el exhaustivo trabajo de campo que llevó a cabo Truman para redactar su novela y el, posiblemente menor, de Luisge. Pero Luisge no tendría en ese punto del todo la culpa. Porque hoy en día me temo que las cosas o se hacen rápidamente o no se hacen. Así que a la pregunta habría que buscarle la respuesta de marras por otra parte.

Así que decido retirarme, por ejemplo, a un remoto Reino de Oz y desde allí formular la pregunta con otras palabras: ¿y si, por una casualidad, El odio hubiera recibido, como obra literaria, elogios unánimes por parte de la crítica más sesuda y especializada?, ¿qué habría pasado en ese caso? Porque quisera creer que es la calidad la que decide, en última instancia, la suerte de nuestros manuscritos. Quisiera creer que Anagrama, la editorial que se planteaba publicar El odio, habría decidido posponer sine die su publicación ante las demoladoras críticas que habrían recibido sus impresentables páginas. Así todos podríamos poner el grito en el cielo y decir, ¡de buenas nos hemos librado!

Pero con estas reflexiones me temo que continuaría ocupando un pisito alquilado en el mencionado Reino de Oz y que, en realidad, el único motivo solvente para que El odio fuera a parar al cesto de la basura fue que la población bien educada y amaestrada decidió con los ojos cerrados que Luisge se pasaba de la raya dando líneas y párrafos a semejante y doloroso dramón- el padre que mata a sus dos hijos, por si alguien necesita hacer memoria.

¡Y qué pena que fuera ése el motivo! Pero es lo que hay, que diría Vonnegut.
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miércoles, 22 de octubre de 2025

DIVERSIDAD, DESAFECCIÓN,TRASCENDENCIA

Aún revolotean por mi cabeza las palabras pronunciadas por Jeffrey Marder, embajador de Canadá en España, durante la excelente conferencia que pronunció hace unos meses en el imprescindible  Club de Roma. En ella el señor Marder nos hablaba, entre otras cosas, sobre el cambio que nuestras sociedades occidentales están sufriendo en la actualidad aparcando la preocupante incertidumbre- ¿o habría algo más preocupante para nuestros modi capitalistas que la "incertidumbre", "el no saber lo que se nos va a caer encima"?- para pasar a ingresar en una más amable, y menos nociva a priori, diversidad.

Sí, menos nociva a priori porque, a nada que la analizáramos con el debido detenimiento, nos sorprendería descubrir que esta "feliz" diversidad, realmente, nos está arrastrando- como la mula al carro- hacia una desafección posiblemente tan preocupante como aquella incertidumbre a la que antes aludíamos. Únicamente que si ésta estaría referida y afectaría, sobre todo, a las instancias económicas, aquélla, o sea la desafección, se traduciría por un desinteres hacia todo aquello que no me incluya, de lo que yo no forme parte o, lisa y llanamente, hacia todo aquello que no sea yo mismo.

Y lo pude comprobar paseando un sábado-sabadete por las atestadas calles de un Bilbao que hervía con el calor y los turistas. Sí, diversidad al cuadrado: cada uno de su padre y de su madre, y tan al margen del uno como del otro. Y así, tampoco vamos a ningún sitio. Bueno sí, a ese precipicio por el que si te despeñas, difícilmente se te vuelve a ver el pelo.

Porque se precisa no, es urgente poseer algo en común. Si la incertidumbre se nos mostraba económicamente nociva, la desafección lo haría humanamente (nociva). Y entonces debería resultarnos comprensible que nos haga falta tener una partitura en común que todos podamos leer y aunar, de este modo, todas nuestras voces y producir con ellas un sonido nunca estridente y siempre afinado y fecundo.

Y así bien se puede cantar. Y vivir. Como miembros de una Orquesta Universal. Y la desafección ya no tendría sitio entre nosotros, sobre nuestros atriles. Cualquier sonido desfinado que estropeara la melodía de la música, se buscaría de inmediato e ipso facto la Orquesta procedería a corregirlo. Porque la Música- ¡mayúsculas, por favor!, es su verdadero objetivo. Sí, esa partitura que nos trasciende, Y que hace que a los músicos- todos los seríamos- se nos ponga la carne de gallina cuando la Orquesta ataque esos acordes memorables que suenan tan exactos como las campanadas del Big-Ben dando las horas.

Pero ahora la pregunta: ¿quién le pone el cascabel al gato? O preguntado de otro modo, ¿qué partitura será ésta que, trascendiéndonos, a todos nos reúne como a una Orquesta- de ciudadanos?... Sí, acaso esta cuestión de buscarla y encontrarla, resulte titánica. Aunque después de la incertidumbre, y de la diversidad, no me parecería tan mal negocio. Sin duda que con ella mucho habríamos avanzado, y todo se reduciría a una búsqueda concreta: la trascendencia, la partitura, quiero decir; la trascendencia que a todos nos acoge; a toda la orquesta, quiero decir.

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domingo, 12 de octubre de 2025

DIANE KEATON DEP

Diane Keaton murió el otro día. A los 79 que hoy en día tampoco son demasiados años. Pero para  para mí por lo menos, para los que Diane ha representado cierto ideal femenino al que siempre habríamos querido conocer y tratar, la muerte siempre llega demasiado pronto. Da igual a los 30 que a los 100 porque la vida de personas como ella no pueden medirse con los años. Demasiado vulgar. Eso es para el resto de los humanos. Para mí ella será, simplemente, inmortal porque mientras yo siga al pie del cañón ella continuará con vida. Lo prometo.

Y ahora entono un vergonzoso mea culpa porque dudé, ¡sí dudé!, en si Diane se merecía esta entrada-obituario. ¡Dios mío, ¿en que estaría pensando?! Porque sólo por la increíble secuencia de Annie Hall en la que, estremecedoramente, nos canta Seems Like Old Times, siempre tendrá su sitio entre mis musas favoritas.

Pero es que luego, además, estarían además Manhattan, El padrino, el El padrino IIIII, y esa maravilla, hoy casi olvidada (¡ay!), que responde al título de Buscando al Sr. Goodbar, película con la que el gran Richard Brooks se despedió del cine. Hasta el punto de ser junto a Katherine Hepburn la actriz que, según el American Film Institute, tiene más películas entre las 100 mejores de la Historia del Cine. ¡Ahí es nada, Diane, buen trabajo! Yo también tendría de ella cuatro títulos entre mis 90 Películas Que Me Enseñaron A Amar La Vida; (a saber, las ya mencionadas El padrino, Buscando al Sr. Goodbar Manhattan). Ahora DEP.


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domingo, 5 de octubre de 2025

¡NATURALEZA ALUCINANTE!

Este comentario no sabía muy bien donde insertarlo. Pensé en el en el Boletín de noticias pero, al final, me decidí por buscarle un espacio propio porque debo reconocer que, por lo menos para mí, fue la noticia de la semana, cuando no, el notición del año.

Porque ya desde los lejanos tiempos en los que me derretía la sesera estudiando Filosofía siempre me intrigaron los universales culturales; estos serían aquellos hábitos, costumbres que forman parte de los seres humanos, tomados en su conjunto viviente. Y es que aunque podríamos pensar que hay muchos de estos universales, en función de la tremenda diversidad humana que puebla el Planeta Tierra, en realidad estos universales no son tantos, sino que, más bien, pueden contarse con los dedos.

Y uno de ellos es el que haría referencia al incesto, como práctica prohibida en la gran mayoría- por no decir en casi todos- los pueblos por los que paseemos nuestros huesos. Pero hete aquí que ayer, visionando un estupendo documental sobre la vida de los árboles me enteré- ¡a buenas horas dirá más de uno- que la polinización, o lo que sería lo mismo, el transporte del polen que las abejas y otros insectos llevan a cabo acarreando el polen que recogen de las flores de un árbol para depositatla en la flor de otro árbol, lo hacen siempre recorriendo una distancia tal que les aleje de aquel árbol-madre. por decirlo de alguna manera, del que extrajeron el polen y así poder depositarlo en otro árbol diferente, cuanto más lejos del árbol-madre, mejor.

Lo que llevó a pensar, ipso facto, en que este tabú del incesto que esiste en las comundidades humanas también existe dentro del mundo de las plantas. Porque la abeja nunca polinizará aquel árbol-madre de donde ha extraído el polen y que tendría más a mano, sino que se aleja de él- ¡los retos nos apasioan!-, polen en ristre, hasta que considera que el peligro ¡del incesto! ha pasado. ¡¿Y es o no es esto alucinante?! ¿Quién "demonios" está detrás de todo esto? Porque yo aún estoy restregándome los ojos e imaginando si lo que oí, lo oí bien. 
 
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miércoles, 1 de octubre de 2025

FRANCO, ¡PERO DE TENIENTE!

Trabajé durante 15 años en un comercio textil y cada cierto tiempo, no mucho, cada dos meses por ejemplo, nos visitaba un representante no sé de qué, porque no me acuerdo, pero cuyas apariciones por el negocio siempre resultaban memorables. El hombre no tenía desperdicio y aunaba a su indiscutible salero una suerte de sabiduría popular que nacía de sus humildes orígenes sumados a los largos y fructíferos años en los que se había pateado media España enseñando, a quien mostrara interés, los tesoros y prendas que guardaba en sus maletas.

El caso es que este buen hombre siempre tenía a mano un ocurrente comentario, una respuesta chispeante que, muy a menudo, te cogía a contrapié y que a mí, que andaba más aburrido que una ostra en aquel deprimente negocio, me llevó incluso a escribir alguna de esas frases en un cuaderno donde solía apuntar cosas bajo el anodino título de "curiosidades".

Y en estos tiempos en donde parece que los desastres nos esperan a la vuelta de cualquier esquina para sorprendernos con un ¡¿muerte o susto?!, como si fuera una cruenta reedición del inofensivo e infantilón ¿truco o trato?, me viene a la cabeza una de sus expreiones más desternillantes, al menos lo sigue siendo para mí después de tantos años, aquélla con la que se despachaba ante cualquier calamidad: que vuelva Franco..., ¡pero de teniente!, solía decir y se quedaba tan ancho mientras yo no dejaba de partirme la caja. Y mil veces podía repetirse la circunstancia y la afortunada frase, que mi caja siempre estaba a punto de abrirse y partirse en dos.

Así que ahora, que cuando no es el uno sino el otro el que la lía o se descuelga con algún comentario de verguenza ajena, cuando se arrojan bombas como migas de pan a los patos de un estanque, cuando los incendios, ¡provocados la mayoría de ellos!, nos han dejado la piel de toro deprimentemente chamuscada y luciendo calvas a lo Kojak, cuando aún siguen coleando los destinos que les,sonreirán a los Koldo, Ábalos y demás amiguetes del "aquí-vale-todo", o la resaca de las infaustas lluvias que casi se llevan por delante al litoral valenciano, buscando a los responsables de semejante irresponsbilidad, la consigna de aquel enrañable representante vuelve a resonar en mis oídos
 con una fuerza e insistencia que, entre risas- aquel "por un lado tiene gracia, pero por otro maldita gracia que tiene" que escuhábamos en una ¡película de Hitchcock!- me obliga a deternerme un segundo y hacerle caso. 

Porque, ¿por qué no se echa mano del Ejército en estas situaciones tan especiales y peliagudas? El Ejército te organiza cualquier contingencia en un boleo. No en vano ellos se habrían educado en el pormenorizado aprendizaje de la peor contingencia a la que los humanos podemos enfrentarnos: la guerra pura y dura, con lo que dentro de su gravedad, episodios como la fractura del Barranco del Poyo o aquella terrible erupción del volcán canario, sería para ellos peccata minuta y apostaría a que en menos que canta un gallo, las localidades y las poblaciones afectadas estarían convenientemente organizadas y abastecidas.

Ahora bien, ¿por qué no se echa mano del Ejército más que para acciones, muy necesarias nunca lo negaré, humanitarias en el Quinto Pino?, ¿no habrá detrás de todo ello un terror atávico a que del desastre surja el "salvador del desastre", el héroe popular, el vitoreado y aclamado hasta la ronquera; sí, el Franco de teniente, y volvamos con ello a empezar no desde "cero" sino desde "mil novecientos treinta y seis"?  



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jueves, 18 de septiembre de 2025

CAMINO A LA PERDICIÓN & THOMAS TALLIS: PARECIDOS RAZONABLES

Una entrada cortita.

Más parecidos razonables.

A ver qué tal estos: el bonito score que Thomas Newman compuso para Camino a la perdición,, y la impresioante Fantasia sobre un tema de Thomas Tallis de Vaugh Williams. Pero centrándonos antes que nada, en los aires de la música, en su tono lento y sosegado, evocando unos tiempos, seguramente, más inocentes y felices.

Y a ver si no estoy loco.

Camino a la perdición



Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis
 



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martes, 16 de septiembre de 2025

¡ ATENCIÓN, TITULARES DE UN PERIÓDICO!

En estos tiempos que, como suelo decir, corren que se las pelan, no podemos andar dormidos, sin un riesgo cierto a darnos un trompazo. Además, en cuanto nos sobrevienen esas ganas de echar una cabezada, alguien aparece y trata de colárnosla. Es la consigna que mueve a los espabilados; a los que nunca tienen sueño. Por eso debemos andarnos con tiento, si no queremos salir trasquilados.

Otra cosa es que no nos importe que nos engañen. ¡Qué sé yo: para gustos, dicen, no habrá nunca nada escrito! Pero a mí como que no me apetece que me tomen por el "pito de un sereno" y por eso intento poner diez mil sentidos, o todos los que pueda, en bucear bajo los textos para extraer de ellos aquel subtexto que no quiere salir a la luz, que se empeña en permanecer agazapado pero que es realmente aquello que no quiere decirse, pero que es lo que importa, siempre- y de ahí las dificultades de dar con su paradero- más allá de las apariencias, de las aparentes palabras.

Así que hoy, 9 de septiembre, esta tarea, y siempre que queramos espabilar, se nos impone como una urgente circunstancia a la que no deberíamos volver la espalda. Más que nada por lo que el desdeñoso gesto pudiera traernos. Nada bueno, me imagino. La ignorancia suele moverse con la cabeza y... las alforjas vacías.

Pero basta ya de andarse por las ramas. Y concreto. De qué estamos hablando. Pues ahí voy: el pasado 12 de agosto El Correo enseñaba en su portada un hermoso titular en el que podía leerse literalmente,

BBVA ARRIESGA Y LLEVARÁ HASTA EL FINAL LA OPA

PESE A LA OFENSIVA DEL SABADELL PARA FRENARLA

Y una gran mayoria de lectores habría reparado en él como en un "por-aquí-pasó-mi-abuela" y quizás, no sé, sea eso lo que haya que hacer. Leer y pasar a otra cosa-mariposa. Pero yo, lo reconozco, y aunque me gusten las mariposas, no puedo: algo en el interior de mi cabezota me lo impide: sí, la vuelta y la tuerca, darle una vueltilla a aquello que parece más claro que el agua limpia. Y con eso me siento más vivo, menos expuesto a que el futuro me coja por sorpresa, sabiendo, o tratando, con mejor o peor suerte, de saber lo que se cuece a mi alrededor, de qué calidad son los ingredientes con los que nuestro mundo se sirve en el plato; en definitiva, y por recurrir a esos clásicos que tanto me enseñan, qué es lo que conforman las sombras platónicas que se mueven frente a nosotros; adoptando la grafía de un, más o menos, inocuo titular de prensa, por ejemplo.

Y vuelvo adonde estaba: El Correo es un diario vasco; el nº1 de la provincia, el que sostiene al importante Grupo Correo, alternativa al todopoderoso Grupo Prisa. Y de esta manera ya podamos hilar más fino. Y señalar, de entrada, que el Grupo Correo, por afinidades geográficas, escribámoslo suavemente, siempre remará en favor de todo aquello que a su "tierra" beneficie y el BBVA, qué duda debería cabernos, es una de sus máximos arietes. Así que el BBVA arriesga y lleva hasta el final la OPA contra el Banco Sabadell- que no haría falta escribirlo pero pertenece a otra "tierra" y defiende otros intereses que en cuanto son "otros", ¡ay!, ¿son "peores"?

Pero así, el Banco Sabadell se convierte, sin que muchos reparen en ello leyendo el mencionado titular, en el malote de la película, porque el rol de chico alto-guapo El Correo ya se lo habría adjudicado al flamante BBVA, al de casa, ¡faltaría más!, al valiente, al que arriesga y trata de poner pie en pared a la ofensiva- ¿fuera de lugar? Por supuesto- del Sabadell por desbaratar sus planes.

Aunque también podríais decirme que todo esto es una simple cuestión que afecta al cristal por el que la realidad es analizada. El Grupo Correo no tiene dudas. Y me imagino que el Periódico de Catalunya, sólo sería otro ejemplotampoco las tendrá. Y me imagino que tan válidos serán los argumentos del uno como los del otro. Por lo que yo únicamente quisiera insistir- y ante la avalancha de "titulares" con la que andamos enredados, en que antes de leer y enfrentarnos a uno de ellos, o a cualquiera de la infinitud de afirmaciones que nos llenan los oídos con sus verdades inapelables (¿?),  comprobemos la fuente de dondfe sugen. Pero la cantidad de propuestas hará que este trabajo sea un trabajo realmente titánico; no vayáis a pensar que esto es jauja, Pero sólo la fuente determinará el sentido último, aquél que siempre deberíamos tener presente al enfrentarnos con las "palabras aparentes".

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viernes, 12 de septiembre de 2025

THE BIRTHDAY PARTY O LA ÚLTIMA PALABRA SOBRE LA MÚSICA PELIGROSA

A la largo de estos años he ido salpiciando este blog con distintos apuntes sobre lo que yo considero música peligrosa, que no sería- como más de un@ habrá adivinado-, sino esa música que te saca, literalmente, de tus cabales o casillas, que te obliga a replantearte todo aquello que creías más firme y seguro, que te deja más vulnerable que a Spiderman un descampado, que te sacude desde los hombros  y te lleva, en definitiva, hacia otros lugares donde posiblemente el ser humano no haya puesto jamás sus pies porque, entre otras cosas, es un terreno impracticable para el calzado con el solemos cubrir nuestros pies.

Porque la música, realmente, peligrosa, constituye siempre un antes y un después para el atento oyente. Luego, y en cierta manera, es también trascendente, porque nos traslada a un paraje ignoto, donde los cómodos asideros brillan por su ausencia, y que no podemos describir con palabras extraídas de un diccionario, donde por ello todo es posible y nos obliga a prestar entonces la máxima atención; ésa por la que los objetos, irónicamente, acaban diluyéndose y tu pasas, entonces, a formar parte del todo.

Pues ayer tuve la oportunidad de escuchar, por indicación de uno de esos amigos imprescindible, The Birthday Party, banda conocida anteriormente por The Boys Next Door, y que lideraron el gran Nick Cave y Rowland S. Howard, en la que los (peligrosos) versos de Rimbaud y Baudelaaire o el espíritu de Jim Morrison encontraron su perfecto correlato, hasta su disolución e1983 después del mítico concierto del 9 de junio en el Crystal Ballroon en St.Kilda.

No es muy frecuente que nos encontremos con la posibilidad de asistir a una de estas experiencias. La música peligrosa, ¡ay!, escasea en nuestros pacíficos Festivales de Verano. Claro, no es plato para todos los gustos. Claro, por eso es peligrosa. Sin contemplaciones nos pone la cabeza del revés.

Y si para muestra os sirviera un botón, aquí os dejo a The Birthday Party tocando Deep in The Woods; ¡para que sepáis lo que es bueno y... muy peligroso!



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lunes, 1 de septiembre de 2025

GAZA ME ENSEÑA A ENTENDER, POR FIN, AL III REICH

Siempre me he sentido desorientado a la hora de buscar explicaciones coherentes a lo sucedido con Alemania en el periodo aterrador que podemos situar entre los años 1933 y 1945 del pasado siglo. Que un país con semejante grado de desarrollo intelectual, social y económico alcanzara las cotas inhumanas que abrazó sin que, aparentemente, le templara el pulso, y con el resto de naciones civilizadas más calladas que una puerta, siempre me había dejado a mí, que a todo le busco una socorrida explicación, in albis, encogido de hombros y con una mueca que no dejaba lugar a la duda: ¡hala, id a preguntar a otra parte!

Pero 70 años después, que si los miramos bien tampoco son tantos años para buscar una explicación a semejante barbarie- ya sabéis, 2ª Guerra Mundial, la Solución Final, campos de concentración, 6 millones de judíos muertos y ni una concentración de protesta frente a los muros de Auschwitz, ni contra las enloquecidas consignas de Heil Hitler; sólo el humillante y persistente zumbido de las espitas de gas desmembrando a los judíos, a huesos ya sin carne para sostener sus lamentables condiciones de vida, sus espantados ojos en un océano de máxima incredulidad.

Pero la gente, como si nada: cabeza gacha, labios cosidos. Y yo no entendía. En un país donde vivían gente de la talla de Sigmund Freud, Martin Heidegger, etc. cómo se había podido llegar a tales extremos de locura, de solazarse con la sangre derramada en tan ingentes cantidades, de, en fin, de pura vergüenza ante la pertenencia al género humano.

Y sin embargo 70 años después, Gaza me ha dado, por fin, la explicación. ¿No se están repitiendo los acontecimientos?, ¿no serán ahora los propios judíos, parapetados en el Estado de Israel y con el apoyo del Tío Sam, quienes cargan contra el pueblo palestino mientras el resto del mundo civilizado protesta, sí, ma non troppo, sin rasgarse demasiado las vestiduras porque, en el fondo vivimos muy bien, y si somos sinceros, estos palestinos quiénes son, qué nos han hecho a nosotros, si siempre andan metidos en líos, que para líos ya tenemos los nuestros propios? ¿Y no serían éstas las mismas palabras que bien pudiéramos haber escuchado en el Berlín años 30, o que cruzaran fugazmente por las cabezas de esos millones de alemanes que decidieron mirar hacia el cordón de sus zapatos?

Cuando veo las imágenes de los bombardeos israelitas sobre los centros de distribución de comida frente a los que, desesperada, se agolpa la población civil de Gaza, a punto estoy de consentir que Auschwitz se nos ha quedado pequeño. Sí, esos bombardeos son una canallada a la que es imposible ponerle nombre. En mitad de una guerra, montar centros de distribución de comida para que los hambrientos palestinos se hacinen frente a su entrada y aprovechar entonces, que están todos muy juntos- sic, para dejar caer sobre ellos una hondadana de bombas, es algo que me invita a bajarme en la próxima que diría Lina Morgan, pero sin tomármelo a broma.

Porque yo no quiero seguir aquí. Quizás estos humanos me inoculen ese virus mortífero que parece que llevan en sus venas. Y, entonces, me vuelva malo, muy malo. ¡Y no quiero! Ahora que ya entiendo Auschwitz, porque la franja de Gaza me ha ayudado a entenderlo. Las discriminaciones, las injusticias, las matanzas que nos llevan a mantener los fusiles en alto continúan entre nosotros. Y parece que contnuarán mientras tengamos ojos para ver y sesos para pensar. ¿De verdad que somos así aunque nos neguemos a reconocerlo?, ¿de verdad que Dios nos habría hecho así para que hiciéramos esto? Sí, esta habría sido la respuesta que me habría chivado Gaza, la última del examen, la que nos dice cómo somos realmente, la que me invita a gritar, ¡SOCORRO!

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lunes, 25 de agosto de 2025

ALIVE & KICKING


Sobre el mítico tema de los Simple Minds se me ocurrió el otro día un pequeño poema que decidí que compartiera título con la canción; o sea,

Alive & Kicking,-

vivito

y coleando sí

me planto frente al espejo

pinturas de guerra

dibujan mi rostro decidido

ya no hay vuelta atrás.

soportamos lo indecible

y no hemos llegado hasta aquí

para vernos rodeados de inmundicia

el banquete y los vasos

rebosan veneno y todos

quieren empinar el codo

beberse hasta los restos

incluso el más cobarde

se aplasta el cristal contra los labios

¡qué ansias por tragarse

la última gota!

¡qué miradas más extraviadas y atrevidas!

ha llegado la hora

no coger prisioneros,

podría ser la consigna

Lou Reed nos lo dijo

en otro disco memorable

no pienso llevarle la contraria

no es tiempo para devaneos,

para girar el rostro hacia arriba

y ponerse a silbar yo me salgo de esa fila

estoy preparado pulso firme

munición de sobra abro la puerta


y a ver qué tal se nos da el día.

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