Lo pienso y así lo escribo: de la misma manera que hace más de 2000 años el pueblo judío sentía próxima la llegada del Mesías ante las tropelías a las que el Imperio Romano les sometía y atendiendo a los vaticinios de los Profetas, ¿por que no ahora, ante los insistentes y sangrientos ataques sobre la franja de Gaza que, un día sí y otro también, lanza Israel ?, ¿qué más tiene que ocurrir? Y no entro a comparar las acciones del Imperio Romano hace veinte siglos con los actuales bombardeos israelitas. Las comparaciones siempre son odiosas pero, lo llamemos como lo llamemos, el genocidio del pueblo palestino está aquí, entre nosotros, y si antes les tocó a los judíos ahora les tocaría a sus primos-hermanos.
Aunque por lo que leído por algún lado, ya existen grupos de creyente que piensan, basándose en las apariciones marianas, que esta 2ª Llegada está próxima, más próxima de los que muchos creen. Aunque si el Mesías decidiese darse una vuelta por esta Tierra, que su Padre creó en un tiempo inmemorial, ¿qué pensaría? Quizás se le ocurriera plantearse que, en el fondo, y en la superficie, no tenemos remedio. Porque si, como dice el refrán, a grandes problemas, grandes soluciones la Solución que barrunto me pondría los pelos de punta. Si ciertamente grandes son nuestros actuales problemas, ¿cómo de grande tendrá que ser la Solución? Tiemblo, sí. El Padre, muy enfadado, y el Mesías Hijo trayéndonos sus dramáticas resoluciones. Seguramente no habría trincheras donde esconder las cabezas. Y la plaga del COVID-19 sería, comparativamente, una regañina de la abuela y a la cama sin cenar. Y después todo por los aires, el acabóse, el Apocalipsis. Y a empezar otra vez desde el cero patatero.
O sea, una 2ª Edad Media, otros 1000 años de séptimo sello- ¡ay, Bergman!-, de penurias, de pestes, aunque ahora seguramente nos tocarían incluso más; sí, somos más, más mayores y más peligrosos. No merecemos, realmente, que nadie se ande con rodeos con nosotros. Y si es cierto aquello de quien la hace la paga, ya podemos ir aflojándonos los bolsillos, poniendo cara de buenos y pidiendo un prestamito a los Elon Musk de turno, si es que todos ellos no se han ido e instalado ya en Marte o Júpiter, quién sabe, pero lejos de esta Tierra que ellos, con sus buenos (sic) oficios, han contribuído a descojonar. Y no me disculpo por la palabrota. ¡Estoy hasta los c.! Así que confío en que la 2ª Llegada del Mesías, de producirse, se haga extensiva a todas las galaxias y se traiga a todos esos quinquis de turno enganchados de las orejas y haciéndoles repetir 100.000 veces, si hace falta, aquello de, voy-a-ser-bueno-voy-a-ser-bueno... Aunque a mí me cueste la vida.
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