jueves, 18 de julio de 2024

¡EL "NIÑO" ME TIENE HASTA LOS COJONES!

Pero, ¿qué nos pasa en este país?, ¿a cuenta de qué esa costumbre de adjudicar a nuestros jóvenes talentos deportivos el sambenito de "niño" o, lo que vendría a ser lo mismo, su propio nombre terminado en "ito"? Fueron el "Niño" Torres (fútbol), el "Niño" Sergio García (golf) y ahora "Carl-itos" Alcáraz, el nuevo capo del panorama tenístico, con su 2º título consecutivo en Wimbledon. Sí, sí, de acuerdo, pero el "Carlitos" no te lo quita ni dios.

Y, ¡¿qué nos pasa entonces?! ¿Nunca dejará de gustarnos la "Nocilla"?, ¿nunca nos pondremos los pantalones largos?, ¿nunca dejaremos- como el título de la película de Pere Portabella- de contar con los dedos?, ¿nunca nos será necesario afeitarnos el bigotillo?, ¿y torceremos el cuelllo para mirar siempre hacia arriba?, ¿y con la baba colgando... hacia abajo?

Claro que si tratamos de responder a la pregunta quizás a esa "costumbre" no haya que seguirle el rastro hasta muy lejos. Témome que la respuesta no está soplando en el viento, como nos aseguró el gran Bob Dylan, sino en nosotros mismos, tan mayores y, sin embargo, tan pequeños también. Metafóricamente escribiendo, se entiende. Bien mayores y poniéndonos, todavía, de "Nocilla" hasta el culo; pelo en pecho, pero con pantalones cortos; afeitándonos a diario, pero sin que el bigotillo de marras desaparezca; cejijuntos y muy serios, pero siempre alzando, embobados, los ojos; sin la baba colgando, pero... con la baba colgando. Mayores, pero siempre "niños"; sí, auténticos "bebés de teta".

Porque parecería que no habría otra foma, se me ocurre pensar, de "sentirnos mayores" que calificar a los que sólo son menores en años, de "niños" por lo que, en consecuencia y por arte del birli-birloque, los demás nos convertiríamos ipso facto en mayores. Pero sin que nadie repare en que esto no es más que un hueco juego de palabras, y de que a pesar de haber cumplido ya los 50 años, por ejemplo, seguimos haciéndonos pis en los pantalones (cortos).

¡Pero este país necesita crecer como agua de mayo! ¡Necesita hacerse mayor de verdad, que ya siendo hora! Y un primer paso, en este sentido, sería seguramente borrar tantos "niños" e "itos" de nuestro vocabulario y de nuestros grandísimos deportistas. Eso, con la tela que ganan, con la responsabilidad que sostienen sus hombros- ¡ahí es nada representar a todo un país que no te quita los ojos de encima!- es, filosóficamente hablando, una reducción al absurdo.

Con ello, o sea, desterrando la maldita costumbre, veremos, además, cómo a nosotros, al no pronunciarla, se nos viene el espíritu para arriba, nos crece el sentido común, se nos agrandan los ánimos y volteamos los balbuceos, a los que tan aficionados parecemos- sólo nos hace falta escuchar a nuestros patéticos políticos- y empezamos a articular frases subordinadas, a arreglarnos con las matrices e integrales.

¡Sí, por fin adultos! Pero sin que tengamos, por ello, que hacer un día de fiesta, porque es lo que nos toca ser, después de tantos siglos y años de Historia, de tantas inquisiones y descubrimientos, de siglos-de-oro y generaciones del 98 y del 27, de tanta sangre derramada a borbotones, de tantas luchas fraticidas, sin excusas ni prisioneros.

Entonces si, con todo ello, la voz nos debería haber cambiado, ¿por qué insistimos en continuar hablando con la "voz-de-pito? Seguramente, Nico y Yamal nos agradecerían el cambio de "tonalidad".   


 

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martes, 16 de julio de 2024

EL ATHLETIC GANÓ LA EUROCOPA

Esto que escribo me lo han inspiraron esas trifulcas callejeras y de barras de bar entre lo vasco y lo español en la que, estos días y a cuenta de la victoria de España en el Europeo de fútbol, estamos enfrascados. Y también me lo inspiró Paula, mi sacrificada mujer, cuando el pasado domingo, día 14 de julio, al volver de misa, me comentó que en el final de la homilia el cura, ni corto ni perezoso, había deseado que esa tarde ganara el Athletic. Pero esa tarde no jugaba el Athletic, sino España. Y yo mismo corroboré la supuesta petedura de pata añadiendo de cachondeo, Paulita, quizás a ese cura le estén empezando a fallar las conexiones con la Tierra.

Pero después lo pensé mejor. Y el próximo domingo intentaré acercarme a San Fernando- ésa es la iglesia- para hablar con el mencionado párroco y aclarar si su lapsus linguae fue tal o si, por el contrario, sabía muy bien lo que estaba diciendo y sólo intentaba que los feligreses le dieran una vueltilla a sus palabras para terminar descubriendo que, efectivamente, el domingo 14 el Athletic ganó 2-1 la Final de la Eurocopa a una triste y raquítica selección inglesa.

Como a mí me ha ocurrido, después de pegarle a la cabeza esa vueltilla y, convencido como ahora lo estoy, voy a tratar- aunque no sea nada amigo de sermones, ya que estamos- de convenceros a todos vosotros, a todos los athletitzales, a todos los que me estéis leyendo aquí-y-ahora de que el cura de San Fernando está perfectamente cuerdo. Pero vayamos por partes, como sabemos que diría Jack "El destripador":

1º. No creemos albergar duda alguna de que el Athletic, más allá que un equipo de fútbol, es un sentimiento.

2º Y un sentimiento no conoce fronteras como tampoco sabe la tabla de multiplicar. Un sentimiento se lleva muy dentro, muy cerca del corazón, donde los números no tienen acceso.

3º Por eso en las vísperas de la Final de la Copa del Rey de este año, en la que nos proclamamos campeones después de cuatro décadas, las páginas de los principales periódicos de Bizkaia se llenaron de fotografías en las que eufóricos aficionados, ataviados con nuestros colores rojiblancos, ¡y desde los cinco continentes! deseaban al equipo la mejor de las suertes con iindependencia del color de su piel o del idioma en el que pudieran expresarse. Porque los sentimientos no sólo no entienden de números sino tampoco de lenguas: los sentimientos se comprenden sin decir ni "mú".

4º Por eso, cuando la Selección Española saltó al terreno de juego del bellísimo Estadio Olímpico de Berlín (la Eurocopa se disputaba en Alemania, claro) con Unai Simón, uno de nuestros porteros, con Vivian, uno de nuestros defensas y con Nico Williams, uno de nuestros extremos, el Athletic o, hilando más fino, el Sentimiento-Athletic saltaba con ellos al campo, con cada una de sus paradas, con cada una de sus salidas al cruce, con cada uno de sus regates porque Unai, Vivian y Nico llevan muy dentro ese sentimiento.

5º Y porque a un sentimiento no podemos sacarle de dentro y dejarlo colgado en el armario mientras uno se va a dar una vuelta, por Alemania,ya que estamos. Porque el sentimiento siempre se viene con nosotros, vayamos por donde vayamos, como la mismísima respiración, y nunca como un vulgar traje.

6º Por eso cuando España levantó el trofeo de campeones a los cielos alemanes, el Athletic también lo levantaba. No en vano, por ahí seguían Vivian, Nico y Unai.

7º Y por eso, ahora creo- y si puedo se lo diré el domingo que viene- que al cura de San Fernando no le falló ninguna clavija cuando deseó que el Athletic ganara la Final de Berlín. Él sabía muy bien lo que decía. Y los intangibles le escucharon: el Athletic ganó 2-1, con goles de Nico Williams y Mikel Oyarzábal. Y espero que, aunque con los sentimientos nunca deba jugarse, se nos disculpe en estos felices momentos, hacer una excepción.


     

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lunes, 8 de julio de 2024

EL MILICIANO, EL CAMARADA Y EL PARTISANO

 

En estos tiempos de cierta, cuando no preocupante, apatía hacia todo aquello que a nuestro alrededor ocurre- aunque reconozca que esta cantidad de cosas muchas veces apabulla e invita a desconectar-, no es tiempo de dar nuestro brazo a torcer.

Bien que no nos vamos a echar el traje caqui sobre los hombros, reclamar un arma y liarnos a tiros contra cualquier bicho viviente que se cruce en nuestro camino pero sí que, de vez en cuando, pongamos pie en pared y pensemos- sólo eso: pensar, y de momento basta- unos minutos en tantas de esas cosas que nos vienen torcidas, y que tan necesario se nos hace enderezar.

Creo que el portaviones JC I que arrivó este fin de semana al puerto de Getxo- y de lo que dí cuenta en una entrada previa a ésta que estáis leyendo- me ha puesto el pin de la solidaridad en el bolsillo del niki y me ha hecho gritar aquello de ¡basta ya! aunque, de momento y por lo que continuamos viendo, aún no seamos suficientes y nuestras voces se queden en la pataletas de los eternos aguafiestas. Yo, sin embargo, aquí os dejo la mítica foto de Cappa, Muerte de un miliciano, ¡Camarades! o un poemita que dediqué a Walt Whitman, y la imperecedera canción de Leonard Cohen, El partisano. Y a ver si así vamos espabilando... 

¡Camarades!

a Walt Whitman

¡Yo os saludo, camarades!

Vista al frente

y que a nadie le tiemble el pulso.

Hoy no se permiten descuidos.

Pasó el tiempo del borrón

y cuenta nueva.

Y me temo que esto es algo

que entre nosotros debería quedar muy claro.

Y el que no se encuentre en condiciones

hará bien en abandonar la fila.

No jugamos con las medias tintas,

pero tampoco guardamos rencor a nadie.

Que cada cual se ajuste a su Destino.

Que el Nuestro será plantarnos firmes,

muy firmes sobre la tierra,

y recibid los golpes más dolorosos

sin que nuestros pasos

retrocedan un milímetro.

¡Ni un milímetro, camarades!

Por desgracia, no están los tiempos

para lamentos de ancianos,

para preguntas sin interrogaciones,

para tal veces o

reagruparnos en la duda.

Y si alguien lo hiciera

le queremos,

pero no a nuestro lado,

porque esta empresa es mayúscula.

Y los vientos, posiblemente, resulten adversos.

Son las predicciones.

Trampas sin número

se nos abrirán a cada paso:

lo sospechamos.

Y en cada foso las mandíbulas

de una fiera nos estarán aguardando

para reducirnos a un polvoriento montón de cenizas:

lo sospechamos también.

No corren primaveras

para andarse con rodeos.

¡Sujetémonos bien los machos, camarades!

Nunca habrá empresa como ésta.

Aunque tampoco se habrán encontrado

nunca tantos valientes

como éstos que somos,

dispuestos a todo,

a dejarse el alma

por lo que tanta falta hace.




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martes, 2 de julio de 2024

EL NUEVO SÁLVAME DE LUXE: SIESTA AL CANTO

Escribo esta crónica o entrada u ocurrencia más o menos disparatada a cuenta de que, por lo visto y por muy mal que lo haga y se comporte el Gobierno, o poniendo el dedo en la llaga, Pedro Sánchez y sus coadláteres o ministros y/ allegados de 1º, 2º o enésimo grado, y ante los resultados obtenidos en las últimas o penúltimas elecciones- he perdido la cuenta-, más que correctos- para lo que hay-, el país va bien, y parece no resentirse ante las abrumadoras chapuzas que le salpican un día sí, y otro también.

Y no puedo dejar de interpretar que, con semejante panorama, la desafección que cunde entre la ciudadanía de a pie ante las huestes gubernamentales habría llegado a tal punto que, en realidad, a esos políticos se les ve, se les sufre o se les disfruta como a esos otros personajes que inundan las programas de cotilleo, las almidonadas páginas de las revistas de corazón con sus permanentes idas y venidas, con sus aburridos dimes y diretes, con sus reiterados desacuerdos, con sus donde dije "Diego" ahora se me pone y digo "digo", ¿y qué pasa?, porque ahora digo "dildo" y juego con él con mi novia, ¿y qué pasa?. Sí, esos personajillos, llamémosles por su "nombrecillo", que tan a pecho se toman sus cosas que los demás, en el fondo, sabemos que no son tan serias y nos entretienen sin más porque ninguna de ellas nos van a llevar a ninguna parte. Acaso al recurrente y plomizo "y tú más". Así que, simplemente, después de que la bronca suba los decibelios, nosotros bajaremos el volumen de la tele y, entonces, su suave y monótono ronroneso nos ayudará a echar la siesta. Como las etapas más llanas de la Vuelta.

Claro, me ha llevado mi tiempo darme cuenta, pero ahora lo sé: Pedro Sánchez es Jorge Javier Vázquez, Feijoó, Kiko Hernández, Óscar Puente, Jimmy Jiménez-Arnau, María Jesús Montero, Chelo García-Cortés, Yolanda Díaz, Belén Esteban o Pilar Alegría, María Patiño. Y todos ellos nos siguen ayudando a pasar el rato, con sus exabruptos, crispados desencuentros, sí, pero que, en el fondo, nunca son para tanto. Al de unos días les podremos ver sonriendo sentados ante una lujosa mesa y firmando acuerdos que hace sólo unas horas antes eran verdaderos e irresolubles desacuerdos. Es lo que hay, que escribiría Vonnegut en su excelente Matadero Cinco.

Porque el país, mal que bien, continúa adelante. Porque en este mundo globalizado, en este mundo gigantesco, donde ya somos más que hormigas en un hormiguero africano, las cosas se disponen según unas directivas y estrategias que ya quedan fuera del control de nuestros enfrentados gobernantes. ¿Cómo, si no, iba a funcionar el país con semejantes rectores? Claro, los técnicos saben arreglárselas muy bien por sí solitos. Claro, en este mundo globalizado los tecnócratas campan, por fin, a sus anchas. Mientras sus "jefes" se entretienen y nos entretienen como los personajillos a los que hacíamos alusión un poco más arriba: personajillos de luxe. Se saben estos tecnócratas, a pesar de los desafueros y meteduras de patas en las que a veces incurren- ¡nadie es perfecto!-, imprescindibles para que el circo continúe levantando la lona cada mañana. Son ellos los que, realmente, empuñan el timón. Y aunque vistan trajes de marineritos, los prismáticos cuelgan de sus pescuezos.

Y por todo ello ello he aprendido, o creo haber aprendido, a no llevarme las manos a la cabeza cada vez que Pedro Sánchez o Puigdemont nos sale con alguna de sus ocurrencias..Sé que éstas apenas diferirán de aquellas otras que puede mostrar el incansable Mariñas antes de dar paso a la publicidad. Pataletas de niño mal criado. O posiblemente pataletas provocadas por saberse en el fondo con menos chicha e influencia en el panorama geopolíitico que un espontáneo saltando en pelotas a un campo de fútbol, ya que estamos en plena Eurocopa. Es triste, no, lo siguiente: patético, y haríamos muy bien en considerar que los políticos, en este mundo globalizado y tecnificado. ya no pintan mucho, apenas dan más de sí, o más que para entretenernos o aburrirnos hasta el moño; circunstancia esta que dependerá siempre de cada uno. Como las broncas en las que se enfrascan María Patiño, los Kiko Hernández y toda esa recua. Y por eso yo, cuando les veo y les oigo tan crispados, hago lo mismo que hacía cuando Sálvame se montaba la-de-dios-es-cristo: ladear la cabeza y coger postura. Porque el país va bien. A bronca limpia, pero va. Y hasta que lleguen las etapas más llanas de la Vuelta no creo poder encontrar mejor y más efecrtivo somnífero.

 

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lunes, 10 de junio de 2024

SOBRE EL VOLQUETE DE BORJA VILLACIS

El otro día, ya lo habréis oído por activa y por pasiva, el hermano de la política Begoña Villacís, Borja Villacís, fue asesinado por tres energúmenos, como parece que él mismo lo era, a cuenta de un clásico ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas, tal y como las primeras investigaciones policiales apuntan.

Por lo visto y oído se trataba de hacerle pagar al bueno de Borja, es un decir, lo que en los términos de los cárteles se denomina "volquete"; esto es, apropiarte de un alijo que no está precisamente destinado ni a tu nariz ni a tu persona. Y eso, o sea, el mencionado "volquete" se paga sí o sí, a toca-teja, y sin que debas esperar a que nadie te dé el cambio; un "dep", como mucho.

Pero a mí, ciertamente, las andanzas de Borja Villacís me traen sin demasiado cuidado, y no hubiera escrito ni esta entrada ni nada por el estilo, sino hubiera sido porque a cuenta del aparatoso suceso ha surgido en los medios, limpia y diáfana, la palabra "volquete". Vol-que-te. Y como si del aroma de aquella magdalena que a Marcel Proust le inspirara el grandioso En busca del tiempo perdido, a mí el "volquete" me ha llevado también hacia atrás, muchos, muchos años atrás, casi 40, joer, a los años en los que iniciaba mis estudios universitarios, y en los que empecé a formar piña con los Gonzalo, Sebas, Gorka, Santi y Cía.; años inolvidables, años cachondos, años de risas, años de qué-nos-importa-realmente-el-futuro, verdaderos años de Carpe diem.

Y si "volquete" ha sido capaz de obrar este milagro de verme, de repente, otra vez con 20 años, con el pelo más largo y sin la scooter que ahora debo utilizar para moverme a cuenta de una puñetera esclerosis múltiple que me salió de repente y a la que no vi venir ni en mis peores sueños, ha sido porque entonces la palabra la utilizábamos la piña, a la que antes aludía, y con cierta asiduidad y gamberreo, cuando el portador de la bolsita de cocaína se disponía a esparcir las consiguientes rayas sobre una carpeta, por ejemplo ya que, lo habría escrito también, eran aún mis tiempos de estudiante, y levantando un poco la voz y seriamente avisaba, ¡volquete!, que no era sino la triste forma de anunciar que con esas se daba cuenta de las últimas rayas de la remesa, que la coca se había terminado, que a la "papela" se le había dado volquete, o sea, la vuelta y que lo que aparecía sobre la carpeta era todo por hoy, muchachos. No va más...

Y de esta forma, mientras el artista, a quien esa tarde le hubiera tocado "cargar" con la bolsita, trazaba con los restos del volquete las últimas rayas, y las extendía con una navajita, por ejemplo, intentando estirar las líneas blancas hasta el esguince la piña, tristemente, las veíamos alinearse en perfecta formación sobre la carpeta sabiendo por el volquete que eran las últimas que íbamos a oler ese día, concienzados al punto de que al día siguiente habría que volver a pillar para que las próximas 24 horas no fueran horas de ayuno y tente tieso, porque, en aquella época, la vida, nuestra vida de 20 años también era así: se acababa pero al momento se recargaba, sí, como si de una de esas bolsitas de coca se tratara, y la voz de volquete era, entonces, el santo-y-seña, el anuncio de la primavera, el aviso de que había que renovar la tierra para que el jardín volviera a florecer y lucir en aquel máximo esplendor que sólo se tiene a los 20 benditos e irrepetibles años.

Por todo esto, por este recuerdo, por si ahora me oyes o me lees, gracias, Borja, y estés donde estés deja de meterte en líos; sobre todo, de los que no sepas salir. Esos son los peores.

    

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viernes, 7 de junio de 2024

CARTA DE VINCENT A THEO


El compositor francés Henri Dutilleux por encargo de Simon Rattle, director titular, en ese momento, de la Orquesta Sinfónica de Berlín, compuso música sobre 5 cartas escritas por diferentes pero sabias manos.

Dutilleux tardó casi 20 años en terminar la obra. Y en este enlace, que aquí os dejo ya que no he encontrado, podréis escuchar la 5ª y última canción del ciclo sobre un extracto de una carta que Vincent van Gohn escribiera a su querido hermano pequeño Théo ¡en la incomparable voz de Barbara Hannigan!- a la que, por cierto, propuse para el premio Princesa de Asturias de este año y a lo que, por supuesto, el Jurado no hizo ni puto caso. 

Y además del extracto original, os he añadido una traducción del mismo realizada, ni más ni meos que por mí, ¡ahí queda eso! Así que aquí os dejo Vincent à Théo…, de Henri Dutilleux. Para morritos finos y estómagos insaciables... ¡¡¡A disfrutar, y todo para adentro!!!

En français

...Tant que durera l'automne, je n'aurai pas assez de mains, de toile et de couleurs pour peindre ce que je vois de beau

...J'ai un besoin terrible de religion. Alors, je vais la nuit, dehors, pour peindre les étoiles. Sentir les étoiles et l'infini, en faut, clairement, alors, la vie est tout de même presque enchantée

...Tout et partout, la coupole du ciel est d'un bleu admirable, le soleil a un rayonnement de soufre pâle et c'est doux et charmant comme la combinaison des bleus célestes et des jaunes dans les Vermeer de Delft. Malheureusement, à côté du soleil du Bon Dieu il y a, trois quarts du temps, le Diable Mistral

...Dans mon tableau « café de nuit », j'ai cherché à exprimer que le café est un endroit où l'on peut se ruiner, devenir fou, commettre des crimes. Enfin, j'ai cherché par des contrastes de rose tendre et de rouge sang et lie de vin, avec les verts-jaunes et les vertsbleus durs

Tout cela dans une atmosphère de fournaise infernale, de soufre pâle, à exprimer comme la puissance des ténèbres d'un assommoir.

En castellano..

... Mientras dure el otoño, no tendré suficientes manos, lienzos y colores para pintar las cosas bellas que veo.

... Tengo una terrible necesidad de religión. Entonces salgo por la noche a pintar las estrellas. Sintiendo las estrellas y el infinito, claramente, la vida está casi encantada.

...Todo y en todas partes, la cúpula del cielo es de un azul admirable, el sol tiene un pálido resplandor de azufre y es suave y encantador como la combinación de azules y amarillos celestiales en los Vermeers de Delft. Desgraciadamente, junto al sol del Buen Dios se encuentra, las tres cuartas partes del tiempo, el Diablo Mistral.

En mi cuadro “café nocturno”, traté de expresar que el café es un lugar donde uno puede arruinarse, volverse loco, cometer crímenes. Finalmente, busqué contrastes de rosa suave y rojo sangre y vino, con verdes amarillos y verdes azules intensos.

Todo esto en una atmósfera de horno infernal, de pálido azufre, que se expresa como el poder de la oscuridad de una maravilla.










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martes, 4 de junio de 2024

RICHARD WAGNER & WERNER HERZOG: PARECIDOS RAZONABLES

Hacía tiempo que no me refería a uno de esos parecidos razonables a los que tan aficionado soy, y que tantas sorpresas y enseñanzas me ha deparado, y que espero que a vosotros también lo haya hecho, por supuesto. Y la semana pasada se me presentó, como anillo al dedo -y valga la redundancia, y enseguida leeréis por qué-, la ocasión de prolongar esas citas memorables.

Y es que durante mis visitas anuales al magistral ciclo del Anillo wagneriano, me topé con El oro del Rhin, primera entrega de la tetralogía, y con su magnífico prólogo. La música con él te anuncia ya lo que vendrá a continuación: nada menos que, posiblemente, las 15 horas de música más alucinante que jamás se haya escrito, o que ser humano haya imaginado nunca, y que te transporta, levantado por los hombros, a otros mundos que están pero que no están en éste; que toman su alimento de esta tierra nuestra pero que, después, crecen y se forman en otras ignotas latitudes, con otras materias que ya nos resultan más ajenas, aunque por ello mismo, más tentadoras, más fascinantes; que nos dejan, literalmente, sin aliento.

Claro, la magia del Anillo de Richard Wagner siempre ha estado ahí, su grandeza, su ambición desmesurada, pero mi sorpresa- porque el Anillo es inagotable- fue rastrear en ese prólogo del Oro, ¡las sensaciones, los aromas, la música que Werner Herzog, utilizó para su, igualmente magistral, Aguirre, y en concreto para su hipnótica secuencia inicial, lo que me habría llevado a valorar, aún más si cabe, las excelencias de la película. Porque en sus parecidos razonables, y más allá de las obvias similitudes emtre el Oro wagneriano y Eldorado que busca Aguirre; en la relación que yo, al menos, entablo entre las dos partituras, viaja la propia grandeza de Aguirre, la ambición de Herzog al ponerse detrás de la cámara, la certeza que supone para mí que, tal y como ocurre con el Anillo wagneriano, también Aguirre se viste con esa misma ambición, también Aguirre es algo muy especial, único y diferente de lo que hasta el momento habríamos visto sobre una pantalla de cine.

Claro, pero en estos momentos cinematográficos de "vacas flacas" esto de la ambición nos suena hueco, ¿verdad? Así, que sirva esta entrada para rescatar esa ambición que, una vez, habríamos disfrutado, que habría tenido su asiento entre nosotros, humildes mortales; y que, como premisa, tampoco deberíamos descartar a la hora de enfrentarnos al temible "folio en blanco". Que luego los resultados estén o no a su altura, eso será otra historia, pero que por nuestra falta de ambición no haya quedado.  



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