miércoles, 1 de abril de 2026

EL MEJOR DE LOS MEDIOCRES

Empezaba la Semana Santa y la BOS, o sea, la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, había decidido programar para los conciertos de los días 26 y 27 de marzo La pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach- cuando toca la orquesta, y nunca mejor escrito, siempre interpreta una obra los jueves y la repite el viernes. Y para esta ocasión habríamos contado además, con los siempre muy interesantes comentarios que Joseba Berrocal escribe al respecto del programa.

Porque en esta ocasión Joseba me instruyó poniendo negro sobre blanco una circunstancia sobre la que yo no tenía ni la menor idea y que ahora pongo en vuestro conocimiento ya que pienso que se puede entresacar de ella una cosa que nos resultará de mucho provecho.

Escribe Joseba en las mencionadas notas que Johann Kuhnau, Director Musical de Leipzig, había fallecido el 5 de junio de 1722 dejando vacante el puesto. Hombre muy culto y brillante. Hablaba hebreo, griego y latín, era además matemático, con importantes conocimientos de Derecho y un excelente músico. Sin duda, sigue escribiendo Joseba, Kuhnau dejaba el listón muy alto.

Pero no importaba. De momento. En Leipzig tenían al candidato perfecto, Georg Philpp Telemann, futuro orgullo de Alemania y de Occidente. Pero a Georg le suben el sueldo en su puesto en Hamburgo y decide renunciar a su traslado a Leipzig. Así que continúa la búsqueda. Les llega el turno a Johann Friedrich Fasch y a Christoph Graupner, renombrados músicos de la época, pero uno dice que no directamente y al otro también le suben el sueldo.

Y ya nos plantamos en abril de 1723. Casi un año desde que falleciera el añorado Kuhnau. La cosa del sustituto, que un principio parecía cosa de coser y cantar, empieza a pinchar y a ponerse ronca- jeje. Aunque no sea algo para tomárselo, precisamente, a broma porque una ciudad sin compositor municipal no es algo muy serio, que digamos. Y así, en una última deliberación Plaz, importante consejero del Ayuntamiento, emite su sentencia, dado que no podemos tener a uno de los mejores, aceptaremos al mejor de los mediocres.

Y así, ¡ya cumplidos los 37 años!, es como Bach se hace con el puesto. Y apenas un año después, para la Semana Santa de 1724 ,ha compuesto y puesto música y voz a los últimos momentos de Jesús de Nazareth, siguiendo los textos recogidos en el Evangelio de San Juan. La suerte estaba echada. Y las bocas se quedaron abiertas. De asombro, claro.

Todo lo cual debería servirnos, y es a lo que voy, para no arrojar nunca la toalla, ni darnos por vencidos aún cuando las circunstancias pinten bastos. La vida es muy larga. Y siempre hay tiempo para rehacernos, y hacernos mejores. Ahí tendríamos a Bach. Al que se le ofrece el cargo de Director Musical de Leipzig porque ya no quedaba otro (sic). Sí, el mejor de los mediocres pero al que, posteriormente, la Historia ha colocado, al decir de los entendidos, en el escalafón más alto, aquél al que el resto de compositores deben levantar su cabeza para mirarle a los ojos. 

Porque, ¿qué dudas deberían cabernos? El tiempo es nuestro aliado, nuestro río particular. Aquél en el siempre estaríamos metiéndonos chapuzones pero que siempre es, como nos dijo Heráclito, distinto, porque sus aguas lo son. Por eso las frentes siempre hacia arriba y no desistir nunca en el intento, en ese esfuerzo que nos hace siempre mejores y sólo porque previamente nos hemos esforzamos.

Seguro que Bach sabía mucho de todo esto. Por eso, ya sabéis lo mío con el cine, casi cuatro siglos más tarde, el gran cineasta ruso Andrei Tarkovski diría de él hablando de su sublime Preludio Coral en Fa menor BWV 639 (os lo dejo aquí abajo), está hecho con sonidos pero no es de este mundo. A lo que yo añadiría, ¿dónde hay que firmar?



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