miércoles, 16 de junio de 2021

MASCARILLAS Y GAFAS DE SOL

Para Asier, que me tomó en serio

Siempre he pensado que las personas usando gafas de sol resultan más atractivas que las que llevan los ojos al descubierto o cubiertos por unas agradecidas gafas graduadas. Era una chorrada. Posiblemente otra de esas chorradas tan propias de mí. Pero hete aquí que hace ya algún tiempo leí en alguna parte que estaba demostrado que aquellas películas (ya sabéis que lo del cine para mí es casi como una obsesión) que había interpretado Tom Cruise luciendo gafas de sol (Top Gun, Risky Business, Misión imposible, Rain Man,  etc.)  habían resultado notablemente más taquilleras que aquellas otras en las que sus ojos iban a pelo (Leones por corderos, La momia, El último samurái, etc. también). Y entonces me dije, ¡coño, quizás estemos todos ya completamente achorrados o quizás mi chorrada no sea tanta chorrada!

Pero el caso es que para las quiceañeras (no nos engañemos el público al que van dirigidas, principalmente, las películas de Tom) la cosa estaba más que clarinete. Tom Cruise está más buenorro con gafas de sol que sin ellas. Y punto. Pero yo no me estaba quieto e intenté ir más allá. Como siempre. A riesgo de hostiarme en la siguiente curva y me preguntaba, ¿será el caso de Tom extrapolable a la mayoría de los mortales? Y si eso lo pensé durante cinco minutos, cinco segundos tardé en contestar que sí. Las personas lucimos más atractivas con unas (y buenas, si no es mucho pedir) gafas de sol que sin ellas. Porque las gafas de sol, continuaba mi divague, ocultan al respetable la mirada que, según yo mantenía entonces, es el punto más flaco y difícil de controlar de los que componen el atractivo de una persona. Invito al respetable a hacer la prueba. A pensar en cualquiera. Sea del sexo que sea. Tenga la edad que tenga. Y a decirme a continuación si llevo o no llevo razón en este aserto.

Y así hasta conseguí respirar tranquilo. Una chorrada menos de la que preocuparme. Pero de repente, pasados unos años trankis, surgió la sorpresa, la catástrofe que amenazaba con derribar mi buena (eso pensaba, ingenuo de mí) teoría, porque la pandemia, el Covid-19 y, sobre todo, ¡las mascarillas! me han demostrado que si bien no estaba equivocado del todo sí que mi divague se tambaleaba de pronto y merecía urgentemente una severa revisión.

Porque para evitar la expansión del dichoso virus las autoridades no dudaron, en su momento, en difundir que el uso de las mascarillas iba a constituir (con las vacunas, claro) el verdadero freno para el Covid. Y de esta manera nos hemos encontrado todos de repente circulando por las calles con la mascarilla tapándonos hasta las narices, dejándonos únicamente visibles los ojos. ¡Vaya, justo lo contrario que las gafas de sol! Luego si mi teoría continuaba cumpliéndose, las consecuencias iban a ser realmente demoledoras. Porque de la noche a la mañana todos seríamos… feos. Y lo peor de todo, sin merecerlo, porque la culpa (una culpa más que añadir a la neumonía: la proliferación como setas de auténticos callos-malayos) la tendría el Covid y, por extensión, la jodida mascarilla.

Pero como casi siempre pasa, o me pasa a mí y me parece flipante, el acuerdo y el desacuerdo están tan cerca el uno del otro que, a veces, podemos llegar a confundirlos y tomar a la razón por la sinrazón, y viceversa. Porque, cuál no sería mi sorpresa, y continúa siéndola diariamente, cuando descubro que las mujeres (no oculto mis inofensivas inclinaciones) con mascarilla se muestran más bonitas que sin ella. Se resaltan sus ojazos, alucinas con sus miradas pintadas con las que no sabes a qué atenerte, o te entretienes pensando que se esconderá debajo de esas pestañas en curva, debajo de esa tela quirúrgica que ni por lo más remoto hubiéramos podido imaginar encontrar en el escaparate de un sex-shop (conste que hablo de las FFP2, por ejemplo, y no del clásico antifaz a lo Catwoman).

Luego mi teoría debía tomar un giro drástico, una puntualización. Sin lugar a la más mínima duda. Tengo unos principios, decía más o menos Groucho, pero si no le gustan estos, también tengo estos otros. Por lo que a las gafas de sol les colgué un letrerito donde se leía ¡espera! Porque estas gafas de sol no hacen a una persona, o a Tom Cruise, más atractivo sino que es la ocultación (la mascarillas me lo confirmaron) de una parte de nuestro rostro quien lo consigue. O, por extensión, de una parte de nuestro cuerpo. O, ¿no resulta también más atractivo un traje de baño, un bikini o un coqueto tanga que un tipo o una mujer paseando sus partes pudientes a la buena de Dios, con las tetas a rebote limpio o las pelotas desfilando y  cimbreándose en el aire como una brújula que hubiera perdido el sentido y el Norte?


Por lo que aquel famoso adagio de más vale sugerir que mostrar no sólo habría ganado la partida a mi primera y precipitada idea sobre las gafas de sol sino que ahora que parece que muy pronto podremos decir adiós a las mascarillas, quizás (y mire usted por dónde) más de uno o de una vaya a echarlas de menos. 
Leer más...

sábado, 29 de mayo de 2021

TODOS QUIEREN SER FAMOS.O.S.

(...)
smile among the shades, for this is fame. (John Keats)
sonríe entre las sombras, para eso está hecha la fama.

Creo que fue Warhol el que comentó aquello de que llegaría un día en el que todo el mundo habría sido durante un cuarto de hora de su vida famoso. Y no andaba descaminado. Quizás intuyendo el salvaje desarrollo e implantación a nivel mundial que tendrían los medios de comunicación, supuso Warhol que todos los ciudadanos de este planeta asomarían en un momento u otro sus caretos por las redes sociales, por la televisión o se les escucharía alguna soflama, más o menos brillante, en cualquier espacio radiofónico.


Aunque creo que Warhol reparaba en su vaticinio más bien en que cualquier ser humano que hollara este Planeta tendría sus quince minutitos de fama y no tanto en que cualquier de esos seres humanos, dadas las circunstancias, buscaría como alma a la que persigue el Diablo esos quince minutitos de fama. ¡Quince minutos, nada más! Tal que si en el caso de que no los tuvieran y no disfrutaran con ellos, pudieran considerar su vida como un roto, una flagrante pérdida de energía y de tiempo. Algo tan demoledor como que si el tipo en cuestión pasó por aquí, hermano, lo siento, pero nadie se acuerda de él.

Y  tal vez sea ésa uno de los motivos por los que abundan ,hoy en día, hasta la extenuación o el sonrojo esos millones de compatriotas (se les puede contar, por desgracia, por millones, niños  y viejos) que tratan de abrirse paso a codazos, si es preciso, o por lo civil o criminal (hasta esos extremos llegan algunos) por asomar la esquina de sus narices en alguna de las múltiples pantallas cuadradas que existen o que sostenemos entre las manos, o en endulzarnos los oídos con alguna de sus ocurrencias, casi siempre más “ocurrentes” para aquellos que las pronuncian que para nosotros que las oímos (¡ay!).

Pero gracias a Dios hubo otros tiempos; tiempos muy diferentes a éste que vivimos ahora. Donde también se buscaba la fama. Nadie lo niega. Siempre ha sido ésta un plato de gusto. Pero en el que también se reflexionaba y se corroboraba, y se insistía en que no todo lo que reluce es oro; y que detrás de esa tan anhelada Fama, por ejemplo, se esconce más de un disgusto que, incluso, pudiera hacernos no querer ver a esa Fama, tan ruidosa y fashion, ni en pintura.

Por eso traigo a  colación la presente entrada. Para que leamos cómo famosos de otras épocas trataban a esta Fama, a la que tan bien conocían, más que como una ferviente y devota esposa como un alcahueta, eso sí, siempre atractiva pero que no deja nunca de pedirnos más y más a cambio de esos 15 minutos de los que nos hablaba Warhol, hasta dejarnos en pelota picada sino literalmente sí, por lo menos, psicológicamente. Reconozco que el caso de Kiko Rivera me estremece.



Así  el propio Keats, poeta por excelencia de aquel adagio que rezaría vive deprisa, muere joven y harás un bonito cadáver, lo plasmaba en su bonito soneto On Fame (lo transcrio en el inglés original y me atrevo a traducirlo- las negritas son cosa mía, claro):      

On fame

EN LA FAMA,-

Fame, like a wayward girl, will still be coy

LA FAMA, COMO UNA VOLUBLE MUCHACHA, SE  MOSTRARÁ ENCANTADA

To those who woo her with too slavish knees,

CON TODOS AQUELLOS QUE ARRODILLADOS LE BESEN SUMISOS LOS PIES

But makes surrender to some thoughtless boy,

Y SE RENDIRÁ ANTE UN CHICO SIN IDEAS

And dotes the more upon a heart at ease;

Y MÁS AÚN ANTE UN CORAZÓN ENDIOSADO;

She is a Gipsey,--will not speak to those

ELLA ES UNA GITANA- NUNCA LES HABLARÁ A AQUELLOS

Who have not learnt to be content without her;

QUE NO HAN APRENDIDO A ENTENDERSE CON ELLA;

A Jilt, whose ear was never whisper'd close,

UNA DESCARADA QUE NO PRESTA ATENCIÓN A LOS SUSURROS,

Who thinks they scandal her who talk about her;

QUE PIENSA QUE QUIENES HABLAN DE ELLA, LA ESCANDALIZAN;

A very Gipsey is she, Nilus-born,

ES UNA VERDADERA GITANA, NACIDA EN EL NILO,

Sister-in-law to jealous Potiphar;

CUÑADA DEL CELOSO PUTIFAR

Ye love-sick Bards! repay her scorn for scorn;

¡OH, POETAS ENFERMOS! PAGADLE SU DESPRECIO CON UN DESPRECIO MAYOR;

Ye Artists lovelorn! madmen that ye are!

¡OH, ARTISTAS ATORMENTADOS POR EL AMOR! ¡LOCOS ESTÁIS!

Make your best bow to her and bid adieu,

COMPONED VUESTRO MEJOR REGALO Y OFRECEDLE UN ADIEU,

Then, if she likes it, she will follow you.

ENTONCES, SI ELLA QUIERE, ELLA OS SEGUIRÁ.

Y cómo no, me acuerdo también de él porque el gran Bowie, que sobre esto de la fama sabía un rato, no dejó de hacer referencias a su sibilina presencia en sus canciones. En Fame, y valga la redundancia, por ejemplo. (Al estar el vídeo subtitulado, a buen entendedor, sobran las palabras, creo).





Leer más...

miércoles, 19 de mayo de 2021

FRANCO (BATTIATO) HA MUERTO

 

Y mi maestro me enseñó qué difícil

es descubrir el alba dentro de las sombras.

(Perspectiva Nevski)

Franco ha muerto, decía, y nos lo han repetido diez mil veces, aquel ministro de la cara abotagada. No dudo de que alguien les habrá echado y les echará de menos. Yo no. Aunque en este mundo-loco hay gente para todo. De eso también estoy seguro. Pero del Franco al que ahora me quiero referir es del bueno, del muy bueno, Franco Battiato. En un negocio, como éste de la canción, en el que la presencia física es tan, o más, importante que tener una voz decente y unas canciones más decentes aún, que un tipo con el aspecto físico, las gafas de pasta y las "narices" de Battiato haya salido adelante es algo de mucho, muchísimo mérito. Y ante eso, me cuadro. Abogo por la meritocracia. Por supuesto. Y que los enchufes sirvan para lo que sirven: para dar corriente. Y que a los enchufados el pelo se les ponga de punta: bien electrocutaditos. Y tranquilos, que muchos ni por esas aprenderán.

Yo, hoy, me quedo con Franco Battiato, que también ha muerto pero confío, por lo menos, en que allá donde esté continúe haciendo bailar, con los zíngaros del desierto (como cantaba en uno de sus temas), y  haciendo, ahora con su recuerdo y con su mítica Perspectiva Nevski que aquí incluyo en una bonita versión de la cantante italiana Alice, que esta vida siga mereciendo la pena vivirse, y no como otros, y no miro a nadie, que se empeñaron- y se empeñan- con todas sus fuerzas, erre-que-erre, en hacerla insufrible. Pero que Franco (Battiato) QEPD, por supuesto. Él nunca formó parte de ese "equipo". 





Leer más...

domingo, 4 de abril de 2021

ATHLETIC 0- REAL SOCIEDAD 1: TANTO TIEMPO PARA "ESTO"

Brevemente porque me sale del alma. Y sobre estas cosas tan íntimas mejor pecar de discretos. Soy seguidor del Athletic. Y como tantos otros, supongo, esperaba el partido de ayer, o sea, la Final de Copa contra la Real como agua de mayo (aunque estemos todavía en abril). A cuenta de la jodida pandemia la Final se había pospuesto casi 1 año (escribí la entrada sobre los 44 maravillosos días el 7 de marzo del 20) y era normal, supongo también, que tuviera el gusanillo de que el partido se disputara por fin.

Pero, ¡qué lamentable!, y después, ¡qué decepción! y por último, ¡qué pena! E incluyo una foto del primero, otra de la segunda y una última sobre la tercera. No hay ganas para extenderse más. Ni falta que hace. Así que con la cabeza gacha, y aguantando con las banderas en la ventana (ya sabemos lo que pasa con la esperanza), aguardando a que para la Final del 2021 contra el Barcelona TODOS (aficionados, jugadores- entrenador incluido) hayamos aprendido algo y demos otra imagen, que el Athletic bien se la ha ganado durante 123 años (ésta sí), y con todo merecimiento; así, digo, quedo a la espera...

EL PRE-PARTIDO

¡QUÉ LAMENTABLE! 


EL PARTIDO


¡QUÉ DECEPCIÓN!


EL POST-PARTIDO


¡QUÉ PENA!

NB,- ¡Ah, y por cierto! El miércoles, antes del partido de Liga (¡qué casualidad!) habrá que hacerles "pasillo" en Donosti. Son las cosas que tienen ser un "club-señor". Claro, no pensaréis que todo va a ser una bicoca; o sea:

EL PASILLO


CON ALFOMBRA ROJA... Y BLANCA

Leer más...

viernes, 26 de febrero de 2021

MICK JAGGER, BRIAN JONES, JOHN KEATS Y MARY SHELLEY

 El mes pasado leí una breve reseña de Jesús del Campo en el diario El Correo en la que se hacía una bonita referencia al mítico concierto que los Rolling Stones ofrecieron el 5 de julio de 1969 en Hyde Park ante una entusiasta audiencia que vino a cifrarse, según los organizadores, en casi 500.000 personas. Casi nada al aparato, que añadiría yo.

Pero, dejando en un aparte la espectacularidad de estas cifras, el detallazo estuvo en que Mick Jagger leyó unos versos del poema Adonais, que Mary Shelly (sí, la de Frankenstein) había escrito y dedicado a la memoria de su amigo, el también poeta John Keats, que había fallecido en Roma a causa de la tuberculosis, cuando apenas contaba con 25 años. Hizo dos siglos justos el pasado 23. 

Y es que Jagger tenía sus razones para recitar lo que recitó. Porque apenas dos días antes del concierto Brian Jones, que había abandonado el grupo (fricciones con Richards, comportamiento un tanto errático …qué sé yo) el 10 de junio de ese mismo año, fue encontrado muerto en la piscina de su casa. Era el 3 julio y Brian, apenas contaba con 27 años. Por lo que para empezar, aquí os dejo She´s s Rainbow, una de las canciones que compuso para la banda:


Así, el famoso adagio, vive deprisa, muere joven y harás un bonito cadáver, y que Nick Ray incluyera en su película Llamad a cualquier puerta para caracterizar al personaje de Nick Romano (y no pienso hablando de Nick Ray que las concomitancias se quedaran sólo en el nombre) parecía, desgraciadamente, haberse puesto de moda en los finales de esa década prodigiosa y en los meses que la siguieron: Janis Joplin (1970, 27 años), Jimi Hendrix (1970, 28 años), Jim Morrison (1971, 28 años)…

Y Mick Jagger con la lectura de esos versos de Adonais ponía los dedos en la llaga, y trazaba un feliz paralelismo entre el espíritu romántico con el que se sazonaron las inquietas almas de la propia Shelley o de Lord Byron o de John Keats, con la bendita ingenuidad, las ganas de vivir y de comerse el mundo a bocados sin percatarse de que eran ellos, precisamente, el plato más delicioso del menú y que serían, por eso, rápidamente devorados por ese mismo mundo al que, irónicamente, ellos pensaban hincar el diente.

Aunque a lo que iba con eso del “detallazo”. Y es que veamos en lo que ahora nos hemos convertido. Hace más de 40 años Mick Jagger recitaba dos pasajes de Adonais en recuerdo de su compañero ante medio millón de personas que siguieron cada uno de sus versos en un silencio sepulcral, y valga la redundancia, y que al finalizar el mismo rompieron en un sonoro aplauso. ¿Haríamos hoy lo mismo, o lo dejaríamos pasar encogiéndonos de hombros y preguntándonos, para qué tantas monsergas?... Por eso rescato los versos de Shelley, y la figura y la voz de Jagger. Creo que el “detallazo” se lo merece:

 


Claro que me diréis, pero eran otros tiempos, Toni. Y yo os contestaría, por supuesto; me basta con echar un vistazo al móvil. Pero apostillaría después, quizás por eso me gustan tanto: porque, mirando a mi alrededor, me temo que ya son irrepetibles.
Leer más...

sábado, 30 de enero de 2021

QUE LES DEN A ESTOS TIEMPOS TAN MODERNOS

Quizás por cuarta vez la semana pasada volví a ver Tiempos modernos, la peli que Charles Chaplin rodó en 1936, la última en la que interpreta al personaje de Charlot y su última película… ¡muda! ¡En 1936!, cuando ya el cine hablaba por los codos y el sonido era para él como el pan nuestro de cada día. Pero Chaplin no daba su brazo a torcer y le hizo frente hasta el último momento. Para él los tiempos modernos eran, sin duda, los tiempos del ruido, los tiempos en los que la estruendosa industrialización empieza a comerse al silencioso ser humano; a Charlot, quiero decir. Por eso en Tiempos modernos el genial clown hace su última salida a la pista. Y por eso, también Chaplin hila particularmente fino. Sí, cinco años tardará en finalizar sus tiempos modernos; cinco años desde que diera el final cut a su también soberbia Luces de la ciudad.

Y es que Chaplin con Tiempos modernos se va a mostrar particularmente clarividente, premonitorio. La industrialización masificada va a aplastar al ser humano, va a alienarle hasta extremos casi insoportables y contra eso, nos dice muy serio Chaplin, en la secuencia final de la película, nada podrá hacerse más que negar su presencia, darle la espalda. Aunque eso sí, siempre negándonos a entregar en el gesto nuestra humanidad, nuestro más preciado tesoro, que es inmenso pero que entra en el interior de una pequeña sonrisa silenciosa. Así que ¡dentro vídeo!:

Pero Chaplin no se contenta con ello y, además, nos cuenta que si no vamos a poder vencer a esa todopoderosa industrialización donde el hombre tiene, quizás, el valor de un tornillo, es porque la pelea se trata de una lucha desigual. El aceite que ajusta las máquinas no es la sangre que circula por nuestro cuerpo. Por eso, únicamente cuando el ser humano se olvida de su humanidad y se robotiza o se mecaniza puede entenderse con la máquina (como sucede en la escena que incluyo más abajo donde el robot dicta las normas y el hombre, sumiso, obedece). Y no hay, entonces, problemas entre ellos. La pelea termina en tablas. Dentro vídeo, please (sobre todo, a partir de 1´50´´):


Pero si, por el contrario y ojalá suceda así, nos “dice” Charlot, el hombre insiste y persiste en su humanidad es cuando en su relación con la máquina saltan chispas y el artilugio vuela figuradamente en pedazos. Charlot no renuncia jamás a ser humano y, claro, la máquina no le entiende. Y surgen los malentendidos y los conflictos; conflictos a los que, de momento, no encontramos solución porque posiblemente no la tenga. O no la tenga, por lo menos,  mientras la sangre no sirva para freír un huevo o el aceite para hacernos a nosotros levantar un brazo, por ejemplo. Y dentro el último vídeo:


Pero es que, por si todo esto fuera poco,
Tiempos modernos es una película intemporal. Lo que quiere decir que está al margen de los tiempos pero nunca del tiempo porque siempre merecerá la pena echarla un vistazo; porque siempre que lo hagamos, cualquier día, a cualquier hora, nos aportará algo nuevo, algo que no sabíamos o en lo que no habíamos reparado hasta entonces. Por lo que la próxima vez, la quinta quizás, seguro que Tiempos modernos me da para escribir algo completamente diferente de lo que acabáis de leer y ver ahora.

Leer más...

sábado, 23 de enero de 2021

EL NAZARENO O POR LA BOCA MUERE EL PEZ


A mí que no enrollan los refranes debe reconocer que este de la “boca y el pez” se me ha subido a la chepa. Y te queda, entonces, más remedio que reconocer que me han pillado con el carrito del helado o con lo que sea. Porque los que hablamos muchos, y yo hablo hasta que la lengua se me hace un nudo, tenemos una horrible manía a sentar cátedras con nuestra inventivas y eso siempre conduce al error y después, si uno es honesto consigo mismo (y yo prometo que lo intento), a la rectificación. Lo que ya sería algo. Por aquello, por lo menos, que suele decirse sobre lo de rectificar, que es de sabios.

Pero toda esta intro, ¿a cuenta de qué? Me explico. A mí que encanta la música, reconozco que lo hago pero con excepciones, con pocas pero innegociables excepciones. La música caribeña, por ejemplo y, sobre todo, la bachata, que siempre me ha producido sarpullidos en el oído y no me he cansado, cuando la ocasión se ha presentado, de despotricar contra ella.

Pero he aquí que un día me hice con Rayuela, un excelente disco de jazz, homenaje a la no menos excelente novela de Cortázar (por eso lo compré), que firmaban Miguel Zenón y Laurent Coq. Y el disco me entusiasmó, como en su momento me entusiasmó la novela de Cortázar.

Después otro buen día tuve la oportunidad de escuchar en directo a Miguel Zenón, gracias al incomparable Club de Jazz de la Bilbaina. Gracias a Gorka y Tato. Y una nueva flipada. Así que desde entonces le sigo la pista, y el año pasado editó y publicó su disco Sonero: The Music of Ismael Rivera del que ya había tocado algunos alucinantes temas en el concierto en el que le vi en vivo. Así que a por él fui. Y lo suyo me ha costado. Incluso con Amazon. Porque casi dos meses después de haberlo comprado y pagado me llegó a casa ¡la semana pasada!, aunque debo reconocer que la espera ha merecido la pena. El disco, al igual que sucedía con Rayuela, es excelente y sitúa, para mis gustos a Miguel Zenón, a la cabecera de los músicos de jazz en cuanto a creatividad, originalidad y calidad a raudales.

O sea que más que todo-bien, todo-cojonudo, pero enseguida surgía la pregunta, ¿quién demonios es, o era Ismael Rivera? Y enseguida me apresuré a consultar las notas contenidas en el interior del disco, por si hallaba en ellas la respuesta, como así ha sucedido. Luego os pongo en antecedentes.

Ismael “Maelo” Rivera fue un cantante afro-puertoriqueño nacido en 1931 y muerto en 1987, con atribuladas experiencias vitales, entre las que se cuentan sus coqueteos con las drogas y una penosa estancia en la cárcel. Pero un auténtico mito entre sus seguidores, entre los que se cuenta Miguel Zenón, y conocido popularmente como El Sonero Mayor; esto es, El Mayor Cantante Improvisador. Y para mi sorpresa, y una auténtica toñeja en el centro de mi amor propio, el cantante y líder del Cortijo y su Combo que trasladó con un éxito increíble, durante los años 50´, a los estilos musicales conocidos como bomba y plena desde Santurce (Puerto Rico) a los principales escenarios de la música Latina y… ¡caribeña! Y, por si esto no fuera suficiente, uno de los más destacados intérpretes de la…. ¡bachata! Y para Zenón, como él mismo me reconoció al finalizar el concierto, un dios musical.

Luego cuando toca, toca. A tragarse las palabras. Porque la música caribeña y, entre otras, la bachata se convierten en manos de Zenón en una auténtica “pasada” por lo que no puedo dejar de reconocer, desde ya, que gracias a la música caribeña y a la, entre otras, la bachata Zenón suena como suena. Así que, desde ya, mi mea culpa y mis respetos, desde ahora, a la música caribeña y la bachata y a olvidarme, sino de hablar tanto sí, por lo menos, de sentar tanta cátedra y de empezar a creer en eso que ya Sócrates nos decía hace más de 2000 años, sólo sé que no sé nada. Sin duda, la mejor pole de salida para empezar a saber algo.

Y termino y os dejo para disfrute de pequeños y mayores con el tema de El Nazareno, considerado por muchos la clave que sostiene el mito de Rivera y en la versión que toca Miguel Zenón y en la versión que tocaba Ismael con su Cortijo. ¡Así que a flipar… y a ser más humildes! Prometo que seré el primero en aplicarse el cuento.

Primero, la letra de El Nazareno, para que quede clara.

Yo estaba en un vacilón/Yo estaba en un vacilón/Fui a ver lo que sucedía...

Cuando ya me divertía/Y empezaba a vacilar/No sé de dónde una voz vine a escuchar.

Qué expresión tiene tu rostro/Se refleja la alegría/Y está rodeado de tanta hipocresía/Es El Nazareno

Que te da consejos buenos/A quién, no mires a quién/Dale la mano al caído y si acaso/
Bien malo ha sido, dale la mano también

Hazle bien a tus amigos/Y ofréceles tu amistad/Y verás que a ti lo malo/Nunca se te acercará/En cambio todo lo bueno/Contigo siempre estará/¡Óyelo!

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/Me dijo, me dijo que había mucho bueno conmigo/Y mucho malo también, me dijo

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/Que siguiera cantando cositas lindas y bonitas para ustedes/Que son mis queridos amigos

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/Dale pa'lante, pa'lante, pa'lante, pa'lante, pa'lante como un elefante,/Maelo no dejes que te tumben, te plante/El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos

El Nazareno me dijo/El Nazareno me dijo/El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/¡Óyelo bien!

Oye bien mi amigo, ¡oye!

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/Con Sororo, con la Merito y Cuñón/Voy pa' Portobelo a cargar el negrón

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/El Nazareno me dijo/El negrito lindo de Portobelo, me dijo/El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos

¡Dile Rigo!

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos

¡Que viva el Cristo negro de Puertobelo!

¡Oye bien mi amigo, oye bien!

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/En la iglesia de San Felipe de Portobelo/Está el negrito que cargamos con celo

El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/El Nazareno me dijo, el negrito lindo, me dijo/El Nazareno me dijo/Que cuidará a mis amigos/Pa'lante, pa'lante, pa'lante, pa'lante, pa'lante como un elefante y no dejes/Que te tumben, te plante/¡Oye!

Y ahora en el original de "Maelo" y su Cortijo:

Y la fantástica versión de Miguel Zenón, que cierra su no menos fantástico disco:

https://www.youtube.com/watch?v=enKXL9JAL84









Leer más...