domingo, 6 de septiembre de 2026

ASTE NAGUSIA & SAN FERMÍN

Ahora que la Aste Nagusia, o sea la Semana Grande de las fiestas de Bilbao- porque, aclaro para los más despistados, la Semana Grande es una semana de 9 días- acaba de concluir y antes de que se me pase el arroz, escribo que ya no albergo la menor duda de que el espejo donde nuestra Marijaia quiere mirarse es el espejito mágico que le enseña San Fermín.

¿O no son los sanfermines las fiestas más populares del mundo, con Ernest Hemingway, Orson Welles y/o Ava Gardner entre sus más ilustres visitantes y que, posiblemente, le hayan otorgado una fama imperecedera? Pues aquí en Bilbao siempre nos ha gustado ir a lo grande y aunque no nos vayan a acompañar ni Ernest, ni Orson ni Ava, por una simple cuestión de años, no nos importa. De las debilidades sacamos más fuerzas y nos venimos más arriba, tal y como dejaba constancia en una entrada anterior en este mismo blog y, ¡atención!, un bilbaino venido arriba es mucho bilbaino. Y para verlo bien, durante un rato, hay que pasar previamente por la tortículis.

Porque de momento, y a falta de Ernest, de Orson y de Ava y, no nos olvidemos, de los encierros que sí, que se los dejamos por ahora a San Fermín- luego ya veremos, jeje-, dos de los buques insignia de cualquier fiestorro que se monte por estos lares, y que se encontraban malitos, en UVI por su escaso tirón entre las huestes de MariJaia, y que aludirían, ¡cómo no!- digámoslo con todas las letras- al Torneo de Pelota y a la Feria Taurina de Vista Alegre- una de las poquitas plazas de 1ª que se cuentan en el Estado, donde se lidian toros de más de 1/2 tonelada de peso-, languidecían sumidos en la apatía y la desidia que hacia ellos mostraban los aficionados, viéndose más cemento que público en sus desolados graderíos.

¡Pero hasta aquí habríamos llegado!, ¡que somos de Bilbao!, ¡y la Aste Nagusia va a ser la hostia!, ¡y si los sanfermines no se andan al loro quizás, más pronto que tarde, les cojamos la delantera. Que a rápidos tampoco nos gana casi nadie. Sólo haría falta vernos hace apenas 20 años, y vernos ahora. Sí, para frotarse los ojos.

¡Así, que allá que vamos! Vista Alegre ha colgado dos tardes, ¡después de 15 años!, el cartel de "no hay billetes", y sin punto de comparación con la Feria de San Fermín- una plaza menor, para qué andarnos con chiquitas, y con una actitud hacia la Fiesta por parte del respetable que deja mucho que desear; vaya, en el extremo opuesto de nuestro más señorial saber-estar. Sí, el bilbaino es aún mucho señor, su próspero e ilustre pasado industrisl corre, y siempre correrá, por sus venas. Y eso se nota.

Y por si algo echábamos de menos, la guidna del pastel, el sábado el frontón de Miribilla acogión la Final del Torneo Aste Nagusia. Más de 2000 personas llenaron las gradas. Y estoy seguro de que si se hubiera abierto el rebote habrían entrado otras 1000 más. La alegría, los cánticos de los aficionados y la animación que pueden verse y oírse en el mítico Labrit de Pamplona casi no desmericieron de lo que el sábado se vio y se escuchó en Bilbao.

Por su parte, las hostelería se frota las manos. Se ha calculado que este 2026 casi 1.000.000 de personas han visitado el Botxo. Y que se preparen nuestros vecinos del Sur porque tenemos mejores cartas para jugar la partida, si es que se prestan a jugarla: mejor ciudad, más grande y mejor equipada, el Guggenheim y San Mamés por si acaso, la Ría de la que nuestra Vida se nutre cada día más y entonces, tal vez, no tenemos que acordarnos de Ernest, de Orson ni de Ava para hacer que la Aste Nagusia le realice un elegamte sorpasso, eso siempre, a San Fermín. Por intentarlo, al menos, no quedará. ¡Buenos somos! ¡Siempre capaces de levantar la piedra más pesada, de improvisar los versos más audaces! ¡Superar a los sanfermines, corre de nuestra cuenta! Nos apasionan los retos. Nos va la marcha. Por eso a partir de este año tenemos a San Fermín en nuestro punto de mira. Pero con la escopeta descargada. Que también somos buena gente.

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domingo, 16 de agosto de 2026

LA CLAVE ESTÁ EN LA PREGUNTA, ¿CUÁNTOS SOIS?

Ésta es una teoría disparatada con la que pretendería poner un poco de orden y concierto en la problemática que afecta a los migrantes, hoy más de actualidad que nunca- y lo que nos espera, me temo.

La teoría, que no el disparate- que es únicametne de mi incumbencis- me la inspiró la mujer de un amigo que trabaja, mejor dicho, que no para de trabajar como Directora de Producción en las decenas de rodajes, tanto para cine como para televisión y que a cuenta de las suculentas desgravaciones fiscales, se están, hoy por hoy, realizando en nuestras empresas audiovisuales  Así que procedo a contarla y luego saco las conclusiones pertinentes con las que pienso que el problema de la inmigración podría ser menos problema.

El caso es que la mujer, Ana por simplificar, tuvo que viajar hace unos meses hasta Islandia para organizar ciertas localiziones que, posteriormente, iban a servir como decorados naturales para una película. Y para eso Ana se fue hasta el 5º Pino, no a hasta la Islandia más o menos poblada, sino hasta el más recóndito rincón de la isla donde ver a un hombre o a una mujer caminando era más extraño en esos parajes que haber visto, en su día, a Fernando Fernán Gómez de buen humor.

El caso es que Ana, con el propósito de buscar albergue para el equipo de rodaje, se dirigió para recabar información hacia una cabaña que se levantaba en lo alto de una pequeña ladera. Una vez junto a la puerta procedió a golpearla suavemente, no fuera a ser que sus habitantes estuvieran aún durmiendo. Sin embargo, al momento la puerta se abrió y el rostro de un hombre se asomó hacia fuera,

- Buenos días- dijo Ana con su perfecto inglés.

- Buenos días- respondió a su vez el hombre en inglés.

Ana sonrió. Parecía que la cosa no pintaba mal.

- Mire, mi nombre es Ana, y formo parte de un equipo de rodaje que vamos a filmar una película por estas tierras durante seis semanas, por lo que necestitaríamos alojamiento.

- ¿Cuántos sois?- preguntó al momento el hombre tras un segundo.

¡Y paro aquí! Porque es en esa pregunta donde está la clave para solucionar el problema de la migración. Sí, ¿cuántos sois? Porque ésa es la pregunta que habría que formular en Ceuta, pongo por caso ahora que está tan de moda y llena con su problemática migratoria los titulares de los telediarios en cuanto aparece algún miembro que inequívocamente pudiera ser señado como migrante.

Y la conversación, entonces, bien podría desarrollarse en los siguientes términos- es mi particular pajota mental-; eso sí, cambiando levemente la entradilla:

- Mi nombre es Mustafá- pongamos por caso- y hemos venido a buscar trabajo.

- ¿Cuántos sois?- le preguntaría como quien pregunta por la contraseña- Porque aquí habría trabajo en la construcción para 15 personas.

- Es que nosotroa somos unos 70.000- diría Mustafá.

- Pues- diría yo después de tragar saliva y recuperarme del susto- aquí podríamos emplear a lo sumo a 20.

- ¿Y qué hago con los 69.980 restantes?

- Pues volveros por donde habéis venido- le contestaría después de una triste pausa- Lo siento.

Y quizás Mustaffá no me respondiera al momento y me clavara la mirada esperando que yo cambiara mi respuesta, pero ante mi erre-que-erre acabaría dándose por vencido y la vuelta, juntándose con el grupo de 70.000 migrantes que le esperarían a escasos metros. Y se produciría entre ellos una larga conversación, al término de la cual, 20 hombres y mujeres, cuidadosamente escogidos, avanzarían hasta donde me encontraba. Yo les tendería, amablemente, la mano. Ellos me ls estrecharían por turnos y les haría pasar a una oficina donde quedarían legalemte registrados. Y, mientras tanto, a través de la ventana vería a los otros 69.980 migrantes regresando a la csta.

Ahí está la pregunta clave: ¿cuantos sois?Y ahora cambio de tercio y de panorama: un gigantesca y lujjosísima embarcación de recreo atracando en un puerto ad hoc. La pasarella se despliega y un ingente número de millonarios, guiados por el contramaestre, se disponen a bajar a tierra. Pero ahí volvería a estar yo y mi pregunta de rigor:

- Perdón, ¿cuantos sois?

- Tenemos dos pasajeros enfermos, así que somos 2.598.

Y yo, tranquilamente, le contestaría:

- Pues este pueblo es demasiado pequeño. Aquí no podemos dar de comer ni de beber a tanta gente. Fíjese, incluso, si lo hiciéramos, contraviniendo al más común de los sentidos, y ante la demanda disparada, el precio de los menú se incrementaría, y la gente del pueblo se nos echaría encima como fieras. Así que mejor busquen otro lugar más grande donde echar el ancla.

Y el contramaestre viéndome sumido en el más insobornable y terco de los silencios, echaría las patitas atrás y, subiendo la pasarela, volvería al interior del trasatlántico.

Sí, a veces creo que todo el jaleo este que genera la migración podría arreglarse con esta simple pregunta, ¿CUÁNTOS SOIS? Y ante la respuesta, obraríamos en consecuencia. Y luego paz, y después gloria. No parece tan difícil. Y, sin embargo a veces, lo reconozco, parece imposible.

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jueves, 13 de agosto de 2026

EL ECLIPSE

 ¡Cómo no, hoy voy a escribir sobre El eclipse! ¿Y por que "El" con mayúscula y "El eclipse" en negrita y  cursivas? Porque como me comprenderéis, o me comprenderán los que mejor me conocen, no he pensado en malgastar las pocas neuronas que me quedan em hablar del eclipse que ayer, 12 de agosto de 2026, eclipsó nuestro sentido común y nos lanzó a los montes y atalayas más altas para observar durante ¡3 segundos!- por el vídeo que me mandó mi cuñado- un fenómeno que no se repite más que de ciento en viento pero del que el día anterior habían avisado que el año que viene habría otro igual pero en mejor.

Entonces, ¿en qué quedamos, en "de ciento en viento", o en un fenómeno más repetido que el telediario de las 3? La verdad es que me daba igual. Si cuando llueve, no suelo mirar al cielo para ver caer las gotas sobre mi cara, no entendía esa obsesió por girar la cabeza hacia arriba y observa, en esta ocasión, un eclipse atrincherado, detrás de una chapuceras gafas oscuras. Me entraba por un oído y me salía por el otro. Porque, además, siempre intento huir como de la peste de las manías, y la eclpsemanía no iba a ser una excepción.

Por lo que, en su lugar, y por no parecer un perro demasiado verde, sí que vi el eclipse, pero el que Antonioni rodó en 1962 con Monica Vitti y Alain Delon. A este sí que me apunto, y me apuntaré siempre. Porque en él el eclipse no es un mero fenómeno sino un auténtiico, con el permiso de la película de Wim Wenders, estado de (nuestras) las cosas.

Eso es, porque a 64 años de su realización El eclipse habla todavía con mayor insistencia sobre nosotros, engreídos hombres y mujeres occidentales, a los que la película no deja de contraponer con otros y otras pobladores de otros continentes que bien podrían ser de otros planetas. Porque este eclipse de Antonioni se refiere a la oscuridad que atenaza nuestras vidas, a los pasos de ciego que nuestras piernas se empeñan en recorrer. Y así nos encontramos con una Monica Vitti que, en realidad, no sabe adónde va, que deambula entre la ruptura de una relación y el comienzo de otra que, seguramente, le llevará al mismo fracaso, porque ella continúa en eclipse, como la propia película que en sus últimos planos no duda en abrazarse a la oscuridad y el silencio más aterrador.

NB,- Reparar en cómo en el mismo año Ingmar Bergman realizó Los comulgantes, una de sus más terribles películas sobre el silencio (de Dios, en este caso).


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miércoles, 12 de agosto de 2026

CUALQUIERA SABE DE CINE; POR SUPUESTO, ARTURO TAMBIÉN

Hoy en día nos enfrentamos a una cruel e injusta realidad a la que Internet y las Redes Sociales le han dado vitaminas y comida hasta hartar. La realidad en cuestión, y en resumidas cuentas, vendría a decir lo siguiente "todo el mundo (cree) que sabe de todo, todos somos expertos y entendidos en todo"; vaya, en las antípodas del "zapatero a tus zapatos" y como si el "todo" no fuera otra cosa que un partido de fútbol- ahora que el Mundial ya ha pasado- sobre el que todo pichichi opina, y defiende con uñas y dientes su opinión por muy disparatada que pueda sonar. Porque ¿quiénes serían estos "entendidos en fútbol"? Pues claro, nosotros-todos-sin excepción somos los entendidos o, ¿quién se atreve a cerrarnos la boca en estos tiempos donde la libertad de expresión cabalga a sus anchas- aunque lo más redondo que hayamos visto en nuestras vidas sea una onza de chocolate?

Y si todo se quedara ahí, quizás ni tan mal. A fin de cuentas el fútbol no deja de constituir una parte más o menos pequeña de todo nuestro humano entramado. Pero no deja ser ciertamente preocupante que el fenómeno de los "sabelotodos" se haya extendido por nuesta tierra como una resbaladiza y peligrosísima mancha de aceite. Porque aquel "saber de todo" ya no se circunscribe al fútbol- ¡ojalá fuera así!- sino, literalmente, a TODO- TODO. Y el cine, que es en lo que yo ando más enredado, no iba a ser una excepción. 

Y lo estaría diciendo a cuenta de que el otro día- sería en cualquier periódico de la pasada Semana Santa (ya me vale)- cayó en mis manos antes de echarlo a la basura de papeles viejos (ya iba siendo hora) un ariculete en el que el tan poco intersante como famoso Artuto Pérez Reverte, escritor - por si alguien se ha olvidado-, se explayaba afirmando categóricamente, como sólo él sabe hacerlo, sobre las Mejores Películas de Cine Religioso. Y Arturo lo tenía bien clarito, como todo-¡qué envidia! (sic), y se lanzaba a la piscina a lo bomba, me imagino- ¡biueno es él!-  y citaba, como si los lectores ya hubiéramos puesto sobre los pupitres nuestros respectivos papeles y bolígrafos, la infumable Las sandalias del pescador, dirigida por Michael Anderson, sí el mismo de la no menos infumable La vuelta al mundo den 80 días, que se cargaba plano a plano la bonita novela de Julio Verne, con la inestimable colaboración de ¡Cantinflas!

Aunque no contento con ello, con conceder la medalla de oro a semejante pastiche, Arturo, siempre tan echao pa´lante-  insistía y reservaba la medalla de plata para El tormento y el éxtasis, la última, y seguramente la peor, de las películas que dirigiera Carol Reed, sí, el de El tercer hombre, el de Larga es la noche con uno de los grandes, éste sí, y al que en los créditos se suele citar como James Mason.

¿Y, en estas penosas circunstancias- y no pretendo "eternizarme"- qué hemos hecho, Arturo, de Bergman, de El séptimo sello, de Los comulgantes o del insigne Dreyer, y de la sublime Ordet o de la no menos sublime pasión de Juana de Arco a la que, por no faltar, no le faltan ni las palabra para ser la estremecedora obra maestra que es? Claro, por lo visto, el cine ya es como el fútbol, y por extensión me temo que como todo el resto de nuestros asuntos.


Y así nos va, todos tan entendidos y expertos, todos hichando pecho, sin parar de hablar, sin dejar el mínimo resquicio a la noble y humilde ignorancia- aquel bendido, sólo sé que no sé nada, que decía Sócrates y que es la antesala del verdadero saber-, donde en lugar de hablar tanto-tantísimo, escucharíamos un poco más sin dejar de estar muy atentos, y más aún en estas penosas circunstancias, a tod@s aquell@s inexpertos que se disfrazan, eso sí: expertamente- por eso hay que tener mucho cuidado- de lo que no son, sólo porque-ellos-lo-valen, ¡ay, Arturo!, y sin reconocer- ¡eso jamás!- que sus conocimientos sobre el tema a debatir son más bien escasos, por no decir que casi-ninguno, porque de todo es imposible saber. Por eso siempre habría que tener "las comillas" bien a mano, o una buena mordaza para tod@s aquell@s que, muy a menudo, hablan más de la cuenta, ¿o no es así, Arturo "a tus zapatos"?

Y lo dejo aquí: porque puede que la Vida no sea, en el fondo, más que un juego. pero os aseguro que ese juego jamás será el fútbol.

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sábado, 1 de agosto de 2026

EL "VIEJO" CONTINÚA SIENDO UN MAESTRO CON LA THOMPSON

Y que los "jóvenes" no se preocupen que ya llegarán,


Y, por favor, que nadie me acuse de resultar discursivo; por lo menos esta vez- jeje

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jueves, 23 de julio de 2026

LO QUE ME DEJÓ EL MUNDIAL: EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO

El Mundial de Fútbol 2026 ha terminado. Consumatus est, como me gusta decir con mis latinejos.

Y quizás sea entonces una buena hora para soltar algunas de las reflexiones que dicho Campeonato me ha sugerido durante el último mes. Y empiezo rapidito para que no se me haga tarde:

- Y voy con lo primero, los minutos de silencio que se guardaron en los estadios, cuando correspondía. Aunque sobre el que se guardó en el partido que enfrentó a Egipto e Irán ya dejé constancia en la entrada en este mismo blog publicada el 27 de junio con el título precisamente de Minuto de silencio. Así que no me repetiré y haré extensiva su enseñanza; una enseñanza, que bien analizada, también resulta dolorosa ya que parece decirnos que en las desgracias el ser humano parece que se hace piña olvidándose de todas las posibles diferencias que pudieran haber y sentir entre ellos; y sin embargo, en las alegrías (¡ay!), no ocurriría lo mismo porque donde allá salta la alegría asoma también la tristeza; donde uno gana siempre lo hará porque hay otro que pierde. Sí, y esto es lo que hay, que diría Vonnegut.

- Y ahora la segunda sugerencia, que haría referencia a las polémicas pausas de hidratación. Tres minutitos en cada una de las dos partes del partido: seis minutitos en total. Pero para los puretas tanto tiempo- sic- rompe el ritmo del juego, las dos partes reglamentadas se convierten ahora en cuatro y que así el fútbol deja de ser fútbol y se convierte en otra cosa. Pero, seamos sincerotes, lo que verdaderamente nos molesta es que en esos seis minutitos adicionales además de hidratarse los jugadores, a nosotros, a los que vemos el partido por tv, nos endiñan una cascada de anuncios, una directísima y precisa publicidad- porqie ¿quién es el guapo que decide levantarse del butacón y dejar de seguir el partido sólo por tres minutitos de anuncios? Claro, ¡todos no los vamos a tragar todos!, que por algo estamos en una pausa para hidratarnos- jeje.

Pero para mí, que sería menos pureta que un caleidoscopio, o más retorcido que un tirabuzón- a elegir- estas pausas de hidratación me han supuesto una grata sorpresa. Cuando no existían, los partidos duraban 90 minutos más 1, 2, 3,..., minutos- normalmente-, unos pocos minutos que el árbitro solía prolongar por diferentes circunstancias que pudieran hecho que el juego hubiera estado detenido; por lo que esos minutos añadidos eran, usando ahora la jerga del baloncesto, auténticos minutos de la basura, donde los jugadores, sobre todo si sus equipos iban ganando, se entretenían en perder el tiempo simulando lesiones o juntándose con el balón en el banderían de corner y a ver quién era el habilidoso que se lo quitaba sin hacerle falta. Sí, un auténtico turre que, ¡hola!, las pausas de hidratación se han encargado, amablemente, de eliminar de los terrenos de juego.

Porque ahora esos 3, minutitos se han convertido, añadiendo los 4 o 5 por los cambios efectudos y ¡los 6 de las pausas de hidratación!, casi en ¡otros 15 minutos!; esto es, en media prórroga que elimina ipso facto la disposición a perder el tiempo porque todavía queda todo un mundo por jugar. 
Y así este Campeonato me ha regalado unos últimos minutos de vértigo donde a nadie ae le ha ocurrido perder el tiempo- ¡claro, si todavía queda un cuarto de hora!- y donde, en su lugar, se ha luchado con el cuchillo entre los dientes- el jugador hidratado está más fresco: a nadie se le sube la bola- hasta el últimísimo segundo. Además estas larguísimas prolongaciones han terminado penalizando y castigando a los equipos menores, a aquellos que no tiene tanto fuelle, ni recambios en el banquillo para mantener las espadas en alto. ¿O no os habéis percatado de cuántos de estos débiles equipos han terminado doblando las rodillas en estas eternas prolongaciones? Nos podían dar penita pero recozcamos que es justo que el equpo con menos recursos entregue la cuchara y deje el banquete, o el Mundial quiero decir, antes de tiempo.

- Y por último, la tercera pero seguramente la más importante de las enseñanzas que me ha chivado el Mundial y me pongo filosófico, como a mí me gusta porque voy a referirme a la tan necesaria trascendencia. En todos los órdenes de la Vida- con mayúsculas, por favor- siempre debemos apelar a esa trascendencia que nos acoja y respalde, que nos haga sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos, que nos empuje hacia arriba y a la que nunca debemos dejar de perseguir; esto es, siempre perfeccionándonos.

Y en las competiciones nacionales de fútbol, como es caso de este Mundial del que venimos disertando, esta trascencencia la encuetran las selecciones en los países a los que representan y que les engloba. Sólo habría que fijarse en Argentina y España, las dos selecciones finalisttas, y extremos opuestos en aquello que quiero exponer. Argentina, desde su beligerante himno, siempre con la vena hinchada, clamando venganza, por las Malvinas, por lo que sea pero siempre con la "patria" en la punta de sus lsbios, dirigiendo las tácticas y movimientos que sus muchachos realizarán sobre el césped. Habitualmente estos equipos suelen tener un plus de compromiso, un plus de fuerza competitiva. Y suelen llevarse el gato al agua; o sea, suelen ganar.

Pero, ¿qué habría pasado en este Mundial 2026, y en concreto, en la finalísima entre Argenttina y España? A este nivel de trascendencia España llevaría todas las de perder, y así habría ocurrido tradicionalmente. La selección española n
o tiene país que le acoja, mime y respalde, no tiene país donde caerse muerto. España sería una mera palabra de 3 sílabas, una teoría (geográfica) que no encuentra práctica en la que pueda desarrollarse. Cada uno es, antes de nada, hijo de su padre y de su madre, cada cual tira por su lado y que los demás se las arreglen como puedan; un país con una mala saluda de hierro, que escribía Ortega; un país que, enfrentado en estas circunstancia con la orgullosa Argentina, debería haber vuelto a casa con la derrota dibujada en su frente y el rabo entre las piernas.

Pero no ha ocurrido así. ¿Qué ha pasado entonces? Pues que Luís de la Fuente, el entrenador de España, ha encontrado un milagrosa solución trascendente. Ya que España, país, no existe, ya que nos quedamos huérfanos de la saludable trascendencia, no bajemos sin embargo los brazos y busquemos la tradcendencia en otra parte. Y Luís, y he aquí su genialidad, la ha enconrtrado, ¡pongamos Equipo en lugar de país!

¿O cuántas veces habéis oído hablar durante estos días de Equipo, de Equpo para arrba, Equipo para abajo, lo único que importa, lo más importante, esa colmena a la que  tantas veces ha aludido
Luís desde la gratificamte lectura de Marco Aurelio y de sus fundamentales e inagotables Meditaciones, porque lo que es malo para la abeja, lo es también para la colmena. Y viceversa. Y entonces el país ya no es país, es colmena, es Equipo trascendente y así se está en disposición de ir a cualquier parte, a ganar un Mundial por ejemplo, a ser, al decir de todos, EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO, la mejor colmena, y olvidémosnos de un país que, de momento, ni está ni se le espera. Porque apelando a este trascendenre y necesario Equipo ya hemos logrado la 2ª Esrella. Y ahora que conocemos el secreto, ¡cuidado!,¡vamos a por más!
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martes, 14 de julio de 2026

SILENT DISCO: QUIZÁS NO TENGAMOS REMEDIO

El otro día recibí el siguiente correo donde, sin poder evitar un escalofrío, pude leer:

¿Te imaginas un montón de gente bailando una música que solo ellos escuchan?


El verano ya llega y queremos celebrarlo con una fiesta creativa. Apunta: dos escenarios con dos DJ pinchando al mismo tiempo, una única pista de baile y una barra de bar, ¿qué tipo de discoteca es esta? ¡Una Silent Disco: silencio fuera y musicón dentro!

El próximo 27 de junio podrás vivir esta experiencia en el Centro Botín, al aire libre tomando un refresco y un pincho para celebrar el inicio del verano como se merece: con amigos, en pareja o en familia. No necesitas saber bailar, solo tener ganas de pasarlo bien.

Al llegar te darán unos auriculares inalámbricos y podrás elegir qué DJ escuchar en cada momento, rock & roll y swing de los años 50 con DJ Boppin Jimmy o house, groove y disco-funk con DJ Ari Karma. Mientras tú bailas una canción, la persona de al lado estará disfrutando de otra completamente distinta.

O sea perfecto: mientras yo escucho MI música; los demás escuchan OTRA; mientras yo BAILO ASÍ, los demás bailan ASÁ, mientras YO ESTOY AQUÍ, los DEMÁS ESTÁN PERO EN OTRO LADO- aunque confío en que aún continuemos en la misma galaxia-jeje-, si siempre ABOGO POR LA SOLIDARIDAD, aquí me encuentro con la INSOLARIDAD MÁS MARCHOSA y... solitaria; o sea, con la SOLIDARIDAD más ladina y más falsa que una moneda de 5€ .  
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