domingo, 16 de agosto de 2026

LA CLAVE ESTÁ EN LA PREGUNTA, ¿CUÁNTOS SOIS?

Ésta es una teoría disparatada con la que pretendería poner un poco de orden y concierto en la problemática que afecta a los migrantes, hoy más de actualidad que nunca- y lo que nos espera, me temo.

La teoría, que no el disparate- que es únicametne de mi incumbencis- me la inspiró la mujer de un amigo que trabaja, mejor dicho, que no para de trabajar como Directora de Producción en los cientos de rodajes, tanto para cine como para televisión y que a cuenta de las suculentas desgravaciones fiscales, se están, hoy por hoy, realizando en nuestra querida tierra vasca  Así que procedo a contarla y luego saco las conclusiones pertinentes con las que pienso que el problema de la inmigración podría ser menos problema.

El caso es que la mujer, Ana por simplificar, tuvo que viajar hace unos meses hasta Islandia para organizar ciertas localiziones que, posteriormente, iban a servir como decorados naturales para una película. Y para eso Ana se fue hasta el 5º Pino, no a hasta la Islandia más o menos poblada, sino hasta el más recóndito rincón de la isla donde ver a un hombre o a una mujer caminando era más extraño en esos parajes que haber visto, en su día, a Fernando Fernán Gómez de buen humor.

El caso es que Ana, con el propósito de buscar albergue para el equipo de rodaje, se dirigió hacia una cabaña que se levantaba en lo alto de una pequeña ladera. Una vez junto a la puerta procedió a golpearla suavemente, no fuera a ser que sus habitantes estuvieran aún durmiendo. Sin embargo, al momento la puerta se abrió y el rostro de un hombre se asomó hacia fuera,

- Buenos días- dijo Ana en un perfecto inglés.

- Buenos días- respondió a su vez el hombre en inglés.

Ana sonrió. Parecía que la cosa no pintaba mal.

- Mire, mi nombre es Ana, y formo parte de un equipo de rodaje que vamos a filmar una película por estas tierras durante seis semanas, por lo que necestitaríamos alojamiento.

- ¿Cuántos sois?- preguntó al momento el hombre.

¡Y paro aquí! Porque es en esa pregunta donde está la clave para solucionar el problema de la migración. Sí, ¿cuántos sois? Porque ésa es la pregunta que habría que formular en Ceuta, pongo por caso y ahora que está tan de moda y llena con su problemática migratoria los titulares de los telediarios, en cuanto aparece algún miembro que inequívocamente pudiera ser señado como migrante.

Y la conversación, entonces, bien podría desarrollarse en los siguientes términos- es mi particular pajota mental-; eso sí, cambiando levemente la entradilla:

- Mi nombre es Mustafá- pongamos por caso- y hemos venido a buscar trabajo.

- ¿¿Cuántos sois?- le preguntaría como quien pregunta por la contraseña- Porque aquí habría trabajo en la construcción para 15 personas.

- Es que nosotroa somos unos 70.000- diría Mustafá.

- Pues- diría después de tragar saliva y recuperarme del susto- aquí podríamos emplear a lo sumo a 20.

- ¿Y qué hago con los 69.980 restantes?

- Pues volveros por donde habéis venido- le contrestaría después de una triste pausa- Lo siento.

Y quizás Mustaffá no me respondiera al momento y me clavara la mirada esperando que yo cambiara mi respuesta, pero ante mi erre-que-erre acabaría dándose por vencido y la vuelta, juntándose con el grupo de 70.000 migrantes que le esperarían a escasos metros. Y se produciría entre ellos una larga conversación, al término de la cual, 20 hombres y mujeres, cuidadosamente escogidos, avanzarían hasta donde me encontraba. Yo les tendería, amablemente, la mano. Ellos me ls estrecharían por turnos y les haría pasar a una oficina donde quedarían legalemte registrados. Y, mientras tanto, a través de la ventana vería a los otros 69.980 migrantes regresando a la csta.

Ahí estuvo la pregunta clave: ¿cuantos sois?Y ahora cambio de tercio y de panorama: un gigantesca y lujjosísima embarcación de recreo atracando en un puerto ad hoc. La pasarella se despliega y un ingente número de millonarios, guiados por el contramaestre, se disponen a bajar a tierra. Pero ahí volvería a estar yo y mi pregunta de rigor:

- Perdón, ¿cuantos sois?

- Tenemos dos pasajeros enfermos, así que somos 2.598.

Y yo, tranquilamente, le contestaría:

- Pues este pueblo es demasiado pequeño. Aquí no podemos dar de comer ni de beber a tanta gente. Fíjese, incluso, si lo hiciéramos, contraviniendo al más común de los sentidos, y ante la demanda disparada tendríamos que subir el precio de los menú, y la gente del pueblo se nos echaría encima como fieras. Así que mejor busquen otro lugar más grande donde echar el ancla.

Y el contramaestre viéndome sumido en el más insobornable y terco de los silencios, echaría las patitas atrás y, subiendo la pasarela, volvería al interior del trasatlántico.

Sí, a veces creo que todo el jaleo este que genera la migración podría arreglarse con esta simple pregunta, ¿CUÁNTOS SOIS? Y ante la respuesta, obraríamos en consecuencia. Y después paz, y después gloria. No parece tan difícil. Y, sin embargo a veces, lo reconozco, parece imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario