Acabo de terminar de leer las 7 novelas que componen En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, uno de esos puntuales de la Literatura Universal que todos deberían leer, por lo menos una vez en la vida. Así me lo propuse yo cuando empecé por la primera, Por el amor de Swann, allá por 2014, coincidiendo con el centenario de la novela. Luego, he ido a libro por año hasta terminar la serie este 2022 con El tiempo recobrado.
Y me he quitado el sombrero ante la descomunal tarea que Proust llevó al mejor puerto. Y aunque debo reconocer que la novela, en su conjunto, no me ha apasionado, sí que, a sombrero quitado, me descubro ante su segunda entrega o A a la sombra de las muchachas en flor, para mí la mejor de las 7 que componen el conjunto, todo un prodigio de sensibilidad como, casi nunca, he tenido ocasión de disfrutar, y ante decenas de pasajes de sus otras compañeras de viaje que no me dejan, precisamente, indiferente.
Lo compruebo cuando, una vez terminada la lectura de la novela en cuestión, repaso aquellos pasajes que más me han interesado y que, por ello, he subrayado- ¡a lápiz!- y me doy, entonces, cuenta que esos pasajes bien que podrían engrosar, a su vez, otra pequeña-gran novela- como si de dos muñecas rusas se trataran: una en el interior de la otra. Entonces sí, y aunque a primera vista no me lo haya parecido, En busca del tiempo perdido, además de su bonito título, es una obra maestra (aunque, en su totalidad, no me haya apasionado).
Y si para muestra de lo que digo sirviera un botón, extraería de la última entrega, de El tiemporecobrado un excelente momento, más o menos, extenso, y al que mientras le ponía los ojos encima, hacía aflorar en mi (calenturienta) mollera la escena que Alfred Hitchcock diseñara casi 60 años más tarde para la aparición de Judy salida de entre los muertos y reconvertida en Madeleine en su inagotable Vertigo.
Por eso las obras de Proust y de Hitchcock son cumbres de nuestra cultura. Las dos saben buscarse, encontrarse y reencontrarse, ser siempre las mismas, pero siempre diferentes, inagotables en sus enseñanzas.
Y ya os dejo "trankis". Primero, la página de El tiempo recobrado. En ella yo leía hace unos días: (...) como un aviador que, rodando penosamente en tierra, despega bruscamente, me iba elevando despacio hacia las silenciosas alturas del recuerdo. En París, esas calles se destacarán siempre para mí en una materia distinta de las demás. Cuando llegué a la esquina de la Rue Royale, donde estaba en otro tiempo el vendedor de aquellas fotos que tanto le gustaban a Francisca, me pareció que el coche, arrastrado por centenares de antiguas vueltas, no podría hacer otra cosa que girar por sí mismo. No atravesaba yo las mismas calles que los transeúntes que pasaban aquel día, sino un pasado deslizante, triste y dulce. Por otra parte, se componía de tantos pasados diferentes que me era difícil reconocer la causa de mi melancolía... Y después, ¡dentro vídeo!, la increíble secuencia de Vertigo a la que la página de El tiempo recobrado me remite como un imán. No sé. Pero sí, ahora una me lleva a la otra (a la de Proust, que desconocía hasta hace unos días). Y la otra, a la una.
En 1939 el incomparable Benjamin Britten compuso
unos bonitos lieders basándose en las Iluminaciones del no menos insigne poeta francés Arthur Rimbaud.
Yo las escuchaba el otro día, para lo
cual, para que la audición fuera más completa,
me había descargado los textos de Rimbauid en el original francés y con su
traducción al español. Y cuál no sería mi sorpresa cuando creí, o me dio por
confundir o entrelazar los versos de Rimbaud (ese inicio que reza, Sólo yo tengo la clave de este desfile
salvaje) con los que casi 1 siglo después utilizara el no menos grande Lou
Reed (sí, Lou again!) para su
demoledor desfile de Halloween o Haloween
Parade incluido en su New York, y
que yo mismo he traducido más mal que bien, pero con mucho gusto (se admiten,
¡cómo no!, discrepancias y sugerencias).
Y ahora aquí os van las dos, pero Las Iluminaciones en una increíble versión (a la que no he podido resistir) con la bellísima soprano canadiense Barbara Hannigan cantando y ¡dirigiendo a la vez (lo nunca visto, por lo menos por mí)!; y el Halloween Parade, con Lou al aparato y en directo. Con
paciencia os aseguro que las dos merecen (y mucho) la pena.
Ce sont des villes! C'est un peuple
pour qui se sont montés ces Alleghanys et ces Libans de rêve! Des chalets de
cristal et de bois se meuvent sur des rails et des poulies invisibles. Les
vieux cratères ceints de colosses et de palmiers de cuivre rugissent
mélodieusement dans les feux…Des cortèges de Mabs en robes rousses, opalines,
montent des ravines. Là-haut, les pieds dans la cascade et les ronces, les
cerfs tettent Diane. Les Bacchantes des banlieues sanglotent et la lune brûle
et hurle. Vénus entre dans les cavernes des forgerons et des ermites. Des
groupes de beffrois chantent les idées des peuples. Des châteaux bâtis en os
sort la musique inconnue…Le paradis des orages s'effondre…Les sauvages
dansent sans cesse la fête de la nuit…
Quels bons bras, quelle belle heure me
rendront cette région d'où viennent mes sommeils et mes moindres mouvements?
¡Son ciudades! ¡Un pueblo para el que se levantaron esos Alleghanys y
esos Líbanos de ensueño! Chalés de cristal y madera que se mueven sobre
raíles y poleas invisibles. Los viejos cráteres ceñidos por colosos y
palmeras de cobre rugen melodiosamente entre las llamas... Cortejos de Mabs
con atuendos rojos, opalinos, ascienden los barrancos. Arriba, con las patas
en la cascada y las zarzas, los ciervos maman de Diana. Las Bacantes de los
suburbios sollozan y la luna arde y aúlla. Venus entra en las cavernas de los
herreros y los ermitaños. Grupos de campanarios cantan las ideas de los
pueblos. Desde castillos construidos con huesos sale la música desconocida...
El paraíso de las tormentas se derrumba. Los salvajes bailan sin cesar la
fiesta de la noche.
¿Qué brazos bondadosos, qué hermosa
hora me devolverán a esta región de donde vienen mis sueños y mis menores
movimientos?
3a. Phrase
J'ai tendu des cordes de clocher à clocher; des guirlandes de fenêtre à
fenêtre; des chaînes d'or d'étoile à étoile, et je danse.
He tendido cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de ventana a
ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y bailo.
3b. Antique
Gracieux fils de Pan! Autour de ton front couronné de fleurettes et de
baies, tes yeux, des boules précieuses, remuent. Tachées de lies brunes, tes
joues se creusent. Tes crocs luisent. Ta poitrine ressemble à une cithare, des
tintements circulent dans tes bras blonds. Ton cœur bat dans ce ventre où
dort le double sexe. Promène-toi, la nuit, en mouvant doucement cette cuisse,
cette seconde cuisse et cette jambe de gauche.
¡Gentil hijo de Pan! En torno a tu frente coronada de florecillas y de
bayas, tus ojos, bolas preciosas, se agitan. Manchadas de heces pardas, tus
mejillas se hunden. Relucen tus colmillos. Tu pecho parece una cítara,
circulan tintineos por tus brazos rubios. Tu corazón late en ese vientre
donde duerme el doble sexo. Paséate, de noche, moviendo suavemente ese muslo,
ese segundo muslo y esa pierna izquierda.
4. Royauté
Un beau matin, chez un peuple fort doux, un homme et une femme superbes
criaient sur la place publique: "Mes amis, je veux qu'elle soit
reine!" "Je veux être reine!" Elle riait et tremblait. Il
parlait aux amis de révélation, d'épreuve terminée. Ils se pâmaient l'un
contre l'autre.
En effet ils furent rois toute une
matinée où les tentures carminées se relevèrent sur les maisons, et toute
l'après-midi, où ils s'avancèrent du côté des jardins de palmes.
Una hermosa mañana, en un pueblo muy amable, un hombre y una mujer
extraordinarios gritaban en la plaza pública. "¡Amigos míos, quiero que
ella sea reina!" "Quiero ser reina". Ella reía y temblaba. Él
hablaba a los amigos de revelación, de prueba terminada. Caían extasiados el
uno junto el otro.
De hecho fueron reyes toda una mañana
en que las colgaduras carmesíes se desplegaron en las casas, y toda la tarde,
en que juntos avanzaron por los jardines de palmas.
5. Marine
Les chars d'argent et de cuivre—
Les proues d'acier et d'argent—
Battent l'écume,—
Soulèvent les souches des ronces.
Les courants de la lande,
Et les ornières immenses du reflux,
Filent circulairement vers l'est,
Vers les piliers de la forêt,
Vers les fûts de la jetée,
Dont l'angle est heurté par des tourbillons de lumière.
Los carruajes de plata y de cobre,
Las proas de acero y de plata,
Baten la espuma,
Levantan las cepas de las zarzas.
Las corrientes del páramo
Y las roderas inmensas del reflujo
Fluyen circularmente hacia el este,
Hacia los pilares del bosque,
Hacia los fustes de la escollera,
Cuya esquina golpean torbellinos de luz.
6. Interlude
J'ai seul la clef de cette parade sauvage.
Solo yo tengo la clave de esta parada salvaje.
7. Being Beauteous
Devant une neige
un Être de Beauté de haute taille. Des sifflements de morts et des cercles de
musique sourde font monter, s'élargir et trembler comme un spectre ce corps
adoré: des blessures écarlates et noires éclatent dans les chairs superbes.
Les couleurs propres de la vie se foncent, dansent, et se dégagent autour de
la Vision, sur le chantier. Et les frissons s'élèvent et grondent, et la
saveur forcenée de ces effets se chargeant avec les sifflements mortels et
les rauques musiques que le monde, loin derrière nous, lance sur notre mère
de beauté, —elle recule, elle se dresse. Oh! nos os sont revêtus d'un nouveau
corps amoureux.
O la face
cendrée, l'écusson de crin, les bras de cristal! Le canon sur lequel je dois
m'abattre à travers la mêlée des arbres et de l'air léger!
Ante una nevada, un Ser de Belleza de elevada estatura. Silbidos de
muerte y círculos de música sorda hacen subir, ensancharse y temblar como un
espectro a este cuerpo adorado; heridas escarlatas y negras estallan en las
carnes magníficas. Los colores propios de la vida se oscurecen, danzan, y se
disipan en torno a la Visión, en el taller. Y los escalofríos se levantan y
gruñen, y el furioso sabor de estos efectos cargándose de los silbidos
mortales y las roncas músicas que el mundo, allá lejos tras nosotros, lanza
sobre nuestra madre de belleza, ella retrocede, se yergue. ¡Oh!, nuestros
huesos se han revestido de un nuevo cuerpo enamorado.
¡Oh la faz cenicienta, el escudo de
crin, los brazos de cristal! ¡El cañón sobre el que debo arrojarme por entre
la maraña de árboles y el aire leve!
8. Parade
Des drôles très solides. Plusieurs ont exploité vos mondes. Sans besoins,
et peu pressés de mettre en œuvre leurs brillantes facultés et leur
expérience de vos consciences. Quels hommes mûrs! Des yeux hébétés à la façon
de la nuit d'été, rouges et noirs, tricolorés, d'acier piqué d'étoiles d'or;
des facies déformés, plombés, blêmis, incendiés; des enrouements folâtres! La
démarche cruelle des oripeaux! Il y a quelques jeunes…
O le plus violent Paradis de la
grimace enragée!…Chinois, Hottentots, bohémiens, niais, hyènes, Molochs,
vieilles démences, démons sinistres, ils mêlent les tours populaires,
maternels, avec les poses et les tendresses bestiales. Ils interpréteraient
des pièces nouvelles et des chansons "bonnes filles." Maîtres
jongleurs, ils transforment le lieu et les personnes et usent de la comédie
magnétique…
(J'ai seul la clef de cette parade sauvage.)
Robustísimos bribones. Muchos han explotado vuestros mundos. Sin
necesidades, y poco dispuestos a poner en práctica sus brillantes talentos y
su experiencia de vuestras conciencias. ¡Qué hombres tan maduros! ¡Ojos
alelados a la manera de la noche de estío, rojos y negros, tricolores, de
acero punteado por estrellas de oro; semblantes deformes, plomizos, lívidos,
incendiados; alocadas voces roncas! ¡El andar cruel de los oropeles! - Hay
algunos jóvenes -...
¡Oh el más violento Paraíso de la
mueca rabiosa!... Chinos, hotentotes, zíngaros, necios, hienas, Molocs,
viejas demencias, demonios siniestros, mezclan giros populares, maternales,
con poses y ternuras bestiales. Interpretarían piezas nuevas y canciones para
"señoritas" (picantes). Expertos juglares, transforman el lugar y
las personas y utilizan la comedia magnética...
(Solo yo tengo la clave de esta parada salvaje.)
9. Départ
Assez vu. La vision s'est rencontrée à tous les
airs.
Assez eu. Rumeurs
de villes, le soir, et au soleil, et toujours.
Assez connu. Les arrêts de la vie. O Rumeurs et Visions!
Départ dans l'affections et le bruit neufs!
Visto lo suficiente. La visión se ha vuelto a encontrar en todos los
aires.
Tenido lo suficiente. Rumores de las
ciudades, al anochecer, y al sol, y siempre.
Conocido lo suficiente. Los parones de la vida. - ¡Oh Rumores y Visiones!
¡Partida hacia el afecto y el ruido nuevos!
HALLOWEEN PARADE, DE LOU REED
Ha llegado un hada desde el centro de la ciudad vociferando el "Proud
Mary" There's a down town fairy singing out "Proud
Mary"
Mientras cruza Christopher Street As she cruises Christopher Street
Y alguna que otra Reina del Sur actúa a gritos y sin nada de “glamour” And some Southern Queen is acting loud and mean
Donde los muelles y las Malas Tierras se juntan Where the docks and the Badlands meet
A este Halloween hay que venir bien convencido
This Halloween is something to be sure
Especialmente para estar aquí sin ti. Especially to be here without you
Veo a una Greta Garbo y a un Alfred Hitchcock There's a Greta Garbo and an Alfred Hitchcock
Y a algún semental jamaicano negro And some black Jamaican stud
A cinco Cenicientas y a algunos travestis con trajes de cuero There's five Cinderella's and some leather drags
Casi me caigo de culo. I almost fell into my mug
Veo también a una (Joan) Crawford, a una (Bette) Davis y a un pegajoso Cary
Grant There's a Crawford, Davis and a tacky Cary Grant
Y algunos Homeboys, venidos desde el Bronx, buscando problemas
And some Homeboys lookin' for trouble down here from
the Bronx
Pero no hay ningún Harry ni ninguna Virgen María But there ain't no Harry and no Virgin Mary
No volverás a escuchar esas voces otra vez. You won't hear those voices again
Y Johnny Rio y Rotten Rita And Johnny Rio and Rotten Rita
No volverás a ver esas caras otra vez. You'll never see those faces again
A este Halloween hay que venir bien convencido This Halloween is something to be sure
Especialmente para estar aquí sin ti Especially to be here without you
Están los Born Again Losers y los Lavender Boozers There's the Born Again Losers and the Lavender Boozers
Y algún equipo de crack que ha llegado desde Washington Heights And some crack team from Washington Heights
Los chicos de la Avenido B, las chicas de la Avenida D The boys from Avenue B, the girls from Avenue D
Una Campanita con mallas. A Tinkerbell in tights
Esta celebración en cierta manera me deprime This celebration somehow gets me down
Especialmente cuando veo que tú no andas por aquí
Especially when I see you're not around
Ni hay un Peter Pedantic diciendo cosas bonitas There's no Peter Pedantic saying things romantic
En latín, griego o spic In Latin, Greek or Spic
No hay un Tres Bananas o un Brandy Alexander There's no Three Bananas or Brandy Alexander
Mezclando todos sus licores Dishing all their tricks
Es una sensación distinta la que embarga hoy It's a different feeling that I have today
Especialmente cuando sé que tú te has ido Especially when I know you've gone away
Hay una chica del Soho con una camiseta que dice "te la mamo" There's a girl from Soho with a t-shirt saying "I
Blow"
Está con el "dame cinco, dos más tres" She's with the "Jive five, two plus three"
Y las chicas para asegurarse el cobro están ofreciendo tarifas reducidas And the girls for pay dates are giving cut rates
O, incluso, haciéndolo gratis Or else doing it for free
El pasado sigue llamando, llamando, llamando a mi puerta The past keeps knock, knock, knocking on my door
Y no quiero escucharlo más And I don't want to hear it anymore
Ningún consuelo por favor para sentirme deprimido No consolations please for feelin' funky
Tengo que poner mi cabeza por encima de los pies I got to get my head above my knees
Pero eso me vuelve loco y hace que me sienta triste But it makes me mad and that makes me sad
Y entonces empiezo a helarme de frío And then I start to freeze
En el fondo de mi mente tenía miedo que esto pudiera ocurrir
In the back of my mind I was afraid it might be true
En el fondo de mi mente tenía miedo que esto pudiera deberse a ti In the back of my mind I was afraid that they meant
you
El Desfile de Halloween (Desfile de Halloween) The Halloween Parade (Halloween Parade)
En el desfile de Halloween (Halloween Parade) At the Halloween parade (Halloween Parade)
En el desfile de Halloween (Halloween Parade) At the Halloween parade (Halloween Parade)
Os veo el próximo año, en el desfile de Halloween (Halloween Parade) See you next year, at the Halloween parade (Halloween
Parade)
Se me ocurrió el otro día y ahora, al hilo de estas
jornadas pre-electorales, me he decidido a lanzarlo a la palestra. No se trata
tanto de nueva idea sino, más bien, de la misma idea pero vista desde la orilla
de enfrente. Por eso utilizo a Copérnico, al astrónomo polaco que sentó las
bases para sostener que el Sol no giraba, como así se había creído durante
miles de años, en torno a la Tierra y que, en realidad (aunque nos doliera en
lo más hondo del amor propio) era Ésta quien lo hacía alrededor del astro rey.
Vale, de acuerdo, ¿pero qué tienen que ver con el
Athletic estas teorías copernicanas? Y yo creo que, y me habría dado cuenta de
repente, bastante mucho. Porque siempre
habría pensado que mi Athletic es, en potencia, un gran equipo de fútbol que,
por sus innatas características, baja su nivel competitivo cuando disputa sus
partidos fuera de sus tierras, en otros feudos que San Mamés no riega, ni sobre
los que no pone su bendita mano encima.
Y, entonces, si alguien me preguntara por la razón
de este bajo rendimiento yo le apuntaría, precisamente, a esas características innatas a las que he
aludido líneas arriba y que, más o menos, todos conoceríamos. El Athletic se
nutre con jugadores salidos de su cantera y/o nacidos y criados en Euskadi. Y
en tales circunstancias siempre me habría parecido lógico pensar que cuando el
equipo jugaba en casa lo hacía en su
casa de verdad, en ésa que le habría visto nacer y crecer, y delante no tanto
del público en general, sino de una hinchada con las que le uniría mucho más que una grada y un césped. Sí, también nosotros seríamos más de familia que
de abonados. Como Correos.
Y así lo había creído yo desde siempre. Y así
justificaba yo, por ejemplo, que mi Athletic en San Mamés fuera capaz de
ofrecernos tardes gloriosas o en la última, en un partido vibrante, ese rotundo
2-0 (¡y sin extranjeros!) contra el Atlético de Madrid, vigente campeón de Liga
en aquel momento pero que, por idénticos motivos a la semana siguiente,
ofreciera una imagen patética en Granada trayéndose en sus maletas un 1-0 (¡y
sin extranjeros!) en un partido para olvidar. Claro, Granada no es Euskadi y
allí el equipo está huérfano, no se ve a su gente por ninguna parte, ni siente
el orgullo que estos le tramiten, ni el siri-miri, ni los verdes de Artxanda,
ni los muros de la Misericordia. Y no juega, deambula. A la espera de que en
apenas siete días pueda volver a sentirse arropado por su ambiente, por ese
ambiente en el que todos sus jugadores han nacido y crecido.
Esto pensaba yo, sí,… hasta hace unos días cuando,
de repente, Copérnico y su giro de cintura (¿quién me lo iba a decir?), me
habrían sacado dolorosamente de mi (ingenuo) error. Porque mi Athletic no es el
gran equipo de fútbol que yo creía (en potencia) que era sino más bien una
medianía como lo confirma no el engañoso 2-0 contra el Atlético sino el más
atinado 1-0 de Granada que enlaza a las mil maravillas con su prolongada
ausencia de Europa y con tantos y tantos reveses y bofetadas que los
aficionados sufrimos en nuestras ilusiones, y a los que no acabamos de dar
crédito (puede que este artículo les
sirva, como me sirvió a mí, para ver las cosas de otra manera). Porque eso sí, en cuanto el equipo disputa sus partidos sobre el verde de su
Catedral el equipo se crece, el equipo es capaz de rendir al 200% (¿cuántas
veces lo habremos visto boquiabiertos?), el equipo muerde, el equipo atemoriza
y arrincona a sus rivales, el equipo parece otro.
Pero amigas y amigos,
esto es una persistencia en el error, creer en el otro en lugar de en este,
creer que es el Sol quien gira alrededor de la Tierra y no al revés. Copérnico
hace ya más de V siglos que nos habría sacado de esta sinrazón. ¡Es la Tierra
quien da vueltas en torno al Sol! y mi Athletic, un equipito digno, meritorio (por aquello de “los jugadores de la
tierra”) pero equipito al fin y al cabo, al que, de momento, y aunque nos
cueste un mundo reconocerlo, no se puede pedir mucho más. El 1-0 que nos trajimos
de Granada es más que un aviso para navegantes, es la regla con la que debemos medirnos. Pero para sacar, entonces, TODAS NUESTRAS FUERZAS DE ESAS MISMAS Y RECONOIDAS FLAQUEZAS. Porque todo lo que no sea eso, sacar al otro equipo de este equipito, será pegarnos con un canto en los dientes o seguir
creyendo que el Sol gira en torno a la Tierra.
En el Guggenheim se
exponía desde febrero la prometedora muestra Del Fauvismo al Surrealismo: obras maestras del Musée d´Art Moderne de
Paris, una selección que reunía una serie de piezas fundamentales de los
movimientos de vanguardia de los primeros años del siglo XX.
Pero, como todo lo que
empieza, terminó. En mayo. Y a mí (como siempre) casi me coge el toro.
Todo para el último día. Y eso que tenía la muestra marcada con boli en la
cabeza. Pero ni por ésas. Y eso que la muestra tenía todas las pintas de ser
una de ésas que sé que me van a gustar: pocas salas, o sea, pequeña, o sea, que
sin tiempo de perderse ni un solo detalle por insignificante que pudiera
parecer a simple vista. Vaya, una exposición para meterse y disfrutarla a tope.
Pero casi me la pierdo.
Pero casi… gracias a Dios, Y así pude encontrarme y no perderme el Retrato de
mujer con ojos azules que pintó Modigliani y que en tantos libros de texto,
en mis años escolares, había visto pero que realmente no había visto. Y ahora,
por fin, me tocaba el turno: lo veía y lo veía en vivo y en directo. Una
gozada. Os lo dejo aquí para que también lo disfrutéis vosotros. Y es que
a mí esas líneas curvas y estirada me traen siempre al recuerdo el
imprescindible magisterio de El Greco. Y en esta ocasión, porque por eso las
obras maestras (¿y quién dice que el Retrato…,
de Modigliani no lo sea?) siempre nos reservan alguna sorpresita, aquella tarde
esos increíbles ojos azules me llevaron hasta… la ¡Velvet Underground! y su también increíble Pale Blue Eyes. Por lo que ahí os va también la canción, y con la letra
original, para que no haya quejas.
Lo mismo no siempre es igual, y muchas veces es
diferente. El hombre es uno y hombres hay millones. O fijaros sino en las visiones que Lorca y Frank Sinatra ofrecen de la
misma ciudad. Y no sólo ellos. Nueva York es la misma urbe para todos aquellos
que alguna vez hemos pisado sus calles. Bueno, la misma con los cambios que el
tiempo ha ido diseminando por sus esquinas a través de los años. Aquí pongo,
aquí quito. Pero, a pesar de ello, la
esencia de la ciudad se mantiene inalterable. Y Lorca y Sinatra apelan a esa
esencia para expresar aquello que siempre permanecerá inalterable en la Ciudad
de los Rascacielos. Si para Frank Nueva York es ciudad que nunca duerme, para
Lorca el sueño no parece ser su principal quebradero de cabeza y en este
sentido concluye su poema llamado, precisamente, Nueva York con estas
demoledoras reflexiones:
(…)
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas
estrujadas
cuando
sus gritos llenan el valle
donde
el Hudson se emborracha con aceite.
OK. Pero al referirnos a las esencias obramos el
milagro y el milagro se plasma ante nuestros ojos. En este caso, Nueva York, la
misma ciudad se nos ofrece en tal diversidad de puntos de vista como ojos puedan
ponerse a su servicio. Y todos (los puntos de vista) serán igualmente válidos.
Habrá tardes que abramos las páginas de Poeta en Nueva York, el libro que Lorca escribió
entre 1929 y 1930 y un cierto escalofrío metálico nos recorrerá el espinazo, y
habrá otras puestas de sol en las que escucharemos a Frank cantando su mágico New York, New York, aquella canción
compuesta por Kander & Ebb en 1977 como tema principal para la película del
mismo título que dirigiera Martin Scorsese y que interpretaría Liza Minelli. La
película es un pestiño, pero tres años después del estreno Sinatra retomaría la
canción para darle imperecedera fama internacional, con su entusiasta letra y
sus deseos de salir adelante y despertar en esa “ciudad que nunca duerme”.
Claro, ni Lorca ni Sinatra
llevarán nunca consigo toda la razón. El arte nunca entenderá de “razones”. Y
la esencia siempre permanecerá al margen de la opinión por sabia que ésta
pretenda ser.