A veces tengo la sensación que no hemos ido lo suficiente al cine. Que nos hemos dejado muchas películas en el tintero, agitando con la mano ese gesto que vendría a significar, ¡ya la veré después! Y después nunca la he visto.
De no ser así quizás nos sonara más la fantática 2001: una odisea en el espacio, la película que Stanley Kubrick firmó en 1968, Y no descubriría nada nuevo si afirmo que en ella el súper ordenador HAL9000 que gobierna los sistemas operativos de la nave espacial que surca el espacio interestelar, equipada con los últimos adelantos científicos que la Humanidad haya podido concebir, se rebela, da un (figurado) puñetazo sobre la mesa y empieza a actuar a su bola, haciendo caso omiso a los puntuales mandattos de los astronautas y siguiendo sus propias directrices.
¿Y qué tal?, ¿acaso no nos suena de algo todo esto? Porque hoy más de medio siglo después los periódicos y redes se nos llenan de noticias que nos hablan de la rebelde IA que actúa "como le sale" y nos deja a nosotros, los hombres y mujeres que la habríamos creado y diseñado, desconcertados y con el culo al aire y con más miedo que verguenza ante la tremenda pregunta de hasta dónde llegará esta odisea. Y yo por lo menos, nada de esto me lo tomaría a cachondeo porque si algo fue serio para Kubrick, eso fue el cine.
No en vano el realizador inglés siempre se ha rodeado y consultado concienzudmente las fuentes más avezadas a la hora de afrontar el rodaje de sus películas. Así, para 2001... Kubrick se sumergió en los más avanzados decubrimientos sobre los viajes interplanetarios que la NASA y la CIA podían suministrarle, y sobre la IA ¡cómo no!, que serviría para crear a HAL9000, uno de los protagonistas de 2001... Así que lo que Kubrick pudiera decirnos sobre estos temas yo creo que sería cosa de tomar nota.
Como lo fueron aquellas avanzadillas que culminaron en su Teléfono rojo... que nos alertaban sobre los peligros que un loco Presidente del Mundo (¿Trump?) pudiera causar sobre la Humanidad a partir de la creencia que ¡los chinos han contaminado el agua y provocado con ello una inoportuna importencia que derivará en la desaparición total de la especie!
sÍ, Cada día tengo más claro que el viejo chiste del manicomio, aquél que decía que el primer piso estaban los locos, en el segundo, los que lo está un poco más, en el tercero, un poco más y en el último, el Director, está cada día más cerca de hacerse realidad. ¡SOCORRO!
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