lunes, 26 de octubre de 2020

LOU REED, MAÑANA SIETE AÑOS SIN ÉL; Y JOSE Mª, PRONTO SEIS

Yo los cuento uno a uno, y mañana Lou hará ya siete años que no está entre nosotros. No quiero hacer de este blog un plomífero obituario pero siempre que se me ocurra alguna cosa dedicaré a Lou una de estas entradillas. Porque se le echa de menos. Se echa de menos su mala uva, y su profesionalidad, y su empecinamiento en remar siempre contra corriente, siempre fiel a unos principios que, paradójica y sensatamente, iría cambiando con el devenir de los años. Pero semper fidelis a ellos y ellos, los principios, siempre fieles a él. Accidentalmente mudables como lo somos los humanos; esencialmente invariables como lo es la gente que se viste por los pies, como lo era Lou.

Por eso en este enlace os dejo con Open House que canta (¡Y CÓMO!- por eso os transcribo la letra) con John Cale, casi treinta años después de que la Velvet Underground, y ellos mismos se disolviera y se separaran aunque, en realidad, nunca se dijeran ni se dirían adiós.

Please

Come over to 81st street. I'm in the apartment above the bar.

You know you can't miss it.

It's across from the subway

and the tacky store with the mylar scarves.

My skin's as pale as the outdoors moon.

My hair's silver like a Tiffany watch.

I like lots of people around me, but don't kiss hello,

and please don't touch.

It's a Czechoslovakian custom my mother passed on to me.

The way to make friends, Andy is invite them up for tea.

Open house

Open house

I've got a lot of cats.

Here's my favourite. She's a lady called Sam.

Made a paper doll of her - you can have it.

That's what I did when I had St. Vitus dance.

It's a Czechoslovakian custom my mother passed on to me.

Give people little presents so they'll remember me.

Open house

Open house

Someone bring vegetables. Someone please bring heat.

My mother showed up yesterday.

We need something to eat.

I think I got a job today. They want me to draw shoes.

The ones I drew were old and used. They told me to draw something new.

Open house

Open house

Fly me to the moon, fly me to a star.

But there are no stars in a New York sky.

They're all on the ground.

You scared yourself with music. I scared myself with paint.

I drew 550 different shoes today.

It almost made me faint.

Open house

Open house

Open house

Open house

 

Y del gran Jose Mª Latorre, ¿qué deciros? Pues que, en su caso, será el próximo 14N cuando se cumplan seis años sin el mejor crítico de cine que ha habido en este país; en mi modesta opinión, claro. José Mª, siempre lo digo, me enseñó a ver (cine), a leer (libros) y a escuchar (música), por ejemplo, este Tema de Nadia que Nino Rota compusiera para la magistral Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti, una de sus pelis de cabecera, y una de las mías:




Leer más...

viernes, 9 de octubre de 2020

EL MUNDO POR EL DESAGÜE

Este mundo en el que nos está tocando vivir,  o ¿por qué no decirlo más exactamente?, en el que nos está tocando malvivir, parece empeñado en despeñarse por cualquier acantilado. Sí, estas parecen ser las funestas perspectivas de la era post-Covid 19, de esta presente e inacabable pandemia, y de la consiguiente y brutal crisis económica. Además todo indica como cierto ese aserto que yo, por lo menos, no me estoy cansando de escuchar durante estos días y que vendría a decir más o menos, nunca en tiempos tan nefastos, hemos tenido tan nefastos dirigentes para sacarnos del atolladero.

Y en estas circunstancias el mundo despeña. Cuesta abajo y sin frenos. Y suenan las verdaderas alarmas, estridentes como un parque de bomberos enloquecido. Y ese manido y perturbador grito de, ¡sálvese quien pueda, y como pueda (añadiría yo, si me dejan añadir)!, nos sacude en las orejas y nos deja temblando.

Claro que en medio de tanto dramatismo, nuestra primera opción bien pudiera ser volver la vista hacia la primera economía mundial, esos Estados Unidos de América que, además, celebran elecciones el próximo mes de noviembre. Ahí podría clavarse la primera estaca de nuestra salvación. Quizás no fuera un disparate. Pero sin embargo, ¿qué está pasando? Pues que al tan denostado y actual presidente o Donald Trump, sí, el mismo, el impresentable, el maleducado, el zafio, el botarate Donald Trump, el peor, al decir de muchos sesudos analistas, presidente que los Estados Unidos han tenido a lo largo de su historia, cuando ahora se nos presenta una oportunidad que ni pintada para echarle con una bonita patada en el culo de su residencia en la Casa Blanca, eso sí, tras un recuento democrático de los votos depositados en las urnas, su más feroz opositor y el que más interesado debería estar en eso de la patada en el culo, o sea, el Partido Demócrata decide elegir como su más avezado contrincante (sic) al si-te-he-visto-no-me-acuerdo Joe Biden, que en una de sus primeras declaraciones ha asegurado que en caso de ganar no se presentará a las próximas elecciones. Bien estamos, buenas las tenemos. De acuerdo, el muchachito tiene 78 palos. ¡Ahí le gana por 4 a Donald! Peina canas. Y presenta un aspecto más propio de un pulcro sacristán que de todo un candidato a la presidencia de su país. Y, sobre todo, ahora, en estos tiempos Covid y de penurias económicas que corren y cuanto más falta nos hace, según parlotean todos los cerebrines, deshacernos de Trump.

¿O nos estarán engañando a todos? ¿Quieren todos estos prebostes salir de ésta? Pero de verdad,  o por el contrario, ¿estamos más dispuestos a resbalar por el estercolero y a rescatar, después, los restos más potables del naufragio y empezar casi de nuevo, desde el cero coma?

Porque si observo las maniobras que están llevando a cabo las instituciones democráticas estadounidenses estoy más que tentado a pensar de que hay mucha más gente de la que yo creía, dispuesta a cerrar los ojos… y ¡a tirar todo a la mierda! Porque Donald Trump es a la mierda con todo. Y que los demócratas no hayan encontrado, en estos días, un candidato más solvente que Joe Biden para desbancar de Donald es todo un síntoma de que el sabor a mierda tampoco nos debe desagradar demasiado y que Donald es, en realidad, como el pato del mismo nombre, un cascarrabias pero un buen tipo.

Así que, tal vez, el mundo se acabe despeñándose por el basurero. Y sería increíble. Porque cuando nos lo proponemos somos capaces de lo mejor, del Renacimiento y de Venecia. Pero también cuando nos lo proponemos somos capaces de las mayores calamidades o del bochornoso genocidio judío. Y ahora es como si nos apeteciera (¡y vaya usted a saber por qué) decantarnos por lo segundo. En las peores circunstancias, por el desagüe y sin que a nadie parezca importarle mucho más que una mala digestión. A los estadounidenses, por lo menos, más que una mala digestión, el pito de un sereno. Pero ellos continuarán asegurándonos que son la sal de la tierra. Aunque Biden sea más soso que un algodón esterilizado. Por eso dejadme que me aclare la garganta y diga, por si alguien sensato me escucha, ¡socorrrro!




Leer más...

martes, 29 de septiembre de 2020

LGTBI

La revista Anuket (diosa egipcia de la lujuria), de temática LGTBI, convocó este verano un certamen (se pedían poesías entre 15 y 50 versos) de las cuales seleccionarían 30 poemas que se incluirían en el número de septiembre.

A mí, que cualquier cosa me sirve para ponerme en marcha, a pesar de que no ando ni hostia, me picó la curiosidad. ¿Sería capaz de escribir una poesía de temática LGTBI, de no más de 50 versos, yo que, casi siempre, peco de “txapas”? Y por estos derroteros me lo tomé, y puse mis manos a la obra.

Y me salió la poesía que os dejo aquí abajo. La llamé MAGIA y dise así:.

Me tienes perplejo:

cuando te meneas

los cielos se mueven contigo.

El día nos cubre

y nos calienta con su luz,

hasta que las noches nos persiguen

y, entre lunas y risas, nos obligan

a escondernos bajo las sábanas.

Desconozco el secreto que ocultas entre los labios

y menos el que se aprieta entre tus piernas.

He visitado cientos de oráculos

y ninguno ha sabido desentrañar

ni tan siquiera esa sonrisa tuya

que habla sin pronunciar una palabra.

Aunque asumo que,

más allá de cualquier perplejidad,

lo que siempre me cogerá desprevenido,

es la magia en la que envuelves tus besos

y que hace que esta montaña

se enderezca siempre a tu antojo.

Anuket nos informó que se recibieron más de 1300 poesías, de todos los países de habla hispana y de algunos otros como Francia e Italia, y de las cuales seleccionaron las 30 prometidas. MAGIA fue una de las 30. De hecho en la revista (cuyo enlace os dejo aquí para poder descargaros el mencionado número de septiembre; sólo debéis poner vuestro e-mail y contraseña) aparece como la 12.

Todo lo cual, y como no podía ser de otra manera, me congratula. Recibir un reconocimiento, por pequeño que sea, siempre es motivo de alegría, y si no lo es, es porque nunca te han reconocido nada y no sabes, por lo tanto, de qué se trata.

Además todo sea por Anuket, y su pelea a brazo partido por mantener una publicación mensual con estas características, y por las propias LGTBI, que no es más que uno de los colectivos punteros en la lucha contra la censura, que nunca está bien, y más ahora que ya andamos con la mascarilla a cuestas. ¿Os imagináis además con un esparadrapo sobre los labios? ¡¡¡Socorro!!! O peor no-dicho, ¡¡¡Ummmmmm!!!...

https://lektu.com/l/editorial-anuket/revista-literaria-anuket-septiembre2020/14830?af=ghp

Leer más...

domingo, 20 de septiembre de 2020

50 AÑOS SIN JANIS NI JIMI

No tenía intención de rememorar el medio siglo del fallecimiento de Jimi Hendrix y Janis Joplin. Y no porque no se lo merezcan sino porque, a veces, tengo la tentación de pensar que si atendiera desde estas páginas a todos los aniversarios de fallecimientos/nacimientos de personas que me han resultado relevantes por uno o por otro motivo (el otro día el gran Bird), más que un apañadito blog esto parecería un libraco de esos que podemos encontrar en las estanterías de los Registros de cualquier Ayuntamiento o funeraria.

                                           


Pero el caso es que estas conmemoraciones, en el caso de los músicos, ayudan a recuperar algunos viejos rostros y canciones que, en su momento, nos alucinaron y que ya hace tiempo, sí, demasiado tiempo quizás, hemos dejado de ver y escuchar y sin saber, además, muy bien el motivo.

Y además en mi caso particular, y estando como yo suelo estar, dándole siempre vueltas a eso de la música peligrosa vs la música inofensiva, por muy poca intención de acordarme de los 50 años que llevamos ya sin Janis ni Jimi, reconozco que no podía dejar pasar esta oportunidad para enseñar, a los que todavía no entienden eso de la "peligrosidad musical" y continúan en Babia, cómo Janis y Jimi forman parte (y la letra del Hey Joe, de Hendrix que reproduzco debajo es toda una declaración de principios al respecto; y no digo nada del Ball of Chain que canta Janis en Monterrey y que he puesto arriba), de ese selecto y minoritario grupo de "músicos peligrosos".

Sí, de ese mismo selecto y minoritario grupo que hoy en día, desgraciadamente, recibe tan pocas visitas y al que apenas se le apuntan nuevos socios. ¡Lástima! ¡Pero qué se le va a hacer! Así que de momento, QEPD. Ambos dos.  


Hey Joe, where you goin' with that gun of your hand/Hey Joe, I said where you goin' with that gun in your hand, oh/I'm goin' down to shoot my old lady/You know I caught her messin' 'round with another man/Yeah, I'm goin' down to shoot my old lady/You know I caught her messin' 'round with another man/Huh! and that ain't cool/Huh hey hoe, I heard you shot your mamma down/You shot her down now/Hey Joe, I heard you shot your lady down/You shot her down in the ground yeah/Yes, I did. I shot her/You know I caught her messin´around/Messin´around town./Uh, yes I did.. I shot her/You know I caught my old lady messin´round town/And I gave her the gun and I shot her!/Alright/(Ah! Hey Joe)/Shoot her one more time again, baby!Yeah/(Hey, Joe!/Ah, dig it!Ah! Ah!/(Joe where you gonna go?)Oh, alright./Hey Joe, said now/(Hey)/Uh, where you gonna run to now, where you gonna run to?/Yeah./(Where you gonna go?)/Hey Joe, I said/(Hey)Where you goin´to run/To now, where you, where you gonna go?/(Joe!)/I´m goin´way down, way down south/(Hey)/Way down south to Mexico way! Alright!/(Joe)/I, m going down south/(Hey, Joe)/Way down where I can be free!/(Where you gonna...)/Ain´t no one gonna find me babe!
(...go?/Ain´t no hangman gonna>/(Hey, Joe)/He ain´t gonna put a rope around me!/(Joe where you gonna.)/You better believe it right now!/(...go?/I gotta go now!/Hey, hey, hey Joe/(Hey Joe)/You better run on down!/(Where you gonna...)/Goodbye everybody. Ow!(... go?/Hey, hey Joe, what´d I say/(Hey... Joe)/Run on down.((Where you gonna go?)

Leer más...

domingo, 13 de septiembre de 2020

SUERTE PARA TODOS


¿A quién no le gustaría conocer los mecanismos mediante los que se rige la suerte, la buena suerte, por supuesto? Claro, me imagino que a todo el mundo, pero entonces la suerte dejaría de ser la suerte. Porque la suerte si algo es, es aquello que hace referencia a lo imprevisible, a la casualidad que se empeña, en la mayoría de los casos, en desbaratar nuestros planes concienzudamente trazados; entremezclarse, en fin,  con aquello que nosotros, ingenuos donde los haya, pensamos que tenemos totalmente bajo control.

La suerte sería, así, el reverso de aquello que acontece por necesidad o, hablando en plata, de aquello que acontece por pelotas. Y sobre esta circunstancia podríamos citar, por ejemplo, ese tonto ejemplo de arrojar una piedra al aire y esperar a que, tras unos segundos, vuelva a caer sobre la tierra. La ley de la gravitación, descubierta por Newton, y sin ir mucho más lejos, hace que esto de la manzana ocurra por necesidad, por pelotas o porque la naturaleza así lo tiene contemplado.

Pero también los hombres podemos intervenir en el asunto (¿en cuál, no?) e intentar que las cosas se nos presenten así: por pelotas. ¡Buenos somos! Otro ejemplo tonto quizás nos pueda ilustrar al respecto. Si en una baraja de cartas apartamos todos los naipes menos los ases, y después los barajamos, para disimular más que nada, y escogemos una, seguro que esa carta es un as. O sea que habríamos colocado el grado de “por pelotas” en el 100% y el grado de suerte, ahora ya innecesario, en el 0%, lo cual parecería estar enseñándonos, además, que en esta vida las cosas se nos presentan por pelotas o, siendo ya más finos, por necesidad, o por suerte o azar. Y de este modo, nuestros más obstinados esfuerzos se volcarán para conseguir que lo segundo, el azar tienda al 0 y la necesidad al 100. Lo he escrito antes: que todo, todo esté bajo control. Esto nos encanta.

Aunque aquí nos encontraríamos de golpe y porrazo con un problema, el problema gordo. Porque en innumerables ocasiones,  y por innumerables motivos, la suerte no puede ser reducida al 0 ni la necesidad incrementada hasta el 100. Ésta sería la cruda realidad. Y a ella hay que plegarse si insistimos en seguir viviendo y pisando este planeta. No obstante, y como siempre nos pasa, nos revelamos y nos revolvemos contra esa cruda realidad. Y luchamos, a veces mucho más allá de nuestras humanas capacidades (qué le vamos a hacer, sí, el homo sapiens es así de terco) para conseguir que esa necesidad, ese “por pelotas”, se acerque al (tranquilizador) 100 y la suerte, el azar quede reducido a un (inofensivo) 0 patatero.

Y así, todo este tremendo jamacucos me ronda siempre la cabeza cuando recuerdo aquel bonito pasaje de la  novela de Tolstoi Guerra y paz en el que (y hablo de memoria), ante la inminente llegada de la tropas napoleónicas a las fronteras rusas, un coronel del ejército pregunta a uno de sus capitanes, capitán, ¿está todo listo? Y el hombre responde, sí, señor, todo está preparado, ya sólo falta que la suerte nos acompañe.

Sí, me encanta Guera y paz, y me encanta esa respuesta. Es decir, deberemos prepararnos, y a tope, para que la suerte sea 0 pero si no lo conseguimos confiar en que nos acompañe; o sea, que la suerte sea, en este caso, buena suerte, porque muy a menudo es comulgar con ruedas de molino intentar que, en todos nuestros humanos y mundanos asuntos (como sí sucede, en cambio, con muchos asuntos mundanos y naturales, cfr,- la gravedad), la suerte sea igual a 0 y que, por lo tanto, nos traiga al pairo que nos acompañe o no.

Y finiquitaría con esto de la suerte recordando el prodigioso putt que embocó, hace pocos días, desde 20 metros Jon Rahm en el último hoyo del último BMW Championship, y que le sirvió para alzarse con la victoria en el desempate contra Dustin Johnson. A algunos puede parecerles que la suerte, la folla, la txiripa habría decidido tenderle la mano por su cara bonita, pero a mí se me abre, entonces, otra cosa: como un cielo radiante donde resuenan las sabias palabras que solía pronunciar el gran y siempre añorado Severiano Ballesteros: cuando más trabajo, más suerte tengo. Éste sería el quid. Y es que si la suerte se niega a ser 0, como nos pasa casi siempre, mejor será que nos acompañe como el mejor y más leal coleguita. Y para eso, hay que currar. Severianus dixit.

Y ahí radica el secreto: trabajar duro, muy duro- y esto todos, sin excepción, lo podemos hacer- para que la suerte deje de sernos esquiva y traicionera y se incrementen con ello nuestras posibilidades de tenerlo todo bajo control o, en los términos con los que se conjuraba aquel capitán de Guerra y paz, conseguir que la suerte nos acompañe.





Leer más...

domingo, 9 de agosto de 2020

COVID-19 Y HITCHCOCK: SUFRIR O DISFRUTAR LA VIDA


En estos tiempos de covid o de la covid-19, qué más da que tenga un número como apellido, se nos vuelve a plantear un eterno problema; sí, EL eterno problema: ¿cómo afrontar las dificultades, los malos rollos que nos va lanzando la vida sobre las espaldas? Y sobre este punto, o al hilo de la respuesta que demos a esta pregunta, tengamos por seguro que nuestra existencia tomará unos u otros derroteros, uno u otro carácter.

Aunque hablando en plata, y para entendernos ya o, por lo menos, para que alguien me entienda a mí y lo que quiero explicar en esta nueva entrada a cuenta de la maldita pandemia que nos atosiga un día sí, y otro también y peor, concretaría en que dos son las respuestas o las alternativas a poner sobre la mesa ante la pregunta planteada. Quizás haya más, quién sabe, este mundo es inconmensurable aunque en estas dos respuestas que transcribo me parece que pueden entrar muchas otras que se quedan en el aire sin que nadie acierte a ponerles un nombre. Vamos que la respuesta o la cuestión yo la dirimiría entre SUFRIR la situación que nos pone frente a los ojos el covid o DISFRUTAR, en la medida que el jodido virus nos deje, y luchando siempre contra viento y marea y respetando las consignas (todos sabemos cuáles, no las voy a repetir) que nos lanzan los expertos.

Sí, tal vez a esto se reduzca todo: a sufrir la vida o a disfrutar la vida; y repito, disfrutarla sin ser un incendiario, disfrutarla importándome lo que les sucede a los demás porque ya lo he escrito muchas veces, yo soy los demás. Todo depende del lugar desde donde me mire.

Y para que esto se entienda todavía mejor, y ya que aún ando dándole vueltas al bueno de Hitchcock, se me ocurre recurrir a dos películas suyas o, mejor dicho, a dos de sus actrices favoritas para explicar esto de SUFRIR o DISFRUTAR la vida.
            
Una de las películas sería la excelente Encadenados, con Ingrid Bergman compartiendo el protagonismo con un Cary Grant, que nunca se mostró más antipático y soseras. Y así, cuando vemos o volvemos a ver la película nos daríamos perfecta cuenta de lo que estoy tratando de decir: Ingrid Bergman SUFRE las situaciones que le plantea el argumento de Encadenados, Ingrid Bergman SUFRE con cualquier giro que toma el guión; Ingrid Bergman es una pura congoja, un bajonazo; sí, definitivamente Ingrid Bergman SUFRE la vida.

Y entonces no es casual que, posiblemente, entre la cara de palo de Cary Grant y los agobios de Ingrid Bergman, los dos aporten un impagable grano de arena a la que es, seguramente, la película menos disfrutona de Hitchcock, aquélla donde las sonrisas del espectador más brillan por su ausencia.

Pero ahora demosle la vuelta a la tortilla y vayámonos hasta la no menos excelente La ventana indiscreta, y hasta Grace Kelly. Porque Grace, a diferencia de Ingrid, DISFRUTA con las situaciones, con el argumento y con cada giro que va tomando el guión de la película, y a pesar de los pesares o gracias a ellos. Porque verla entrar en el apartamento del supuesto asesino, en la auténtica guarida de los ladrones moviéndose como si de un juego estuviera participando, lanzando inocentes miradas y guiños a los ojos de unos estupendos Jimmy Stewart y Thelma Ritter, mientras estos observan, desde la ventana de enfrente, sobrecogidos ante la ignorancia de Grace de que el asesino ha vuelto a entrar, por sorpresa, en su apartamento y está a punto de descubrirla… , es toda una declaración de intenciones.

Cierto es que el tono, más o menos amable, de La ventana indiscreta es bien diferente de la sequedad que destila Encadenados, pero no es menos cierto que las distancias que representan Ingrid y Grace son, igualmente, siderales. Si Ingrid SUFRÍA la vida, Grace la DISFRUTA.O si no, ¿quién puede extrañarse hoy en día porque el severo, rígido y sesudo intelectual, y uno de los padres del neorrealismo cinematográfico, Roberto Rossellini eligiera a Ingrid por esposa, y que el príncipe Rainero, consorte de ese pequeño reino del dolce fare niente, también conocido como Mónaco, lo hiciera con Grace?

Porque a esto es a lo que quería ir cuando me plantaba la situación que vivimos con el covid. El bicho está ahí, correcto. Pero tomémoslo, ya sé que es difícil o, incluso, disparatado, como parte de este diabólico juego que nos plantea a diario la vida y DISFRUTEMOS con la-que-está-cayendo o tengamos siempre la DIVERSIÓN como objetivo, a la Grace Kelly de Hitchcock y a su impagable ventana como referencia, y dejemos, por unos meses aparte, a la llorona, triste y SUFRIDORA Ingrid, a la Ingrid Bergman de Encadenados (¿o no rodaría, después, con el mismo Hitchcock Atormentada, película y título que le venían, y ya que hemos hablado de enlaces matrimoniales, como anillo al dedo?) que nos quiere enseñar que esta vida no es un camino de rosas sino una tortura china donde el buen humor queda siempre fuera de lugar. Y sobre esto, hoy por lo menos, no quiero tomar apuntes; haré oídos sordos y que la señorita Ingrid me perdone si, de momento, y mientras dura esto del covid, le pongo la capucha al boli.


Leer más...

martes, 28 de julio de 2020

HITCHCOCK Y MR. MEMORY: SU FINAL MÁS HERMOSO

Para Norberto (él ya sabe porqué)

Cuando me han preguntado por mis directores de cine favoritos, cosa que tampoco han hecho tantas veces, tampoco mi opinión es tan “sagrada”, yo siempre he respondido que Alfred Hitchcock y Federico Fellini, y no precisamente por ese orden, sino sin orden ni concierto; o sea que lo mismo me da uno primero que otro, porque para mí los dos son “los más grandes”, los que “más grandes películas” han rodado a lo largo de sus carreras.

Pero por otro lado también he defendido siempre que una gran película debe tener un gran final; un final que se recuerde y que no te importe volver a ver una y otra vez, disfrutándolo a tope. En este sentido Fellini cumple con la regla. Los finales de Roma, El Casanova, 8 ½, Satyricon, Los clowns, La strada, etc. etc. no tienen desperdicio. Y el nudo en la garganta lo tienes garantizado mientras visionas esas secuencias o las revisas mil veces si hace falta.

Pero, sin embargo, con Hitchcock, sucede algo curioso. Sus películas para mí no tienen grandes finales a pesar de ser grandes películas. No es un gran finalizador, un gran "matador" pero hasta con eso el maestro inglés sabe plasmar su originalidad y excepcionalidad, y allá donde pone la cámara y su voz de “acción”, pone su talento. Por eso reconozco que sería un agravio no mencionar alguno, no muchos como Fellini, pero sí alguno de sus inolvidables finales: el de Vértigo con James Stewart plantado en lo alto un campanario, curado de su agarofobia pero absolutamente destrozado, o el de Los pájaros, con las aves adueñadas del pueblecito costero y suponiendo una amenaza que no se cierra con el final de la película sino que continúa más allá del negro que corta la ficción, aterradoramente sine die, y sobre todo y para mí, el favorito, el final en el teatro de los 39 escalones, una vieja película de su época británica, de 1939, justo antes de que el orondo director pegara el salto hacia las colinas hollywoodienses.

Y es que el final de 39 escalones siempre me ha tocado la fibra como pocas cosas lo han hecho, con el fantástico personaje de Mr. Memory, un buen hombre, un profesional que trabaja en un espectáculo de variedades gracias a su prodigiosa memoria y en cuya cabeza la organización de espionaje llamada, precisamente, los 39 escalones ha introducido unos informes secretos, haciéndoselos memorizar, para evadirlos, inocentemente, junto a su persona de Inglaterra.

Sin embargo la Policía, persiguiendo al clásico culpable-inocente  de Hitchcock,  acordona el teatro y el tiroteo con los espías termina matando a Mr. Memory. No obstante, mientras el hombre expira es preguntado por los 39 escalones a lo que como el impecable profesional que es, responde que se trata de una organización de espías que pretende evadir de Inglaterra importantísimos secretos militares. Dicho lo cual, orgulloso, pregunta, ¿es correcto, señor? A lo cual, tras elogiar su sorprendente memoria, Robert Donat responde que sí. Y Mr. Memory sonríe, le da las gracias y muere… Sin duda, a Mr. Memory su arte le cuesta la vida. ¡Quién da más!

Sí, me encanta, y cada vez que lo veo, me digo que ese final de los 39 escalones quizás sea el mejor final de Hitchcock, el que más me gusta; y seguro que el que más me ha emocionado desde que lo vi por primera vez... hace ya un porrón de años.






Leer más...