* Sobre las dificultades que atesora el cine grande, las superprocucciones vamos, cuando los personajes quedan engullidos por la "importancia" y el "tmaño" de la trama (cfr, La reina Margot y nos olvidamos, ¡ay!, de El gatopardo). A propósito del decepcionante visionado de La reina Margot, de Patrick Cherau que quise ver debido al prestigio que acumulaba Cherau como hombre "de arte", óperas, sobre todo ( y a mí eso me va), con espléndidas direcciones como su memorable puesta en escena de Lulú de Berg, entre otras producciones.
** A veces tengo la sensación que no hemos ido suficiente al cine. De no ser así quizás nos sonara más la fantática 2001, la película que Stanley Kubrick firmó en 1968, Y no descubriría nada nuevo si afirmo que en ella el súper ordenador HAL9000 que gobierna la los sistemas operativos de una nave espacial, equipado con los últimos adelantos científicos, se rebela y empieza a actuar siguiendo sus propias directrices.
¿Qué tal?, ¿nos suena de algo todo esto? Porque hoy más de medio siglo después los periódicos y redes se nos llenan de noticias que nos hablan de la rebelde IA que actúa a su bola y nos deja a nsotros, los humanos que la habríamos creado y diseñado, con el culo al aire y con más miedito que verguenza por donde terminará esta odisea. Y nada de esto me lo tomaría a cachondeo porque si algo fue serio para Lubrick, eso fue el cine.
No en vano Kubrick se rodeó y consultó los más avanzados decubrimientos sobre los viajes interplanetarios, y sobre la IA segurametne, así que lo que Kubrick pudiera decirnos sobre estos temas yo creo que sería cosa de tomar nota. ¿O no tendríamos en las imágenenes de Telçefono rojo... todo un anticipo de nuestros tiempos, donde un botarate al frente de la Humanidad, ¿Donald Trump?, puede poner en peligro al Planeta por un capricho, porque me he levantado esta mañana con mal pie, o porque creo que los rusos han contaminado el agua y han provocado con ello la impotencia que llevará al género humano a una drástica extinción.
Sí, nos falta ir más al cine. Y viendo 2001 con su gamberro HAL9000, nos ahorraríamos muchas sorpresas como ésas, que hoy en día, nos aturden e inundan los telediarios. Que tampoco es para tanto. A mí por ejemplo, que sí que voy bastatne al cine y que he visto un par de veces 2001 no me ha cogido por sorpresa. Y soy de los de notable raspado.
*** Hace unos meses, en una entrada en este mismo blog, califiqué a Almodóvar como de un buen director de cine: los años hacen con nosotros lo que quieren, de Almodóvar han hecho un buen director de cine, escribía letra arriba, letra abajo, después de haber visto sus dos últimas películas, sobre todo, Dolor y gloria y la menor en comparación, pero nada desdeñable, La habitación de al lado.
Y también quizás sea cierto aquello que proclama que rectificar es de sabios- cada día me siento más aficionado al menritoso refranero, ¡increíble!- por lo que antes que rectificar prefiriría pensar que ningún artista está libre de echar en cualquier momento un borróm sobre su obra, o en el caso de Almodóvar y de Amarga Navidad sobre la blanca pantalla de cine, para que mi gozo no se despeñe por un pozo de lisas paredes.
Sí, porque esta navidad a la que Almoddóvar nos invita es un auténtico truño y, se mire como se mire, una fiesta para todos aquellos que nunca han sido invitados a nada, con secuencias y diálogos alargados hasta el delerium tremens y que me hicieron desconectar y dejarme llevar como un corderito hasta el abrupto (como es el caso de Amarga Navidad) final donde un suspiro de hondo alivio me salió del pecho porque bien es sabido, y si no lo sabéis os lo comunico ahora, que cuamdo me pongo a ver una película nunca dejo de verla hasta final- creo que es el mínimo tributo que se le debe a toda película que consigue estrenarse; cosa bastante más complicadísima de lo que la gente-de-a-pie puede imaginar- aunqne de este desaste navideño todavía salvaría a las actrices Aitana Sánchez Gijón, Victoria Luengo y sobre todo a ese bellezón que responde al nombre de Bárbara Lennie. Pero esto para Almodóvar es, más bien, pecata mnituta y no vale, no me basta; es como si un carpintero nos demostrara que sabe hacer un lapicero.
Por eso me quedaré esperando a la siguiente película de Almodóvar y confiaré en que Amarga Navidad haya sido eso: un traspiés, un infumable y profundo agujero alrededor del cual merece la pena dar un rodeo y dejarlo atrás como se habrían debido dejar atrás esos momentos tan lamentalbles que me retrotraen a los primeros balbuceos de Almodóvar en Pepi...o en Laberinto de pasiones, cuando los diálogos chistosos (sic) y las escenas más disparatadas estaban a la orden del día en su cine y hacían que no entrara a ver ninguna película suya ni a punta de pistola, porque ahora ya lo sabeis: si empiezo a ver algo sigo con ello hasta el final, caiga quien caiga, aunque haya sido yo quien se haya caído de sueño.
Pero confío en Almodóvar. El título de "buen director de cine" me ha costado muchos años otorgárselo. Nunca se lo doy a cualquiera. Así, que Pedro no me deje mal y, después de estas erráticas navidades, ojalá vuelva a la senda que abrió con La habitación... o con Dolor... Y ya me quedaré más tranquilo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario